El sábado por la noche fui por primera (y última) vez a ver un musical. Hay que aclarar que fui vilmente engañado. Solamente se me comentó de ir al teatro y como hacía mucho tiempo que no iba, pensé que estaría bien. Nada más lejos de la realidad.
La obra en cuestión se llama Mar i Cel, d’Angel Guimerà e interpretada por Dagoll Dagom. Ya entré de mal rollo. Ni que decir tiene que si llego a saber que es un musical me hubiese negado en redondo a asistir a tal tortura. Pero habiendo pagado ya esos 33 € que desgarraron mi alma y mi cartera, ya no había vuelta atrás.
Nos sentamos en la parte de atrás del todo. En un principio no me hizo mucha gracia la decisión pensando que por 6 € más podíamos haber visto hasta las caras de los actores sin la necesidad de usar el Hubble. Pero después pensé que por lo menos me había ahorrado 6 €. Que desastre.
Nunca me ha gustado el concepto de un musical. No lo entiendo. Puede ser que se me acuse de no tener sensibilidad, de no tener cultura y de mil cosas más, pero para mi es patético eso de pegar berridos para interpretar. No y simplemente no. La música transmite emociones en su esencia, hasta aquí de acuerdo. Probablemente sea un buen instrumento para endulzar el corazón y prepararlo para las frases que los actores estén dispuestos a transmitirnos.
Pero para mi el sentido más puro de la música es el de la naturalidad, espontaneidad y sinceridad. Son para mi los 3 factores que dan esa fragancia a todas las obras de arte irrepetibles y que en una obra de teatro no se pueden reproducir. ¿Que hay de natural en que un individuo se ponga a cantar que los cristianos asesinaron a sus padres? Eso no es creíble de ninguna manera. Y al menos a mí, no me transmite absolutamente nada más que pena.
Para mí la música es mucho más. Da igual que sea Yesterday de los Beatles, o Para Elisa de Beethoven, pero cuando se cierran los ojos y uno se concentra en sus notas, se siente una especie de calma interna, de sensación de estar dentro de una nube mágica que ha sido creada para ser eterna. Y ya nada vuelve a ser igual. Jamás. Es un regalo para toda la vida y por lo menos por mi parte, sagrado.
Cuando empezó la obra note la primera traba de la noche, el mensaje no llegaba. Y no quería decir que no estuviese de acuerdo con lo que decían. Quiero decir llanamente que no se les entendía una mierda. La obra era en Catalán, y yo soy Catalán, pero no vocalizaban nada. Solo demostraban unas características vocales que para un profano en la materia como yo no decían absolutamente nada. Por lo que no puedo decir que no hicieran bien… pero tampoco mal.
Empiezan con una escena en la que se decide la famosa expulsión de los moros de tierras españolas. Y por supuesto lo hacen cantando. No si fue porque a mi no me hace ni jodida gracia que se expulse a nadie por la condición de su raza, pero lo cierto es que ya me entraron ganas de vomitar. ¡Vaya frivolidad!
-¡Echaremos a los morooooooooooos! ¡Los moros no son personaaaaaaaaaaaaas!
Pero bueno, la historia tampoco tiene desperdicio. Un barco musulmán pirata es el escenario principal y donde transcurre prácticamente toda la obra. De entre los rehenes “cristianos” hay una doncella que es la hija de un virrey implicado en los hechos del principio de la obra (la expulsión de los moros) y que intenta asesinar al capitán del barco de los moros. El capitán describe como los malditos cristianos mataron a su padre y a su madre y de cómo el odio se apoderó de él y decidió vengarse de toda la religión cristiana. Y aun así, no solo no se carga a la pringada que lo intentó asesinar sino que se enamora de ella. ¿Dónde me he perdido? ¿Es esto cierto? Si, esta es la trama de las casi 3 horas de tortura. Un guión que no hay por donde cogerlo. Quizá sea en alguna de esas muchas lagunas que me impedían entender absolutamente nada de lo que decían. Pero la verdad es que fue penoso.
Espero no volver a pasarlo tan mal en mi vida.
Enero 30th, 2006 at 13:52
Chavalote…ya veo que lo dicho cuando salimos de la obra iba totalmente en serio. Yo pensé que todos sabíais dónde se iba, aunque después he comprobado que no era tan conocida como yo creía. Reconozco que para ver esto tye tiene que gustar, como todo. Dime ignorante, inculto, garrulo…pero a mi no me gustáría ir a un concierto de los Beatles (ya sabes, para gustos, colores…) nos vemos.
PD: la otra obra te moló más, no??????
Enero 30th, 2006 at 14:02
Hombre noi. Pues la verdad es que si, la otra me gustó infinitamente más. Y me quedé con las ganas de escribir algo sobre ella, pero ahí me comporté como tu y dije.. lo haré luego. Y así se quedó.

Me alegro verte por estos lares.
Un saludo