Semilla en la tierra

… y también porque el querer es temblar a veces.

   A veces tengo la sensación de haber errado en mi etapa de crecimiento. De ser una flor que creció en un cuerpo de cactus, repleto de espinas que hieren a aquellos que osan tocarme.

   No sé donde llegué a leer que siempre se puede volver a empezar de cero. Así empiezo yo de nuevo; desde el principio.

   Vuelvo a ser, esperando una mejor suerte, una semilla en la tierra.
 

La mujer del abrigo blanco

Escrito por: SISOR | Archivado en: El bar y sus clientes, Indignación, Personal

Mi profesión es camarero. Y como tal, tengo que entender de fútbol, de política y encima, sonreír. Solo me falta poner el culito vaya. Lo gracioso es que me la pela el fútbol, la política me la trae floja y la sonrisa por las mañanas se me antoja imposible. Hasta las 12 que no me pongo en modo manual. Todo lo anterior, desde las 8, es pura rutina.

Todas las mañanas a primera hora, me viene una mujer a la que denominaremos… “la mujer del abrigo blanco”. Todas las mañanas, la señora me alardea de que aún teniendo abrigos de visón en casa (tonterías que se oyen al trabajar en la zona alta) ella prefiere su jodido abrigo blanco. De hecho, dice que tiene tres en casa iguales, no vaya yo a pensar que es una guarra o una cualquiera. También tiene el pelo blanco, o similar.

A mi lo que me esta poniendo es negro. Sus ideales políticos (algo que un buen camarero no debe discutir jamás, al igual que de fútbol) son bastante contrarios a los míos. Ahora le ha dado por alabar a este señor por sus declaraciones. Le parece normal que si un pueblo aprueba algo en un parlamento, y luego se estudia en democracia, se le pueda amenazar con la fuerza del ejercito. No solo contenta con tales declaraciones, la “señora del abrigo blanco” me sigue contando que estas cosas en su tiempo no pasaban. Que los que dicen que antes estaban reprimidos son unos mentirosos que solo buscan engañar a la población. “Yo siempre fui con falda y pantalones, y jamás nadie me dijo nada”. “Ahora, en cambio, en lo que va de año ya han muerto tres mujeres”. Y la culpa será del Carod Rovira, por supuesto…

Lo de la mentalidad atrasada lo puedo entender. Lo que ya no comprendo es que intente hacerme comprender lo que no quiero comprender y menos después de comprender lo que “la señora del abrigo blanco” comprende. ¿Ha quedado claro? Pues eso.

Ser camarero tiene sus cosas negativas. Una de ellas es que debo de callar y no soltar un par de cosas bien puestas para que se enteren de una puta vez que…

1. No entiendo de fútbol.

2. No quiero entender de política.

3. No te voy a sonreír por las mañanas a menos que estés muy buena.

4. Quiero despertarme de buen rollo y no escuchando tus problemas, y menos tonterías.

¿Como pretende conectar políticamente una señora de clase alta con un camarero? ¿Que lo hace, por joder? Pues la verdad es que lo está consiguiendo.

2 comentarios para “La mujer del abrigo blanco”

  1. Sult ha dicho:

    No te voy a sonreír por las mañanas a menos que estés muy buena.

    xDDDDDDDDDD buenísimo xd

  2. la señora del abrigo blanco ha dicho:

    soy la señora del abrigo blanco… eres un @#~@#~¬€#~@# !!! :-P

Deja un comentario