Cada noche, al venir de casa de Raquel, atravieso una calle con un hombre dormido en la portería de un parking. Siempre está allí. Tapado con una rasa manta de cuadros roja y marrón conseguida sin duda de algún contenedor de basura. Sus pertenencias se resumen a medio carrito de la compra destartalado y a juzgar por su aspecto bastante vacío. No conozco su cara, sólo su cuerpo tumbado e inmóvil, pero intento construir su historia, su vida.
Me imagino su pasado, cuando fue niño. Cuando se tiene esa edad en la que no se piensa en el futuro. Sin duda no se piensa en ese futuro (ahora presente) negro que es la indigencia. Pienso en si alguna vez se enamoró de alguien y quiso fundar una familia. En si alguna vez la tuvo y que pasó con ellos. Con sus hijos. ¿Qué dirán de él? ¿Qué no tienen padre? ¿Qué murió cuando ellos eran pequeños? Quizá esa sea la historia que prefirió contarles su madre cuando eran pequeños para evitarse el mal trago de tener que explicarles que su padre vive en la calle porque está enfermo. Y que prefirió esa vida a la de luchar por una familia.
Pienso en lo duro que tiene que ser para él tener que buscar ropa en la basura cuando tiene frío, y mendigar para poder comer. En los peligros que tiene la calle, en los niños maleducados que rocían con gasolina a la gente como él y a como debe de añorar el abrazo de un ser querido. ¿Sus padres? ¿Una mujer? ¿Cuánto daría por recuperar su pasado? Seguramente todo lo poco que tiene.
Cada noche lo seguiré buscando. Pensaré en él como ese futuro incierto que a todos nos aguarda. Soy alcohólico y mi futuro podría haber sido muy similar a ese si no le hubiese puesto remedio a tiempo y no lo mantengo. Me imagino pasando frío y pensando en Silvia, en Raquel, en mi hija Miriam, en mis padres, mi hermana, en lo bueno que me trajo la vida, y en todos y cada uno de los momentos felices que se grabaron a fuego en mi memoria. Probablemente lo único que me quedará para siempre y que ni la más dura de las vidas abandonadas podrá jamás arrebatarme. ¿Quizás piensa él en lo mismo?

Marzo 12th, 2006 at 13:21
Que asco de vida, ¿no?