Semilla en la tierra

… y también porque el querer es temblar a veces.

   A veces tengo la sensación de haber errado en mi etapa de crecimiento. De ser una flor que creció en un cuerpo de cactus, repleto de espinas que hieren a aquellos que osan tocarme.

   No sé donde llegué a leer que siempre se puede volver a empezar de cero. Así empiezo yo de nuevo; desde el principio.

   Vuelvo a ser, esperando una mejor suerte, una semilla en la tierra.
 

La historia de los 80 días.

Posted by: SISOR | Posted in: Personal

El otro día tuve uno de esos momentos mágicos que suceden pocas veces en la vida. Y no me refiero a tener dos orgasmos en una noche. Fue algo más trivial. En el trabajo me encontré con una chica, o más bien ella me encontró a mí (frase al más puro estilo Norwegian Wood de los Beatles) y me soltó aquello de… yo te conozco, ¿No?

La verdad es que en un primer vistazo no me sonaba de nada, pero poco a poco empecé a enfocar y pronto me centré. Era una chica que iba a la clase de una de mis novias cuando yo tenía unos 13 o 14 años. Se dice pronto.

Lo más crítico fue que me acordé de pronto de mis cosillas y traumas de la infancia. Para ser más concreto de la historia de los 80 días.

Yo de pequeño era un poco tonto. Bueno, creo que aún de mayor no he sabido resolver del todo esa faceta que se empeña en no querer desaparecer. Pues como decía, de pequeño era un poco tonto. Se puede decir que nunca he sido, ni soy y dudo que algún día lo sea, un chico guapo. Pero labia, lo que se dice labia, siempre he tenido un rato largo.

Ya de pequeño, cuando los niños de mi clase no sabían de que hablar con las niñas más que de coches y de fútbol (temas no muy recomendables para las niñas de la época) yo ya era capaz de profundizar en el arte del palique y sacar a relucir todo un mundo de comunicación, haciendo que sin saber como, resultara eso que ahora llaman “resultón”.

Pues así las cosas, resultón yo, me decidía como era la costumbre por atacar a las chicas con mi sociología avanzada. Eso sí, ahí acababa la cosa. La lengua sólo la utilizaba para hablar, y basta. De los 12 a 15 años tuve unas 10 ¿relaciones? Y a ninguna de ellas fui capaz de besar.

Había diferentes duraciones. Desde “relaciones” de un día, a las más larga… la de los 80 días. Fue en aquella época también, donde la serie La vuelta al mundo de Willy Fog se hizo bastante famosa. Y con ella, la banda sonora, esa que decía eso de “son, 80 días son, 80 nada más, para dar la vuelta al mundo…

Supongo que más de uno sabrá de la facilidad que tienen los niños para ser cabrones y crueles. Pues así las cosas, no tardaron mucho mis “amigos” en hacer una adaptación de la canción y cantarla a todas horas “son, 80 días son, 80 y faltan más, pa que le muerda la boca…

Dentro de ese grupo de 10 “relaciones” una de ellas era María Goretti (si, no es broma), amiga de la chica que vino el otro día al bar. Goretti se iba a Canarias a vivir, quedaban unas semanas para que se fuera, y la meta apremiaba. Se fue y no tuve cojones a besarla. Creo que no llegué a los 80 días, pero mes y medio si que lo pasé.

Y así hasta que me fui a Zaragoza, donde vive mi familia, y me enrollé con una maña (también hay que joderse). Maña que al día siguiente me volví a encontrar en el autobús y me motivo para que volviera al bar “el rollo” donde ella iba a estar. Los planes con mis primos eran otros, pero eso no impidió que a media noche con el morao que llevaba acabara, sin saber cómo ni porqué, sólo, en la puerta del bar “el rollo”. Esa noche desperté en el hospital con coma etílico. (Esto tampoco es broma)

Una vez llegué a Barcelona pensé que habría espantado la maldición. Pero en mi siguiente relación tardé unos dos meses largos en besar a Silvia, y fue más bien a petición suya, después de decirme algo como “si quieres besarme puedes hacerlo, ¿eh?” ¿Indirecta? Más bien directa.

No sólo la besé, sino que a los meses la dejé embarazada y de allí salió nuestra hija Miriam. Después nos separamos y… eso ya es otro post.

Un trauma como otro cualquiera. Eso sí, después de separarme de Silvia, la maldición desapareció por completo, gracias a Dios.

2 Responses to “La historia de los 80 días.”

  1. Camino del Exceso - Si no hay paraiso… ¿Dónde revientas? » Mi coma etílico de Zaragoza Says:

    [...] Por parte de madre tengo allí a toda la familia, que no es poca, y entre ellos, a tres primos de mi edad con los que solía verme cada verano. Yo tenía trece años por aquel entonces y un trauma con las tías, y fue precisamente en Zaragoza donde me estrené. Siempre me encantó Zaragoza. La manera de pasárselo bien, tan localizadas y distintas a Barcelona. Las zonas: el rollo, San Miguel, Doctor Cerrada… daban la oportunidad de disfrutar de muchos sitios diferentes en una zona en concreto. [...]

  2. Semilla en la tierra » Blog Archive » El día que descubrí que me habían puesto los cuernos. Says:

    [...] Hace tiempo os hablé de la historia de los 80 días. En mi adolescencia, tenía un temor irracional a besar los labios de una chica. No sé a raíz de qué, pero me temblaba todo el cuerpo solamente de pensar en el contacto con los labios femeninos. Pero bueno, para leer sobre ese tema mejor visitar el post de los 80 días. [...]

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