La vida a veces parece un videojuego. Hay fases que están tiradas y otras que no te puedes sacar de encima. Es una lástima que no podamos abrir la consola y teclear un par de trucos para salir adelante cuando ya no encuentras la solución.
Para bien o para mal, todos tenemos una infancia. En mi caso, no fue todo lo buena que cabría esperar, aunque tampoco fue un martirio. Mis padres también son alcohólicos, como yo, y aunque nunca les diese por ponerse agresivos, había bastantes ocasiones en que las cosas no iban como deberían ir. Ahora lo entiendo, antes no.
En mi casa siempre tuve lo que necesitaba, aunque lo que necesitaba siempre era muy trivial. Tampoco me quedé sin reyes o papa Noel, y en mis cumpleaños siempre caía algo. Nunca me pude permitir según que cosas. Como un ordenador, que siempre fue mi sueño u otras cosas que los niños de mi edad sí que tenían. Pero hay un problema:
El problema son los recuerdos.
Ahora pienso en ellos, y no los puedo evocar. No puedo recordar muchos buenos momentos porque no los hubo. En un lugar indeterminado de mi infancia el matrimonio de mis padres se desmoronó, aunque no sé porqué motivo continuaron, supongo que por nosotros. Recuerdo cuando mi padre me dijo con lágrimas en los ojos que se iban a separar, porque mi madre se había enamorado de otro. A partir de aquí, ya nada sería igual.
Mis padres se volcaron más por la bebida y aunque siempre cumplían con sus obligaciones, ese afecto y cariño que un hijo necesita, no me fue entregado. Y mucho menos a mi hermana quien se fue de casa muy joven porque no aguantaba a mi padre. Y no es de extrañar. Luego se metió en las drogas y ahora está viviendo en Galicia, en Santiago de Compostela. Parece ser que ahora las cosas le van mucho mejor.
Así las cosas, teniendo en cuenta que fui padre siendo un niño, y naufragué entre mares de alcohol y dunas de cocaína, lo cierto es que no me fue fácil despertar. Salir de aquel mundo de tinieblas. Estoy convencido de que mi hija fue un gran apoyo emocional, aunque de manera inconsciente. Cuando estaba con alcohol encima no veía ni a dos metros más allá de mí. Y por norma general todo me importaba una mierda. Mi hija incluida.
Ahora que estoy consiguiendo salir (llevo más de 2 años sin beber alcohol, salvo un tropezón de unos meses) me encuentro con que mis padres cada vez se están hundiendo más. Hace tres años tomaron una de las peores decisiones de sus vidas; coger un bar. Mi madre está intentando dejar de beber, pero mi padre se niega a reconocer el problema. Él sabe que yo estoy enfermo, y que mi madre también. Pero él, no. Él se toma unas 20 latas de cerveza al día y alguna que otra copa de coñac. Y él no bebe, según su manera enferma de razonar.
El bar es un antro. Cuatro jubilados y miles de borrachos que piden bebida fiada y sólo traen problemas. No hay semana que no haya que llamar a los Mossos de Esquadra o a la Guardia Urbana. El otro día, un cliente agredió a mi madre, y después de llamar a mi padre y contarle (llorando) lo sucedido, mi padre aún tuvo los cojones de ir a la gestoría y al banco antes de pasarse (2 horas después, cuando hay 10 minutos a pie) a ver que es lo que le había pasado a su mujer.
Las cosas no funcionan, y aunque sean mayorcitos, me da una rabia inmensa sentirme impotente. Pero tampoco debo lanzarme a ayudar en algo que me puede desarmar emocionalmente. Yo, aunque mucho mejor, no estoy recuperado. En cualquier momento puedo ser vulnerable. Por eso estos golpes emocionales me destrozan el alma. No quiero volver a beber, y de hecho estoy bastante tranquilo en este aspecto, aunque la mierda que se va acumulando cada vez se hace más y más grande.
Llevo años sin ver a mi hermana. Quiero salir de casa de mis padres. Con la pensión que pago a mi exmujer y los préstamos que estoy liquidando (por mi anterior estilo de vida) a duras penas llego a fin de mes. Pero necesito un poco de libertad. Cortar con estos vínculos maternos que me pueden destrozar. Y aunque suene un poco egoísta, poder decir que les den por culo a mis padres, y centrarme plenamente en mí, en Raquel y en mi hija. Ellos son mayores, y creo que desgraciadamente su solución no está en mis manos. Pero mi vida ahora ha mejorado muchísimo en un par de años. Y tiene que seguir así.
Y yo sigo necesitando introducir algunos trucos…
Siento el royo, pero necesitaba vomitarlo.

Junio 20th, 2006 at 23:25
joe.. pensaba hacerte una visita de esas de alegría y cachondeo, pero me has hecho leer el post entero que has vomitado..jeje… y nada.. tiene que ser dura tu situación. lo bueno es que se te ve un tío valiente y fuerte, joder macho, 2 años sin beber… yo no soy alcohólico, pero eso de pensar en salir con los amigos y no poder echarme una copa o cerveza.. uff..
en fin, pues nada, eres un modelo de voluntad y entrega… a ver si aprendemos de ti
mucho ánimo en tus deseos
Junio 20th, 2006 at 23:37
Gracias tío.
Lo cierto es que cuando va tu salud en ello cambias por la fuerza tus costumbres. A mi me costó verlo, pero una vez analizado el problema, no me queda más opción.
Sé que una primera copa puede ser crítica.
Febrero 3rd, 2008 at 0:05
Fue una vida muy dificil… leyendolo me puse a llorar porque me acordaba de todo lo que me habia pasado ami y me sigue pasando… leyendo los textos que habias escrito entendi porque mi padre se comporta asi…
sin importarle q esta esperando un hijo de otra mujer la insulta y se deja drogar, pero creo q lo hace inconsientemente… aunque sean de distintos paises, creo q todos somos humanos y tenemos los mismos problemas…
el acohol es una enfermedad y mi papa se esta matando y nose como decircelo, por mas que le hable no entiende y mi mama de la tristeza y de no poder dormir, toma. Pero esa no es la solucion…
ojala que estas cosas no pasaran…
pero es la realidad, una realidad que hay que cambiar…
bueno… me voy..
saludos…
Carolina de argentina…