Normalmente para estas fechas la gente sueña con la lotería. Menos yo.
Yo soy el único de toda la empresa que nunca juega a la lotería. A ninguna. Es algo que siempre he hecho, no jugar a los juegos de azar donde haya dinero por medio. Era el único mal vicio que me faltaba por adquirir. La ludopatía.
Nunca he pensado en que me puediera tocar un gran premio. Dinero inesperado. Es algo así como una de esas cosa que sólo le ocurren a los demás. Algo como la muerte. Ajeno a tu vida.
Hoy, a mi compañero de trabajo Toni le ha tocado vivir la mala lotería. Otra clase de suerte que también es aleatoria, pero en vez de ser positiva da un golpe atroz hasta ser capaz de arrancar las lágrimas del más mayor de los mayores.
Cuando salió de trabajar, al meterse en el coche, un hijo de puta se ha metido dentro del coche con él y ha empezado a golpearle la cara por detrás. Luego le ha dicho que se bajara del coche y al negarse, el muy cabrón ha seguido dándole, hasta que cansado de golpearle ha decidido coger la bolsa que llevaba Toni y salir corriendo en la moto que tenía preparada.
Es mala suerte, lo sé. Pero es algo que jode. El pobre ha entrado llorando y con la respiración entrecortada del susto. El ladrón se llevó el teléfono móvil y la cartera, con poco dinero pero con toda la documentación del coche y algún que otro documento. Nada que el muy hijo de puta pudiera aprovechar.
Hay veces que no sólo duele lo que sucede, sino a quien le sucede. Toni es una de las mejores personas que conozco. Su vida es entregarse a los demás. Ha adoptado a dos hijos porque su mayor ilusión era ser padre. Es incapaz de meterse con nadie y siempre te echa una mano cuando lo necesitas. Aunque no lo pidas. Él lo sabe.
Por eso cuando ha entrado llorando al local han salido todos a ver si encontraban al tipejo. Y que suerte ha tenido de no estar, porque lo matamos a hostias. Yo me he quedado con Toni, intentando tranquilizarlo. Algo realmente complicado. Le dolía la cara, aunque lo peor había sido el susto. Ni siquiera sangraba, pero el corazón parecía que se le iba a salir de su gran pecho y la respiración era un constante jadeo.
He llegado a casa lleno de rabia. Pensando en la suerte y en la mala suerte. En lo afortunado que soy cada día que no me pasa nada malo. Son cosas tan aparentemente sencillas y que son tan fáciles de olvidar…

Diciembre 9th, 2006 at 3:09
Y que lo digas tío. Cada día es una batalla contra los elementos, ¿si sale bien? mañana jugamos otra vez.
Diciembre 9th, 2006 at 4:38
Toni ha tenido mala suerte, pero tiene la gran suerte de ser un gran tipo, y de tener buenos amigos como tú. Espero que se recupere pronto del susto.
Un saludo
Diciembre 9th, 2006 at 10:21
La vida esta llena de indeseables cabrones.