Semilla en la tierra

… y también porque el querer es temblar a veces.

   A veces tengo la sensación de haber errado en mi etapa de crecimiento. De ser una flor que creció en un cuerpo de cactus, repleto de espinas que hieren a aquellos que osan tocarme.

   No sé donde llegué a leer que siempre se puede volver a empezar de cero. Así empiezo yo de nuevo; desde el principio.

   Vuelvo a ser, esperando una mejor suerte, una semilla en la tierra.
 

Marian, la chica del TLP

Posted by: SISOR | Posted in: Personal

Marian fue una de las chicas que más me ha marcado en mi vida. Y no para bien, que digamos.

La conocí en las fiestas de Gracia de Barcelona una noche extraordinaria. Tan extraordinaria que de lo mala que fue no llegué ni a emborracharme. Estábamos tirados en un bordillo viendo quien iba más borracho de todo el escaparate que se nos pasaba por delante cuando vimos a dos nenas que no estaban nada mal.

Saqué mi palique de oro y empecé a hablar como un poseso. No sé la técnica que utilicé pero al final, gracias a mi embrujo y a que les canté la canción de los Teletubbies, conseguí el número de teléfono de una de ellas que se llamaba Marian y que además vivía muy cerca de mi casa.

Quedamos al día siguiente y con mi habitual timidez acabé enrollándome con ella. Todo había salido a pedir de boca (nunca mejor dicho). Ella era maestra de Educación Especial (niños que no están bien, por disminución mental o por problemas de adaptación social) y era jodidamente inteligente. Una de las personas con las que más a gusto he estado conversando durante horas.

Sólo tenía unos problemillas. Uno de ellos era su adicción a la coca, y el otro su enfermedad. Padecía un TLP (Trastorno Límite de Personalidad), también conocido como Borderline y dado a conocer al público por ser la enfermedad que padece Angelina Jolie en la película Inocencia Interrumpida donde comparte cartel con Winona Ryder.

Lo de la coca fue una putada. Más que nada porque yo hacía bastante tiempo que la había dejado y por su culpa me volví a meter. Sí, ya se que nadie me obligó a meterme, pero las sesiones de coca y sexo se convirtieron en todo un clásico del loco estilo de vida que llevábamos los dos. E ignorábamos sus consecuencias.

Durante el primer mes fue todo un “alucine”. Era muy similar a vivir en una nube o en un anuncio de compresas. Todo hermoso, bello… fue el mes de agosto y sus amigas estaban todas fuera. Nos decíamos cosas preciosas y nos queríamos como la letra cursi de una canción de los hortera de la Oreja de Van Gogh. Dábamos asco. Yo estaba tan enchochado que empecé a tener miedo por la caída. Suponía que aquello no podía ser tan bueno, tan genial, y que tarde o temprano vendría el hostión. Y joder si llegó…

Un día se presenta en mi casa, después de un mes, cuando ya habían llegado sus amigas a Barcelona y dice que me deja. A mi se me queda cara de gilipollas y pienso que es una broma. Pero no, no es ninguna broma. Dice que ha estado hablando con sus amigas y que le han hecho darse cuenta de que esa relación no iba a ninguna parte. De repente mi hija se convirtió en un problema. Ayer me amaba con locura y hoy no quería continuar con la relación. Entonces me di cuenta de que tenía que haber estudiado que era eso de un Trastorno Límite de Personalidad.

Estas personas se sienten consigo mismas en un casi permanente estado de confusión, como si no tuvieran una identidad propia suficientemente constituida que les sujete en la vida.

Tienen verdaderas dificultades para regular sus necesidades desde sí mismos, por lo cual se encuentran a merced de sus propios impulsos, a los que no saben poner límites. Viven en una permanente inestabilidad emocional, como en una especie de “montaña rusa”, de la cual, y esto es lo grave del problema, pueden salir despedidos en cualquier momento.

Intentan combatir su angustia y el miedo que la conciencia de esta situación les produce, aferrándose en una relación “quasi-simbólica” con cualquier persona, grupo, sectas y también con la droga, el sexo, el juego, etc., y siempre de una forma compulsiva.

Son extremadamente sensibles y lábiles, por lo que sus relaciones interpersonales y sus afectos pueden variar de un extremo al otro, incluso varias veces al día, con la consiguiente sensación de inestabilidad y confusión que produce en ellos mismos y en los que le rodean.

Viven pues constantemente en los extremos, pasando de la euforia a la depresión, de la ingenua credulidad a la desconfianza paranoide, del amor al odio, y todo porque su estructura mental no les permite integrar, psicológicamente hablando, los matices, las gradaciones ni las ambivalencias. Es un Todo o Nada.

(Tomado literalmente del cuaderno informativo de ACAI-TPL)

En seis meses llegamos a cortar ocho veces. Era irracional, pero cuando me dejó por primera vez estaba tan colgado por ella que me tocó la fibra de una manera jodidamente especial. Al día siguiente venía con lágrimas en los ojos y un gramo de coca para pedir perdón. Bufábamos y follábamos hasta quedarnos exhaustos y todo parecía que volvía a la normalidad. Pero de pronto, otro día, sin previo aviso, me llegaba un mensaje o me decía por teléfono que lo dejábamos otra vez.

Lo dejábamos. Volvíamos. Lo volvíamos a dejar. Volvíamos a volver. Y así, hasta el aburrimiento y el límite emocional. Poco a poco se perdió el cariño y la relación se caldeó. Llegó un punto en que me di cuenta de que yo mismo estaba empezando a no sentirme bien mentalmente. Por mi cabeza pasaban demasiadas cosas. Drogas, emociones sin definir, la seguridad de que estaba siendo engañado, una persona que no quería perder,… Pero por encima de todo decidí poner punto y final a aquella locura que me estaba destrozando. Se acabó de verdad.

Una de las cosas que nos dijimos el primer mes de relación fue “Estoy seguro de que eres el amor de mi vida”. Pocas veces dije algo con tanta seguridad como esa frase, y a día de hoy he dejado de creer en ella. No creo en la mujer de mi vida, como no creo que yo sea el hombre de la vida de nadie. La vida en pareja se basa en cosas mucho más complejas que frases penosas de pelis ñoñas. Pero en ese momento aún estaba inmaduro en el terreno sentimental. Todavía creía en besos bajo la lluvia y en abrazos bajo la brisa en la orilla de una playa bajo la luz suave del alba. Eran otros tiempos, otras ilusiones y otras esperanzas. Eran tiempos de llevarme palos.

Sé que no era mala chica. Sé que estaba enferma y que lo que sufría tenía que ser horrible. Es una de las enfermedades mentales que más sufren los familiares y aquellos que rodean al enfermo. Si no fuera por eso, la odiaría con toda mi alma.

3 Responses to “Marian, la chica del TLP”

  1. Abel Says:

    Me ha encantado!!!

  2. cony Says:

    ERES GENIAL Y MUY VALIENTE.Has dejado la droga tras que ella te dejó?.
    Esto ahora que lo pienso es lo que hago con mi chico dejaré de dejarlo tanto y es que luego me arrepentiré porque no encontraré nadie cmo tu = que ella no encontrará nadie mejor que tú.MUSOSS BESSOSSS

  3. Ana Says:

    Hola. vi tu comentario en el Blog acerca de Borderline y por eso me pasé a ver qué comentabas por aqui. Pues Si, un trastorno mental realemnte DURO. Porque cuando se hacen duras las coas es cuadno la propia conciencia de quien padece es conciente de lo que tiene encima,y eso es lo que más hace sufrir , cunado uno es consicente de lo que padece. ¡¡adelante¡¡¡ hay más peces en el mar¡¡¡ y desde luego NO se que edad tendrás, pero desde luego hay muchsisisiismo camino por delante que recorrer y habrá muchisismas sorpresas por delante que nso sorprendan SEGURO¡¡¡. un beso y suerte¡¡¡¡

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