Acabo de llegar del cine de ver Supersalidos. Sinceramente, me esperaba mucho más. Han salido algunas escenas memorables, por supuesto. Pero nada del otro mundo. Otra decepción más a sumar en la lista. Y luego es la piratería lo que mata el cine… ¡Hay que joderse!
Durante la película intentaba pensar en si yo fui así. Por supuesto que la película está llevada a extremos, como no podía ser de otra manera al tratarse de la típica película adolescente americana. Pero el trasfondo que venía a mi cabeza se centraba en la obsesión por el sexo. ¿O quizá debería decir “el descubrimiento de la sexualidad”? Pero me quedo con el término obsesión. Me describe a la perfección.
Yo de joven también fui un poco asocial. Y no sé el porqué, siempre he hablado con todo el mundo y soy de lo más extrovertido. Pero creo que me asusta el compromiso. Y la amistad, no deja de ser un compromiso para el que no sé si estoy preparado, o si me interesa del todo.
Creo que en la condición de Blogger va ligada la manca de amistades. Intentamos refugiarnos en esta ventana a la Blogosfera, donde a base de comentarios, formamos parte de algo que no requiere mucho compromiso. Soy parte de la Blogosfera y significo algo, pero si durante un tiempo no quiero saber nada de ella, aquí no ha pasado nada. Total, no son “amigos” en el sentido íntegro de la palabra, sino más bien conocidos que nos leemos mutuamente.
Todo esto es egoísmo, lo sé. Soy egoísta. Mentiría si dijera que no lo soy. El dinero me importa una mierda. Si lo tengo que tirar, lo tiro. Pero siempre, en una relación de dos, ya sea amistad, amorosa o simplemente espontánea, siempre soy “yo” el más importante. Únicamente hay una excepción, y es con mi hija.
En una relación hay que pensar en el otro, y todavía no estoy preparado para ello. Siento que todavía tengo partes dañadas que no he reparado como debía. Intenté emprender una relación y la jodí porqué no estaba preparado para ceder parte de mi “yo” más interno. Ese “yo” del que más nos cuesta desprendernos. No sé si la voluntad flaqueó, o si ya estaba escrito desde un principio y sólo fue cuestión de tiempo.
Si tuviese que eliminar una parte de mi sería esta jodida sensación de dependencia emocional que siempre tengo, ligada con un contrapuesto individualismo. Quiero decir, que cuando estoy sólo “necesito” estar con alguien, y que cuanto estoy con alguien “necesito” estar sólo. Y en esta jugada, no sólo sufro yo, sino que siempre hay una segunda persona a la que daño, y que se queda con una sensación de haber servido a un juego caprichoso. Pero no es un juego. Soy así. En este momento, soy así.
No sé si podré cambiarlo. A estas alturas no creo que sea un problema de madurez, ni de no tener las cosas claras. Es un problema de realización interna. Cuando dejé de beber, hará ya más de tres años, creía que la mayoría de cosas se resolverían solas. Y es probable, pero ahora me doy cuenta de que seguramente necesitan más tiempo.
El problema es el tiempo, la paciencia. Mi nula capacidad para ser paciente. El tiempo me presiona, me crea una ansia irresistible que tengo que frenar como sea. Y normalmente, ese “como sea” suele ser una decisión precipitada y no muy meditada. Cuando quiero las cosas las quiero ya. Y no sólo hablo de cosas materiales, sino mis metas, en general, son a muy corto plazo. La mayoría de ellas irrealizables en tan breve espacio de tiempo, lo que me crea una nueva ansiedad por no haber podido cumplir mis expectativas.
Cada vez tengo más claro que necesito tiempo. Algo más que unas simples semanas o meses. Quizá algunos años me den la confianza que necesito para volver a coger el timón de mi vida. Y no es que esté descarrilada. Mi profesión no me fascina, pero tampoco la aborrezco. La vida en casa de mis padres tampoco es mi ilusión, pero en mi habitación tengo mi santuario desde donde desconecto del mundo para conectar con el ciberespacio, que no deja de ser un paralelismo del mundo real. Mi hija es la cosa más bonita que tengo, y por la que más tengo que luchar.
Necesito meditar un poco más sobre todo aquello que me rodea. Siempre me guío por mis instintos, y cuando me equivoco, no sé a quién echarle la culpa.
En fin, espero volver a retomar el ritmo que inició este blog, que no fue otro que el de explicar lo que pasa por mi cabecita sin pelos ni tapujos. Empiezo a estar un poco cansado de escribir cosas superficiales.

Octubre 22nd, 2007 a las 14:31
Vaya por dios… hay días que nos levantamos con el cielo negro eh? Actúa como sientas. Si en un momento te apetece contar, cuentas. Si en otra ocasión pasas de todo, pasa. No significa que seas egoista.
Tal y como has dicho cada uno es como es, a mi también me pasa algo parecido con lo de que cuando estoy sola me apetece estar con alguien y cuando estoy con alguien estoy deseando estar sola. Pero no creo que sea egoismo.
En fin…
No pienses, vive!!!
Un besazo anda.
Octubre 22nd, 2007 a las 18:18
Bueno tio, en parte yo soy como tu, soy muy dependiente y ademas exijo mas de lo que a veces soy capaz de dar.
De todas formas no te rayes, date tiempo que es lo que crees que necesitas. Al fin y al cabo tienes toda la vida por delante, no seas impaciente…