Mientras todo el país lucha contra sus recuerdos, yo hago lo propio con los míos. En mi caso no hay dictadura que olvidar, familiares presos ni ejecutados en pleno franquismo. Es más, diría que mientras que todo el mundo intenta eliminar señales u objetos que les recuerdan momentos duros o difíciles en sus vidas, yo lo hago a la inversa. Intento eliminar cualquier foto, objeto, o recuerdo, que me lleve a mi anterior relación con Raquel. Y personalmente creo que ha sido uno de los momentos más felices de mi vida.
No obstante, ahora veo las cosas de otra manera, y sé que no tiene ningún sentido seguir en esta batalla. La historia se acabó como se acaban miles de relaciones en este mundo. Y, aunque me gustaría ser fuerte emocionalmente, no lo soy.
Es por eso que he instaurado mi propia ley de la memoria histórica. Primero, eliminé las fotos. Ahora, le ha tocado el turno a los 500 mensajes del móvil, a “su” melodía y a su PIN.
Hay recuerdos que no puedo borrar. Y es que casi tres años de relación dan para mucho. Tengo recuerdos visibles en objetos como ropa, teléfono móvil, colonia, etc… Luego están los invisibles, que son algo más complicados de eliminar. En fin, es una lucha constante contra cada momento de felicidad que ahora no tengo junto a ella.
Cada día me intento convencer de los motivos que me llevaron a tomar la decisión, no sé si acertada o no, de poner fin a la relación. Creo que éramos muy diferentes, y si no hubiese sido ese día habría sido otro. Pero bueno, es indiferente. Se acabó y tengo que seguir mi camino.
Me gustaría ser fuerte y recordar. Pero no puedo. Quizás más adelante recupere parte de sus recuerdos, pero ahora mismo, sólo me hacen daño.
———————————————————-
El sábado salí de fiesta. Aprovechando el cambio de hora y que era mi último día de trabajo antes de la operación me animé. Fuimos a “Luz de gas”, donde por ¿quinta? vez nos dijeron que no podíamos entrar y nos conformamos con ir al Get Back de nuevo.
Seré vulgar, pero tenía ganas de pillar cacho. Pillar a una golfa de esas e introducirle la lengua hasta la garganta mientras le meto mano hasta en los sobacos. Pero una vez allí la cosa cambia.
Primero, recordar que no bebo nada de alcohol. Probé un San Francisco que me recomendó la camarera, y no estaba nada mal (El San Francisco…). Tenía una barbaridad de azúcar, pero estaba muy bueno.
Pues bien, allí estábamos José Antonio, mi San Francisco y yo mirando el terreno. Primero una muy fea parece que quería tema con José Antonio. Pobrete. La rechaza y seguimos a nuestro tema. La cosa está complicada. No hay nada decente y lo poco decente está rodeado de niñatos musculosos marcando territorio. Tengo ganas de tema pero no voy a pelearme por una zorrilla. Cuando bebía era un poco más agresivo, y me introducía de lleno en la caza. Ahora, sinceramente, me la suda. Así que mejor lo dejamos.
Llegué a casa y una paja solucionó el calentón. Me decía a mi mismo que no era eso lo que necesitaba (me refiero a la zorrilla de discoteca, no a la paja, que si necesitaba) y que como siempre necesitaba tiempo. Pero que cojones, quería besar a alguien y durante unas horas, o minutos quizás, pensar que era la mujer de mi vida. Ya veis que me conformo con poco.
Dice Manolo García en “Como quien da un refresco”…
¡Ay! del que se enamora hasta en un desierto.
Pues yo soy ese pobre imbécil que se enamora hasta en un desierto.
———————————————————-
Aunque no lo parezca, me voy comprendiendo. Y eso es importante. Ahora sólo falta poder canalizar mi inteligencia sobre mis problemas una vez detectados, para ponerles solución.
Puede parecer que lo esté pasando fatal. Pero más bien estoy pensando en voz alta, como se suele decir. Analizándome. Otra cosa no será, pero tiempo… ahora tengo un rato largo.
———————————————————-
La operación de puta madre, gracias por preguntar
Esta vez ha sido todo por bisturí, de arriba a abajo, y no ha habido láser por medio, lo que me ha permitido mantener mi muslo intacto, sin aquel hematoma que abarcó todo mi muslo izquierdo en la anterior operación.
Ya voy dando mis paseos rutinarios de recuperación.

Octubre 31st, 2007 at 22:51
Dichoso el que se enamora hasta en un desierto!