Semilla en la tierra

… y también porque el querer es temblar a veces.

   A veces tengo la sensación de haber errado en mi etapa de crecimiento. De ser una flor que creció en un cuerpo de cactus, repleto de espinas que hieren a aquellos que osan tocarme.

   No sé donde llegué a leer que siempre se puede volver a empezar de cero. Así empiezo yo de nuevo; desde el principio.

   Vuelvo a ser, esperando una mejor suerte, una semilla en la tierra.
 

Esperanza.

Posted by: SISOR | Posted in: Personal

Hoy acaba mi época de inactividad. Mañana vuelvo al trabajo y hoy mismo al gimnasio. Durante estas tres semanas he hecho bastante poco en cuanto a actividades físicas se refiere, pero mi mente no ha dejado de funcionar. Ha ido trabajando en la sombra, me he ido reconstruyendo y sacando conclusiones que no podría denominar de otra manera más que “favorables”.

El tiempo lo cura todo, pero a veces hay que saber acariciar el tiempo y darle la forma que uno necesita para poder ser curado. Los victimismos ayudan poco, y en la mayoría de ocasiones sólo sirven para hundirse más.

Tengo ganas de ir viviendo el presente como vaya viniendo, y he decidido no ir a buscarlo. No tengo ninguna prisa, soy joven, me he dicho. Tengo 30 años, y si miro objetivamente todo el transcurso de mi vida, estoy en el mejor momento de ella. Me siento mejor que cuando tenía veinte años, porque por aquel entonces, mis prioridades eran otras muy distintas. Ahora siento que todas aquellas metas superfluas “me la pelan”. Sólo aspiro a ser feliz. Y esa va a ser mi única meta.

“Sé que siempre he sido así, y que no tengo remedio… ¡Ni lo quiero tener!” Héroes del silencio dixit.

El único futuro que me interesa es éste:

Miriam

El auténtico…

Posted by: SISOR | Posted in: Paranoïas
El rey Juan Carlos: A ver… ¿cuantos reyes hay en latinoamerica?
Locutor: Pues que yo sepa… ninguno.
El rey Juan Carlos: ¡Pues ya está! Yo soy el auténtico Latin King.

Tontería oída por la radio.

Y yo, que tengo tiempo libre…

latin-king

15 de noviembre: El día sin alcohol

Posted by: SISOR | Posted in: Alcoholismo, Personal

Esto iba a ser un post más elaborado y estudiado, pero he tenido que salir y al final no he tenido tiempo de prepararme nada. Simplemente me he puesto a escribir…

Me llamo Àlex y soy alcohólico.

Esta era mi presentación en el grupo de Alcohólicos Anónimos y también la he utilizado en alguna que otra entrada referente a mi enfermedad en este blog. Y esta vez no es una excepción.

Me entero gracias al blog de Alexliam, que hoy es el día sin alcohol. No sé si servirá de algo, pero espero que al menos alguien tome conciencia de que el alcoholismo es una enfermedad real, y por desgracia demasiado cercana, y que no se puede ni debe ignorar.

Para bien o para mal, os guste o no, el alcohol es una droga. Eso sí, es una droga legal y socialmente aceptada. Eso cambia radicalmente las cosas. Uno no se puede meter una raya en público porque rápidamente será tachado de drogadicto. Pero en cambio, una persona se puede tomar tres copas al día y se le puede denominar como “de espíritu alegre”.

No tengo nada en contra de la gente que bebe. Ojalá yo fuera capaz de mantener un ritmo normal y tomarme una copa con los amigos de vez en cuando. Pero no puedo. En cuanto pruebo una gota de alcohol mi cuerpo se descompone y cambia radicalmente. Rápidamente me animo, y mi mecanismo de autoengaño empieza a funcionar diciéndome que otra copa me vendría bien. Y luego otra. Y otra. Y otra… Y así hasta que hago y digo cosas de las que luego me suelo arrepentir.

El alcohol ha marcado siempre mi vida. Desde mi carácter a mis acciones, pasando por el control de mi estado emocional. Dicho de manera llana: el alcohol era directamente responsable de mis actos y aunque parezca mentira, mis esfuerzos por ser yo mismo, siempre se veían mermados por la escasa capacidad de razonar que me brindaba el alcohol. No es que no razonase, ya que mi mente se aceleraba cuanto más alcohol ingería, era más bien que mis razonamientos no eran los correctos.

Esto deriva en que llegué a pensar cosas como que yo era el más inteligente de cuantos conocía, que los demás no me entendían porque se pensaban que tenía un problema y yo sabía claramente que no era así, que mis pensamientos y razonamientos siempre eran la verdad absoluta… Y un largo etcétera que se convirtieron en muchos problemas y manías que luego costaron de arrancar de mi yo más interno.

Ahora llevo casi cuatro años sin beber. Tuve una recaída de un par de meses, que me demostró que la gente de Alcohólicos Anónimos tenía razón: El alcoholismo es para toda la vida y es inútil controlarlo. En una despedida de soltero me dio por pegar un trago por la ocasión y a los pocos días ya estaba bebiendo a escondidas. Engañe a mi novia (ocultándole que bebía) y a todos los que confiaron en mi. Pero a quién más engañaba era a mi. Tarde dos meses en darme cuenta de que estaba otra vez igual que antes, bebiendo mucho y haciendo tonterías. Pero volví al grupo de Alcohólicos Anónimos y lo conseguí volver a dejar. Hasta ahora.

No quiero repetirme más acerca de lo que ya he escrito. Pero hoy, como día sin alcohol, me gustaría llegar a hacer unas cuantas reflexiones sobre el tema. El primero, evidentemente, es el concepto erróneo que la mayoría de la gente tiene del alcohólico.

¿Quien de estos dos diríais que es alcohólico?

vagabundo

 

alex

El de arriba no lo sé, pero el de abajo, que soy yo, sí que lo es.

La mayoría de la gente tiene un concepto equivocado de lo que es un alcohólico. Un alcohólico tiene fases, por supuesto, y no nace convertido en la imagen del hombre de arriba. En medio de ese proceso, el sujeto se va pudriendo, estropeando. Va perdiendo todo lo que tiene en la vida: pareja, amigos, trabajo, su autoestima, etc. hasta llegar al extremo del señor de arriba.

Hay alcohólicos en casi todas las calles, en tu finca, quizá en tu familia. Puede que no los reconozcas o que no quieras reconocerlos. El alcoholismo afecta a hombres, mujeres, ricos, pobres, listos, tontos, blancos, negros, etc. No hay ninguna distinción. Es por ello que la gente tiene que dejarse de tonterías y de estereotipos. Yo he conocido alcohólicos banqueros, empresarios, padres de familia respetables, etc. No necesariamente el alcohólico tiene que ir ligado a una historia de violencia doméstica. Un alcohólico es una persona normal, pero enferma.

El tiempo me ha demostrado que un alcohólico puede vivir sin alcohol. Es duro, no diré que es fácil. Cuando uno deja de beber automáticamente se convierte en un bicho raro. La gente se extraña. ¿Porqué no bebe? Recuerdo en un fin de año con los amigos de mi ex y las explicaciones que tuve que dar para evadir la respuesta directa. Había una menor en el grupo y me reprimí de explicar mi realidad. Pero lo cierto es que me sentía algo violento por la constante invitación (de manera inocente, por supuesto) a beber que me hacían. Era tan extraño que una persona no bebiese nada en fin de año…

Luego, me fui haciendo fuerte. Ya no decía de manera tímida que no bebía. Lo hacía con seguridad y sin miedo a quedar como una personita chiquita que no bebe porque no es mayor. Me importaba un poco una mierda eso del que dirán, y en la boda de mi colega Jordi, por ejemplo, no dudé en rechazar la copa de cava en la recepción y pedir una Coca-cola Light ante el asombro de los camareros. Tenía claro lo que soy y lo que seré el resto de mi vida.

Ahora, mi parte de conciencia absoluta ya está asumida. Ahora falta retocar ciertos aspectos emocionales que quedaron destrozados. El espíritu se envenena con facilidad cuando el ego es la luz que nos guía. Y con el alcohol, mi ego era jodidamente enorme. A nivel emocional, al dejar de beber me quedé hecho polvo. Siempre había equilibrado mis emociones a base de alcohol, bebiendo de manera constante hasta conseguir un buen estado o uno en lo que todo me importara una mierda. Cuando estaba triste un poco de alcohol animaba el asunto y cuando estaba alegre, siempre se podía estar un poco más.

Cuando le cerré el grifo al alcohol mi ansiedad se acrecentó. Tenía temblores y molestias físicas, y estaba tenso e irascible. Después, vino una oleada de bienestar. Dejé de fumar tres paquetes de tabaco al día, conocí a Raquel… Todo se convirtió en maravilloso. Luego, con la monotonía, volvió la necesidad. Y con la necesidad, el mono. No es sencillo cuando has convivido tanto tiempo con una dependencia.

Ahora estoy en un paso difícil. En el que tengo que aprender a vivir conmigo mismo. Si no soy capaz de hacerlo, a duras penas podré convivir con alguien. Me exijo demasiado, y de manera inconsciente me meto en trampas depresivas. Sé que debo de evitarlas, y sé como hacerlo. El problema es que a veces tengo tantos ataques de pena que en ocasiones me rindo. No soy tan malo. De hecho, me considero una buena persona. He hecho daño, y mucho, pero siempre ha sido de manera involuntaria.

Mis padres también son alcohólicos. Mi padre tiene cirrosis y está hecho una mierda. Hace un par de meses estuvo dos semanas ingresado mientras le quitaban líquidos y le hacían analíticas. Yo no acabaré como él. Tengo muchos motivos para luchar.

Sé que es difícil pero me gustaría que alguien me entendiera…

Si alguien tiene alguna pregunta que le gustaría hacer a un alcohólico, ya sabe a quien puede acudir. Estoy abierto a todos y encantado de responder vuestras dudas.

Etiquetas de Technorati: ,

Manual de amor 2

Posted by: SISOR | Posted in: Cine, Personal

Ayer vi una de esas películas románticas que tanto me han disgustado siempre. La película en cuestión se llama “Manual de Amor 2”, y constaba de unas cuantas historias de amor de distinta índole. Es la clase de película que siempre he evitado ver. Y ahora os explico el porqué.

clip_image001

Realmente sólo hay dos motivos de peso para ver esta película. Bueno, para ser sincero son cuatro los motivos de peso. Dos los tiene Monica Bellucci y los otros dos motivos los tiene Elsa Pataky.

monica elsa-pataky

La primera historia tiene una escena memorable. Monica Bellucci en una postura por la que más de uno mataríamos por estar debajo. Hete aquí la obra de arte.

monica2

Tremenda.

Pero vamos, una vez calmados mis instintos más primarios vamos a analizar mi repulsa hacia las películas de amor.

Todo lo resumiría en una palabra: Envidia. Me da mucha rabia ver esas historias porque son las que toda persona desearía vivir y generalmente nadie vive. Son las que yo querría vivir y no vivo. Historias increíbles sobre como el amor siempre gana a todas las dificultades del mundo. Problemas y más problemas son siempre superados por un protagonista que siempre se lleva a la chica de sus sueños.

En el Mundo Real(Tm) estas cosas nunca suceden. A veces soñamos con que suceden, pero generalmente sólo son eso; sueños. En la mayoría de ocasiones disfrazamos la realidad, pensando que nuestra relación es la mejor del mundo, y que nuestra pareja es la más bonita de la faz de la tierra. Pero luego viene la Bellucci a recordarte que no es así, que ella es más guapa que tu pareja y que la historia que interpreta es infinitamente más interesante que la manera de conocerte que tuvisteis tu pareja y tu. ¿En la universidad? ¿En una discoteca? ¿Por Internet? ¡No me jodas…!

Nunca me han gustado las películas románticas porque yo generalmente siempre he estado bien con quien he estado. Es decir, he vivido en un mundo radiante de realismo. Jamás he pensado que mi pareja era la más bonita de la faz de la tierra ni he pensado que nuestra historia de amor fuese para enmarcarla. Pero siempre he estado satisfecho. Y cuando no lo he estado, la historia se ha acabado.

Pero esta vez, viéndola de soltero y sin que ninguna mujer me interese lo más mínimo, la he visto con otra perspectiva. Por un momento me he animado, pensando que quizá un día aparezca una Bellucci, o una Pataky, y pueda volver a vivir una bonita historia de amor. Luego la cosa se ha ido volviendo más realista, y he dejado de banda a la Bellucci y a la Pataky para centrarme en alguien más normal. Pero sin duda, he pensado otra vez en la posibilidad de amar a alguien y que ese alguien me ame.

Puede que esta vez, en estas condiciones en las que no voy muy sobrado de cariño, la película haya obrado de buenas maneras sobre mi. Pero sigo pensando que la manía que tienen las mujeres de vivir vidas ajenas no puede ser para nada sano. Luego llega un día, te olvidas un detalle, y te crucifican. Te comparan inmediatamente con esos apuestos príncipes azules. A ver si te enteras guapa… De acuerdo que tu no seas Monica Bellucci…, pero yo tampoco soy Johny Deep.

Como cambian los tiempos.

Posted by: SISOR | Posted in: General

Leyendo al Marqués de Sade, en concreto Justine o los infortunios de la virtud (un rollo que dudo mucho termine) me encuentro con escenas un tanto peculiares.

Imaginaros que intentan violar a una chica. ¿Creéis que ésta le respondería algo así a su agresor?

-¡Hombre odioso, ojalá el cielo, tan gravemente ofendido por ti, te castigue un día como mereces, por tu execrable crueldad! No eres digno ni de tus riquezas, de las que haces tan vil uso, ni siquiera del aire que respiras en un mundo manchado por tus barbaries.

No sé, yo veo algo más real…

¡Maldito hijo de puta! ¡Ojalá se te caiga la poya a trozos pedazo de cabrón!

Desde luego que el lenguaje ha evolucionado. O involucionado, según se mire.