Era evidente que tenía que hablar de ello. En un par de días todo se ha puesto a favor para que yo hablara de ello. Las pruebas:
- En un acto de impulsividad me compro un libro sobre la soledad, para sobrellevar mejor este mundo que no está hecho para los solteros. El libro en cuestión se llama “Singles”, y es de Julia Sequí. Luego hablaré de él.
- Sandra escribe en su blog el mismo día que yo empecé el borrador sobre la soledad, un post dedicado a ella (la soledad, se entiende).
- Me voy solo a ver “Soy leyenda“. Una película en la que un tío se queda solo en el mundo por un virus que extermina a casi todo el planeta y (mini-spoiler) pierde a su único amigo (su perra) en mitad de la película quedándose aún más solo.(fin del mini-spoiler)
Ya no he podido más y he decidido acabar el borrador que empecé.
El libro de Julia Sequí me ha defraudado bastante, aunque tampoco sé exactamente que es lo que esperaba de él. La autora, es una feminista despiadada, que aunque no niega la fe en la felicidad en pareja, parece que tiene dificultades para encontrar a algún hombre que no sea gilipollas, un inútil que no sabe ni lavarse los calzoncillos o como casi todos sus amigos, maricas (dicho con este término en el libro).
Pero intentando no caer en la rabieta de macho ofendido, voy a comentar alguna cosa que me ha gustado del libro.
Me ha gustado que me haya hecho ver que el problema es social, no un hecho aislado. Es algo innegable que las parejas se disuelven cada vez con mayor rapidez. ¿Pero que es lo que nos ocurre? ¿Estamos tontos o qué?
Hace una comparación creo que muy acertada sobre las diferentes generaciones y lo que esperaba cada uno de su pareja. En los tiempos de nuestros abuelos, por ejemplo, las aspiraciones en el ámbito familiar eran bastante limitadas. La mujer quería un hombre que le llevara el dinero a fin de mes y el hombre una mujer que le preparara la comida. Básica y resumidamente sería algo así. Con el paso del tiempo, las mujeres han ido subiendo escalones socialmente. Y ojo, que yo me alegro muchísimo, que no por decir que es feminista niego que en muchas cosas tenga la razón. Antes, por ejemplo, una pobre mujer que no tenía otro trabajo que el de ama de casa tenía que aguantar con todo lo que el marido quisiera. Si llegaba borracho y le apetecía pegarle, no tenía más remedio que joderse y aguantarse. Ahora, le pega una patada en el culo y que lo aguante su madre.
Extremos aparte, creo que si es cierto que cada vez exigimos más. Y no sé si es bueno o malo. Pero vivir por encima de las posibilidades es malo, y poner el listón demasiado alto también. Ahora no nos conformamos con una persona que nos traiga el dinero a casa, o alguien que nos haga la comida y nos lave la ropa. Ahora queremos que encima sean nuestros amigos, nos escuchen cuando tengamos problemas, sean cariñosos, con sentido del humor, independientes, que confíen en nosotros, leales, inteligentes para poder tener conversaciones profundas y a poder ser que sea una persona atractiva y que folle bien. ¿Os parece sencillo encontrar a alguien así?
No niego que muchos de estos requisitos sean exigibles, pero buscar a la persona perfecta es lo mismo que buscar la perfección. Y eso, no existe.
Eso exactamente es lo que me ocurrió a mi. Raquel es una persona maravillosa, pero yo, me fijé en otra y lo mandé todo a la mierda. Hoy hace un año precisamente que sucedió aquello y aún me atormento a veces.
Pero lo que más me preocupa no es lo que me pasó, sino la incertidumbre de si me puede volver a ocurrir. ¿Y si encuentro a otra maravillosa persona y repito la hazaña? Sería imperdonable. ¿Tengo un problema en mi cabecita? ¿Soy incapaz de mantener relaciones a largo plazo? ¿Es que no he conocido aún a la persona de mi vida?
Todas estas preguntas sólo las responderá el tiempo. Mientras el tiempo se toma su tiempo, voy a hablar de la soledad en los términos de no-pareja. Es decir, soledad cuando uno se siente solo. Por falta de amigos, por una familia en la que no te encuentras del todo a gusto, o simplemente, porque prefieres pasar las horas delante del puto ordenador y estás empezando a pensar que tienes un problema social.
Cuando te sientes solo y marginado.
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En muchas ocasiones me siento en una situación Salomónica. Por un lado, necesito de vida social. Por otro, quiero estar solo. ¿Soy tan extraño?
Me gustaría que la gente me llamara para tomar algo o para ir al cine. Pero no tengo muchos amigos que digamos. Y los únicos que tengo están con una sanísima vida en pareja en sus respectivos domicilios conyugales.
Me gustaría tener muchísimos amigos y amigas para quedar con ellos varias veces a la semana e ir conociéndolos poco a poco. Y así, de esta manera, poco a poco, encontrar a una persona que me haga sentir especial. Pero para eso hay que tener amigos…
Tengo que aprender que vivir en no-pareja no tiene porque ser desagradable. Se pueden tener follamigos con los que rellenar esos espacios de cariño mientras cumplimos objetivos que en pareja serían imposibles. Ahora, a mi afición a la guitarra y la fotografía, tengo que añadirle el piano. Además, tengo que ir al gimnasio, que este cuerpo está en venta y hay que ofrecer siempre el mejor producto. Hacer cosas solo, como ir al cine (hoy he ido solo, por ejemplo) o de compras son cosas que ya no me asustan. Y el tiempo, es algo que a los solteros nos sobra.
El único vacío que tengo es el sentimental. Pero es un peso enorme y temo que por culpa de ese peso tome decisiones equivocadas. Las cosas hay que hacerlas sin prisa, con paciencia.
Y yo soy un impulsivo de mierda.
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