Semilla en la tierra

… y también porque el querer es temblar a veces.

   A veces tengo la sensación de haber errado en mi etapa de crecimiento. De ser una flor que creció en un cuerpo de cactus, repleto de espinas que hieren a aquellos que osan tocarme.

   No sé donde llegué a leer que siempre se puede volver a empezar de cero. Así empiezo yo de nuevo; desde el principio.

   Vuelvo a ser, esperando una mejor suerte, una semilla en la tierra.
 

Meetic o Match.com?

Posted by: SISOR | Posted in: Personal

Estoy pensando seriamente apuntarme a uno de estos dos portales, pero no sé a cual. Hace años me apunté a uno, creo que a MSN Amor y Amistad que por lo que veo ahora forma parte de Match.com (puede que antes también pero no lo recuerdo) y así fue como conocí a Raquel, que podría catalogar como la mejor mujer que he conocido en mi vida. Por lo que puedo dar prueba de que estos sitios pueden funcionar.

Para usarlos hay que pagar, lo que garantiza una seriedad. No todo el mundo está dispuesto a pagar dinero para pasar el rato. Los dos tienen unas tarifas parecidas, pero no tengo grandes referencias de ellos. A simple vista los dos son similares, con las mismas opciones, pero según he leído por no sé donde (ya sabéis que este no es un blog de referencia serio) Match tiene bastantes usuarios más que Meetic.

meeticmatch

La gente se sorprende cuando se usan estos servicios. No entienden que hay gente que por un motivo o por otro, se siente sola. Y no siempre se tiene el abanico social lo suficientemente amplio como para ir buscando pareja. Muchos la usan sin decírselo a nadie, por miedo a hacer el ridículo frente a la gente del mundo real y esas cosas…

A mi me la pela.

La opción de hacer la búsqueda a tu manera, con tus aficiones y gustos compartidos la considero indispensable. Muchas veces conoces a alguien que te entra por los ojos pero no compartís ni la manera de dormir. Y eso es muuuuuuy aburrido.

Después de ver mi fortuna en los últimos intentos discotequeros me he planteado esta opción. Con la calma, por supuesto. El fin es conocer gente. Si la cosa funciona pues bien, si no, pues también. Además, voy a crear una categoría sensacionalista, titulada encuentros en la tercera fase, donde iré poniendo la evolución en mis contactos.

Inquietante… ¿Verdad?

Bueno, ¿Alguna referencia sobre alguno de los dos?

El mercado de la carne (II parte)

Posted by: SISOR | Posted in: General

Alguien dijo alguna vez que segundas partes nunca fueron buenas. Y a “alguien” no le faltaba razón…

Jueves 24, seis de la tarde, en un Corte Inglés cualquiera buscando algo decente de rebajas por la sección de moda joven. Pantalones, un par de camisetas, cuarenta y tres Euros. Preparado para la guerra. Tengo unas buenas vibraciones de la hostia.

Viernes 25. Deseando que llegue el sábado. Salimos a celebrar la mayoría de edad del ruso. 18 añitos, rubio, ojos azules, modelo, más de un metro ochenta de altura y todo puro músculo. Natación desde pequeño. Ocho Kilómetros diarios de piscina durante muchos, muchos años. Luego, se pasó a musculación. Un puto armario que pone a las tías muy, pero muy  cachondas. Además de Sergio (el ruso), íbamos los tres mosqueteros de la otra vez: Steven, Jose Antonio y el menda. Tengo unas buenas vibraciones de la hostia.

Quedamos a la 1 de la madrugada en el Impactos. Paso a buscar al ruso que no tiene moto y me toca a mi llevarlo por tenerla más grande. La moto, se entiende. Yo llego antes y él sale antes. A las doce y media ya estamos en el lugar de encuentro y empezamos a apalancarnos. La una. La una y cuarto. La una y media y seguimos los dos solos. Llamo a Jose Antonio. Nada. Señal, pero nada. Llamo a Steven y lo mismo. Nada de nada. Viva la puntualidad. Las buenas vibraciones empiezan a desvanecerse.

El Steven se presenta a las dos menos cuarto con no sé qué excusa de que había salido de casa sin dinero y había tenido que volver… Tampoco le hago mucho caso porque lo conozco como si lo hubiera parido. Pero Jose Antonio que es bastante más responsable me preocupa. Me preocupa, pero poco, porqué a las dos y cuarto partimos rumbo a nuestra nueva discoteca favorita: Feeling.

Entramos, mano izquierda, guardarropía, media vuelta, directos al baño, meada y a la barra. Mi primer San Francisco. Desde la barra hay una pequeña subidita que permite una vista mini aérea de la pista. Busco con la mirada a “Nuria“. Veo muchas caras de la última noche, pero no encuentro a “Nuria“.

feeling

Bajo la oscura columna que asoma por la derecha de esta fotografía que he cogido de la web de Feeling se encontraban dos rubias, una bajita y poco agraciada, y junto a ella, una alta y más agraciada. Pelo rizado, ojos claros y de rasgos faciales finos. La alta, que siguiendo el estilo del anterior post denominaré “Rebeca” por su similitud con una niña de la infancia que volvía loco a uno de mis amigos, puso sus ojos sobre Sergio, el ruso. Era algo evidente, porque el chico destaca un poco en todos los aspectos. Vi como se agachaba para decirle a su amiga que por la barra había un tío buenorro. Yo sé lo digo a Sergio, y acto seguido me vuelvo a mirarlas y sorprendo a “Rebeca” mirándome mientras le dice algo a su amiga. Lo tomo como algo casual y no le doy más importancia.

Pasan veinte segundos y vuelvo a mirarlas y sorprendo de nuevo a “Rebeca” mirándome otra vez. Lo vuelvo a tomar como algo casual.

Al cabo de unos segundos repito. En esta ocasión no me mira, pero el sorprendido fui yo, ya que en breves segundos gira bruscamente la cabeza y me coge con los ojos clavados en ella. Sonríe. Yo sonrío. Ha empezado una guerra de coquetería. No es casual.

Apoyado en la barra, con mi San Francisco en la mano, hago alarde de una seguridad que en la práctica no poseo. La miro de manera descarada una y otra vez. Ella también me busca, pero en todos los intentos me encuentra con mi vista fijada en ella. Una y otra vez.

Así, hasta que nos fuímos. Si, como lo leéis.

Es triste, pero no fui capaz de acercarme a ella a decirle absolutamente nada. Me cambiaba de sitio y los juegos de miradas continuaban. Al final, hasta se cambió de posición para acercarse un poco a mi. Pero ni por esas tuve los santos cojones de acercarme a decirle nada.

Salía mi diálogo interior…

- Pero tío, quieres acercarte de una puta vez!!!

- Si, claro, para ti es muy fácil decirlo.

- Pero ímbecil, si yo soy tu. Que estás hablando contigo mismo!!!

- Ya. Ya. Pero es que tengo miedo a hacer el ridículo.

- ¿El ridículo? ¿Te acuerdas cuando salías borracho y te ponías a dar volteretas en medio de la carretera? ¡Entonces hacías el ridículo! ¿Que coño te va a pasar por acercarte y decirle algo?

- No sé…. ¿Y si muerde?

- ¡Los cojones! ¡Piensa lo que te digo…! Como se suele decir en estos casos, el NO ya lo tienes. Si no lo pruebas te arrepentirás, pensando en que habría pasado si le hubieras echado huevos.

- Joder, no tengo la chispa que tenía antes cuando bebía. Ya sabes, éramos los putos amos. Ahora me cohíbo, me paralizo… Pienso demasiado en las consecuencias.

- ¡Dos hostias es lo que necesitas! ¿Las consecuencias? ¡Las consecuencias son que te vas a seguir matando a pajas gilipollas!

- Oye, sin faltar eh. Pero no sé, me lo tengo que pensar. No sé si intentarlo…

-¡Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes!… Y ya te aviso, te vas a arrepentir.

(mi diálogo interior duró varias horas más)

Cuando vi que se iban a ir, me apresuré para decirle a Steven y Sergio que nos íbamos. Volvimos a coincidir en guardarropía, como la vez anterior con “Nuria“, quizá con la patética esperanza de que en unos breves instantes fuese capaz de hacer lo que no pude hacer en toda la noche.

Evidentemente, no hice nada, y nada más salir empezó el arrepentimiento.

Me monté en la moto, dejé a Sergio en la parada de metro, e inmediatamente después me sentí como un auténtico gilipollas. Así, hasta hoy.

El sábado que viene volveremos a salir. Carnaval. A ver que cojones pasa con la tercera entrega de “el mercado de la carne”. Al final voy a montar un serial.

Por cierto, Jose Antonio se quedó dormido en el sofá y tenía el móvil en la habitación. Ya se ha puesto la alarma para el próximo sábado. Para matarlo…

Red Karaoke es un vicio

Posted by: SISOR | Posted in: General

Red Karaoke es un sitio donde se reúnen los tipejos que como yo, nos gusta cantar. Lo descubrí hace unos meses, pero por problemas de no sé qué no pude configurar el micro. Hoy me he puesto a ello de nuevo, y aunque me ha costado un buen rato conseguir un sonido decente, no he dejado de pegar berridos en toda la mañana.

Es un puto vicio.

Os dejo de momento con la única grabación que he hecho. Sí, mucho probar mucho probar pero sólo he grabado esto:

La que casi lío…

Posted by: SISOR | Posted in: Internet

Mi hosting me daba mucho por saco enviándome repetidas veces la factura y explicándome cosas que ciertamente no entendía. Así que, un buen día, decidí perder un ratito creando filtros en el correo para filtrar la publicidad y esas cosas que no quería visualizar. Me envían pocos mails, y me da rabia que mis ilusiones de que sean cartas de amor enviadas por mis aguerridas fans se vean truncadas por una mierda de mail de publicidad o una factura que ya me han enviado veinte veces.

Así que el tiempo pasó y no recibí mas mails de mi servicio de hosting.

De hecho, no recibí ninguno de los cinco mail que me enviaron avisándome que mi contrato de la base de datos de MySql caducaba el 21 de Enero. Y caducó.

Me extrañó que no pudiera ni postear ni aprobar los comentarios que habían en moderación. Le pedí ayuda a Ancude pero tampoco conseguí solucionar nada. Así que no me quedó más remedio que enviar un mail a los del hosting que me dijeron algo así como:

-¿Que no funciona? ¡Pues paga coño! (Pero de buenas maneras y siempre con el Señor Bolea delante)

Lo más cachondo es que si hubiera tardado un poco más habría perdido toda la base de datos.

Apuntado en el móvil para futuras ocasiones…

El mercado de la carne

Posted by: SISOR | Posted in: Personal

Aproximadamente a las 3 de la madrugada del domingo, en una discoteca de Barcelona llamada Feeling, pasaban por mi cabeza diversas reflexiones.

Llevo 2 Red Bulls y un San Francisco (bebida sin alcohol) y a mi alrededor todo el mundo está muy borracho. La música es una mierda, pero me apetecía mezclarme entre la gente. La chica con la que quiero estar está con otro, y quiero quitármela de la cabeza. Sé que no es la mejor manera, pero aún así soy optimista y me voy al mercado de la carne.

Hay muchas clases de chicas aquí dentro. Por un lado tenemos a las guarrillas. No me iría mal una de estas para olvidar. El problema es que no es lo que quiero, al menos eso creo que lo tengo claro. Luego tenemos a las chicas decentes. Estas valen más puntos, y su conquista necesita estrategia y demostrar que no eres un gilipollas. Algo muy difícil de esconder cuando lo que pretendes es atraparla con tus redes. Aunque sólo sea para abrazarla y sentirte querido.

Las chicas decentes tienen una armadura que se llaman amigas leales, y son capaces de todo por proteger a su amiga. Entre todo el gentío vi a una chica que creo que era decente y que tenía un grupo de las citadas amigas. En el fondo daba igual. Sabía que no iba a intentar nada.

Llevaba una blusa roja y mentalmente le puse un nombre: Nuria. Me recordaba a una chica que en el instituto me rechazo y se llamaba Nuria Teixidor, así que con ese nombre la bauticé.

Mientras me acuerdo de Nuria, de la original, una pequeña rubita de las que pertenecen al primer grupo se me acerca por detrás. Está bien, pero es algo chiquitita y lleva un pedal que no se aguanta. Casi me tira su cubata encima mientras hace un amago de paso de baile. Su amiga todavía alucina con la capacidad innata que tenía para aguantar el equilibrio, ya que apenas se mantenía derecha. Entre las dos, hice un regate y crucé el metro cuadrado que me separaba de mis amigos.

El Steven se pone a bailar con una chica con rastas que no está nada mal, pero no sé a que grupo pertenece. A ratos parece decente y a ratos no. Esto de juzgar a la gente es más complicado de lo que parece. Steven es colombiano, y tiene unos ojazos azules y un acento que "ellas" califican como caramelosa. Me da un poco de envidia.

Jose es el mejor partido de los tres. Es guapetón, inteligente (trabaja de telecos en una agencia que controla los satelites Galileo, o algo así) y es un auténtico trozo de pan. Pero pasa de todo. Las tías se le acercan y a el no le preocupa en absoluto pillar o no pillar. Tiene una valoración de sus prioridades absolutamente lógica. Lo primero es lo primero.

Pero yo no soy así.

Una gordita pilla cacho. Se lía un con chaval y parece que se lo vaya a comer. El Steven me avisa del hallazgo y un grupo de la discoteca se gira a mirar como la leona devora a su presa. Siento pena por el pobre chico, aunque parece que disfruta. Ya tenemos ganadora de la noche.

Steven se va a por otro cubata pero a mi no me entra más azucar y si me meto otro Red Bull el corazón se me dispara. Me quedan menos de cuatro horas para ir a trabajar y me gustaría dormir un poco.

Vuelvo a mirar a "Nuria". Es preciosa. Tiene una nariz aguileña y una largísimas pestañas. Ojos negros y una boquita tintada de rojo con forma triangular. Cuando sonríe parece un ángel. Me imagino como reaccionaría si le dijese que es la chica más bonita de la discoteca y que no se me ocurre ninguna forma más honesta de pedirle una cita. No, en la discoteca no quiero nada. Soy simpático y me defiendo mejor cuando no tengo que gritar. Pero mi seguridad está un poco afectada ¿He comentado ya que la persona con la que querría estar está con otro?

Ahora ya no sé con quien querría estar.

Un empujón. Una tía me acosa por detrás. Me parece que me confunde con alguien, ya que está claro que quiere bailar conmigo, y además, de manera muy decidida. En la tarima esta el tío con el que se había enrollado hace apenas unos instantes. Me mira. Yo, también lo miro y le sonrío, haciéndole ver que la próxima vez intente buscársela menos puta. Me giro y sigo mirando a "Nuria". ¡Que guapa que es! No tiene mucho ritmo en el cuerpo que digamos, pero da igual, en cada movimiento suyo hay arte.

Otra vez se acerca la rubia pequeñita. Me rindo. Es tarde y me quedan apenas unas horas para abrir el bar. Me voy para casa.

Me despido de Jose y de Steven, que están en la tarima, bailando cerca de la que me había confundido con alguien. El tío con el que hace unos instantes se había enrollado y al que yo había sonreído se la está volviendo a comer. Acto seguido, ella se levanta y se pone a bailar provocando como una vulgar zorra. No lo entiendo. Definitivamente, no lo entiendo.

Cuando atravieso la pista dirección a guardarropía, busco desesperadamente a "Nuria", para poderme despedir con la mirada de la mujer a la que no me atreví a entrar. No la veo. Resignado, me dirijo a guardarropía y allí me la encuentro, con su amiga, esperando su turno. Me hago un hueco justo a su lado y respiro su aroma. Huele estupendamente bien, como una flor recién descubierta en primavera. Me entran ganas de decirle que está noche y días venideros soñaré con ella. Pero sé que no lo voy a hacer. Sabía desde un principio que "Nuria" sería una fantasía y sólo eso.

La chica de guardarropía me cuela descaradamente cogiéndome el resguardo antes que a todos los demás. "Nuria" y casi toda la gente me mira sorprendida. Yo también lo estoy, la verdad. Cuando hemos entrado y había menos gente, la chica de guardarropía me había preguntado que moto tenía, por la chaqueta. Examino la mirada de "Nuria" pero no veo nada que me de un indicio de como es ella. Sólo hay sorpresa, pero nada más.

En la calle, ella se despide de su amiga que se va, mientras yo me pongo el jersey y la chaqueta. Hace un frío de la hostia. Cuando me subo la cremallera de la chaqueta, busco desesperadamente la mirada de "Nuria". La encuentro. Nos quedamos mirando un rato y al final me giro, haciendo el papel de hombre herido, mientras camino dirección a mi moto.

¡Que fácil es crear una historia de amor cuando uno tiene ganas!

Luego, todo volvió a la normalidad. Ella, con sus amigas y yo, con mi moto y mis pensamientos canalizados de nuevo en la chica con la que querría estar y que está con otro.

De camino a casa, todos los semáforos estaban en rojo, pidiéndome muy sutilmente que fuera más despacio. Mucho más despacio.