Semilla en la tierra

… y también porque el querer es temblar a veces.

   A veces tengo la sensación de haber errado en mi etapa de crecimiento. De ser una flor que creció en un cuerpo de cactus, repleto de espinas que hieren a aquellos que osan tocarme.

   No sé donde llegué a leer que siempre se puede volver a empezar de cero. Así empiezo yo de nuevo; desde el principio.

   Vuelvo a ser, esperando una mejor suerte, una semilla en la tierra.
 

El mercado de la carne

Posted by: SISOR | Posted in: Personal

Aproximadamente a las 3 de la madrugada del domingo, en una discoteca de Barcelona llamada Feeling, pasaban por mi cabeza diversas reflexiones.

Llevo 2 Red Bulls y un San Francisco (bebida sin alcohol) y a mi alrededor todo el mundo está muy borracho. La música es una mierda, pero me apetecía mezclarme entre la gente. La chica con la que quiero estar está con otro, y quiero quitármela de la cabeza. Sé que no es la mejor manera, pero aún así soy optimista y me voy al mercado de la carne.

Hay muchas clases de chicas aquí dentro. Por un lado tenemos a las guarrillas. No me iría mal una de estas para olvidar. El problema es que no es lo que quiero, al menos eso creo que lo tengo claro. Luego tenemos a las chicas decentes. Estas valen más puntos, y su conquista necesita estrategia y demostrar que no eres un gilipollas. Algo muy difícil de esconder cuando lo que pretendes es atraparla con tus redes. Aunque sólo sea para abrazarla y sentirte querido.

Las chicas decentes tienen una armadura que se llaman amigas leales, y son capaces de todo por proteger a su amiga. Entre todo el gentío vi a una chica que creo que era decente y que tenía un grupo de las citadas amigas. En el fondo daba igual. Sabía que no iba a intentar nada.

Llevaba una blusa roja y mentalmente le puse un nombre: Nuria. Me recordaba a una chica que en el instituto me rechazo y se llamaba Nuria Teixidor, así que con ese nombre la bauticé.

Mientras me acuerdo de Nuria, de la original, una pequeña rubita de las que pertenecen al primer grupo se me acerca por detrás. Está bien, pero es algo chiquitita y lleva un pedal que no se aguanta. Casi me tira su cubata encima mientras hace un amago de paso de baile. Su amiga todavía alucina con la capacidad innata que tenía para aguantar el equilibrio, ya que apenas se mantenía derecha. Entre las dos, hice un regate y crucé el metro cuadrado que me separaba de mis amigos.

El Steven se pone a bailar con una chica con rastas que no está nada mal, pero no sé a que grupo pertenece. A ratos parece decente y a ratos no. Esto de juzgar a la gente es más complicado de lo que parece. Steven es colombiano, y tiene unos ojazos azules y un acento que "ellas" califican como caramelosa. Me da un poco de envidia.

Jose es el mejor partido de los tres. Es guapetón, inteligente (trabaja de telecos en una agencia que controla los satelites Galileo, o algo así) y es un auténtico trozo de pan. Pero pasa de todo. Las tías se le acercan y a el no le preocupa en absoluto pillar o no pillar. Tiene una valoración de sus prioridades absolutamente lógica. Lo primero es lo primero.

Pero yo no soy así.

Una gordita pilla cacho. Se lía un con chaval y parece que se lo vaya a comer. El Steven me avisa del hallazgo y un grupo de la discoteca se gira a mirar como la leona devora a su presa. Siento pena por el pobre chico, aunque parece que disfruta. Ya tenemos ganadora de la noche.

Steven se va a por otro cubata pero a mi no me entra más azucar y si me meto otro Red Bull el corazón se me dispara. Me quedan menos de cuatro horas para ir a trabajar y me gustaría dormir un poco.

Vuelvo a mirar a "Nuria". Es preciosa. Tiene una nariz aguileña y una largísimas pestañas. Ojos negros y una boquita tintada de rojo con forma triangular. Cuando sonríe parece un ángel. Me imagino como reaccionaría si le dijese que es la chica más bonita de la discoteca y que no se me ocurre ninguna forma más honesta de pedirle una cita. No, en la discoteca no quiero nada. Soy simpático y me defiendo mejor cuando no tengo que gritar. Pero mi seguridad está un poco afectada ¿He comentado ya que la persona con la que querría estar está con otro?

Ahora ya no sé con quien querría estar.

Un empujón. Una tía me acosa por detrás. Me parece que me confunde con alguien, ya que está claro que quiere bailar conmigo, y además, de manera muy decidida. En la tarima esta el tío con el que se había enrollado hace apenas unos instantes. Me mira. Yo, también lo miro y le sonrío, haciéndole ver que la próxima vez intente buscársela menos puta. Me giro y sigo mirando a "Nuria". ¡Que guapa que es! No tiene mucho ritmo en el cuerpo que digamos, pero da igual, en cada movimiento suyo hay arte.

Otra vez se acerca la rubia pequeñita. Me rindo. Es tarde y me quedan apenas unas horas para abrir el bar. Me voy para casa.

Me despido de Jose y de Steven, que están en la tarima, bailando cerca de la que me había confundido con alguien. El tío con el que hace unos instantes se había enrollado y al que yo había sonreído se la está volviendo a comer. Acto seguido, ella se levanta y se pone a bailar provocando como una vulgar zorra. No lo entiendo. Definitivamente, no lo entiendo.

Cuando atravieso la pista dirección a guardarropía, busco desesperadamente a "Nuria", para poderme despedir con la mirada de la mujer a la que no me atreví a entrar. No la veo. Resignado, me dirijo a guardarropía y allí me la encuentro, con su amiga, esperando su turno. Me hago un hueco justo a su lado y respiro su aroma. Huele estupendamente bien, como una flor recién descubierta en primavera. Me entran ganas de decirle que está noche y días venideros soñaré con ella. Pero sé que no lo voy a hacer. Sabía desde un principio que "Nuria" sería una fantasía y sólo eso.

La chica de guardarropía me cuela descaradamente cogiéndome el resguardo antes que a todos los demás. "Nuria" y casi toda la gente me mira sorprendida. Yo también lo estoy, la verdad. Cuando hemos entrado y había menos gente, la chica de guardarropía me había preguntado que moto tenía, por la chaqueta. Examino la mirada de "Nuria" pero no veo nada que me de un indicio de como es ella. Sólo hay sorpresa, pero nada más.

En la calle, ella se despide de su amiga que se va, mientras yo me pongo el jersey y la chaqueta. Hace un frío de la hostia. Cuando me subo la cremallera de la chaqueta, busco desesperadamente la mirada de "Nuria". La encuentro. Nos quedamos mirando un rato y al final me giro, haciendo el papel de hombre herido, mientras camino dirección a mi moto.

¡Que fácil es crear una historia de amor cuando uno tiene ganas!

Luego, todo volvió a la normalidad. Ella, con sus amigas y yo, con mi moto y mis pensamientos canalizados de nuevo en la chica con la que querría estar y que está con otro.

De camino a casa, todos los semáforos estaban en rojo, pidiéndome muy sutilmente que fuera más despacio. Mucho más despacio.

9 Responses to “El mercado de la carne”

  1. sara Says:

    “Las chicas decentes tienen una armadura que se llaman amigas leales, y son capaces de todo por proteger a su amiga.”

    Guay, me acabo de enterar de q no soy una chica decente ;)

  2. nAt Says:

    Me encanta lo que has escrito hoy :)

  3. albertpelias Says:

    Joder me estaba imaginando la historia frase a frase…parecía una película…una película que todos alguna vez hemos vivido de forma parecida…

  4. Alexliam Says:

    Grandisimo relato, me ha encantado. Tienes don.

  5. Sophie Says:

    Vaya, y yo que iba llegando al final esperando que conocieses a Nuria.

    Otra vez será¡

    Bicosss

  6. Fi2 Says:

    Ya te lo he dicho via MsN pero te lo vuelvo a decir. Me ha encantado la historia de “Nuria” sobre todo al final… En el fondo, eres un romántico ehhh?

    Besitosss!!

  7. El mercado de la carne (II parte) : Semilla en la tierra Says:

    [...] una pequeña subidita que permite una vista mini aérea de la pista. Busco con la mirada a “Nuria“. Veo muchas caras de la última noche, pero no encuentro a [...]

  8. Meetic o Match.com? : Semilla en la tierra Says:

    [...] de ver mi fortuna en los últimos intentos discotequeros me he planteado esta opción. Con la calma, por supuesto. El fin es conocer [...]

  9. Imogen Says:

    Tenía la esperanza de otro final, pero bueno, habrá más miradas con más Nurias, seguro ;)

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