Ayer se produjo un incidente desagradable en mi relación con la que ha sido una de las personas más importantes de mi vida. Raquel.
Hace unos días le escribí un mensaje para saber de ella. Sabía que había conocido a alguien, ella misma me lo dijo, pero pensaba que eso no sería un inconveniente para poder seguir en contacto.
No obtuve respuesta, así que le volví a escribir pensando que quizá se había despistado. Como tampoco obtuve respuesta, le escribí un mini mail, pensando que quizá tenía problemas con el móvil.
Pero nada. Tampoco obtuve respuesta.
Ayer le escribí otro mensaje, pidiéndole que por favor respondiera, que me estaba empezando a preocupar. Puede parecer extraño, pero compartí con esa mujer casi tres de los mejores años de mi vida. Y no estaba dispuesto a perder el contacto con ella así por así. Ella se preocupó por mi padre hace unos meses cuando ingresó en el hospital, y me llamó para quedar a tomar un café, aunque rehusé pidiéndole un poco más de tiempo, ya que conozco mi tendencia a confundir las cosas.
Pero el mensaje que recibí ayer me destrozó.
No hace falta que te preocupes por nada, estoy bien. Espero que tu también. Creo que lo mejor es que perdamos el contacto y dejaras de escribirme ¿No te parece?
Cuando lo leí me puse malo. Desde luego no me pareció buena idea. No sé el motivo, pero sentía que una persona en quien confiaba me estaba diciendo que no quería saber nada más de mi.
Me alegré que encontrara a alguien que pudiera hacerle feliz, y pensaba que aun después de todo, podríamos ser amigos. Ahora veo que no.
Esta mañana me he levantado triste. Resignado. Está en su derecho y lo acepto, pero me duele muchísimo que todo acabe así.
Las mujeres suelen ahogar sus penas yendo de compras. Yo me he ido de “themes” y me he venido con unos cuantos.
De momento no lo tengo muy claro. El theme irá variando en el transcurso del día hasta que me sienta satisfecho.
