El otro día hablaba de Cometas en el Cielo y la amistad, pero en unos términos algo agresivos y que normalmente no se corresponden con lo que conocemos aquí: amistad entre criado y amo, guerra, etc. Pero me hizo plantearme muchas cosas respecto a porqué yo no tengo amigos de contacto frecuente.
Mis únicos amigos son dos, a los que conozco desde pequeño, desde EGB. Uno de ellos, Jordi, ya está casado y el otro, Angel, vive en pareja a unos cuantos kilómetros de mi casa y no creo que tarde mucho en seguir el camino del otro. Ya sé que no hay motivo para desconectar por el simple hecho de tener pareja, pero desgraciadamente acostumbra a ser así. De todas maneras, yo tampoco me siento muy afín a sus intereses. Es como si fuéramos tan diferentes que no nos une gran cosa, salvo que crecimos juntos.
Cuando bebía, ya lo he comentado alguna que otra vez, tenía la peña de las fiestas. No nos llamábamos apenas entre semana. Siempre era la llamada para quedar y empezar la fiesta. Las conversaciones eran surrealistas, y entre gente que tiene como objetivo pillar la castaña, los intereses en común que queden al margen del alcohol y las drogas importan más bien poco.
Al dejar de beber, dejé de quedar con ellos.
Ahora me siento un poco aislado de la sociedad. Mi mundo social es Internet y lo más parecido a amigos reales que escuchan y comparten mis problemas sois vosotros. A vosotros os cuento como están mis padres, que cosas me preocupan a diario y os escucho con suma atención. Pero a veces necesito algo más.
Un café, una coca-cola, una cena, prestar mi oído y mis consejos y poder hacerlo mirando la sinceridad de unos ojos. Últimamente me siento sólo, y no me refiero al terreno sentimental precisamente. Es más, se podría decir que en ese aspecto estoy bastante bien, aunque no me haya comido una rosca en un tiempecito… No me preocupa.
El otro día, por ejemplo, intenté mover hilos para poder ir al cine. Nada. Nadie podía. En algunas ocasiones incluso lo intenté con gente a la que sólo he visto en alguna ocasión. No fue posible. No sé exactamente el porqué lo hice, ya que realmente no me cuesta nada ir solo al cine, como ya me fui el miércoles y he hecho en otras ocasiones. Pero acabé con una desagradable sensación de ver confirmadas mis sospechas: Estoy muy sólo.
Es por eso que estoy intentando crear un nuevo abanico de amistades. Alguien con quien poder celebrar mi cumpleaños, al menos. Alguien a quien quiera conocer y me cuente cosas que me atraigan. Alguien que sepa que puede contar conmigo y con quien yo pueda contar.
No quiero dar pena, nada más lejos de la realidad, simplemente estoy pensando y comentando en voz alta mis últimos pensamientos.
El mismo miércoles, quedé con Esther (Imogen), una chica que conocí gracias a meetic. Ligar no ligo nada, pero al menos he conocido a gente interesante. Con ella me sentí bien, y me reí bastante. Luego, quedé con Patri, que también conocí en meetic y con la que también intento crear una amistad. No obstante, somos muy diferentes. Me desesperan los silencios, no saber de qué hablar porque mis temas no interesan y los suyos tampoco a mi. Cuando hasta el humor es diferente…
Creo que me demostré que los amigos no se buscan, surgen. Es como las parejas, pero con éstas últimas follas, o sea que encima te tienen que atraer físicamente. Un lío, desde luego.
Ayer precisamente, me llamó Angel, uno de mis dos amigos de la infancia y a los que no veo desde el 1 de Enero para ver que hacía y que era de mi vida. Nos veremos el domingo, supongo.
A veces creo que he crecido mal. Que soy un coche que se salió de la carretera y está buscando la manera de volver a entrar en ella. Me he tenido que tragar baches, tormentas de arena y algún que otro pinchazo.
No sé como ni cuando, pero lo conseguiré. Volveré al dulce camino asfaltado.
