Ojo a la siguiente reflexión titulada “El entorno óptimo” y sacada del libro “Aplícate el cuento” de Jaume Soler y M. Mercè Conangla.
El pez favorito de muchos coleccionistas es la carpa japonesa, conocida comúnmente como koi. Lo fascinante del koi es que, si se mantiene en una pecera pequeña, sólo crece cinco o seis centímetros de largo. Si se coloca en un recipiente mayor o en un estanque pequeño, crecerá de quince a veinticinco centímetros. Si vive en un estanque de gran tamaño, puede llegar a crecer hasta cuarenta y cinco centímetros. Y cuando está en un gran lago donde puede desarrollarse por completo, puede llegar a tener hasta unos noventa centímetros.
El tamaño del pez está en relación directa con el tamaño del recipiente donde se puede desarrollar.
De igual forma, es posible hacer una analogía con las personas: todas necesitamos un espacio ecológico para crecer. Nuestro mundo determina nuestro desarrollo. Éste va a depender del espacio y las oportunidades mentales, emocionales, espirituales y físicas que decidamos darnos.
(Las negritas son mías)
Por un lado comparto la opinión de que viajar hace al hombre. Pero por otro, cuando pienso en alguien “sabio” no dejo de identificar el término con un hombre asceta y sacrificado encerrado en un cuartucho lleno de estanterías con libros enormes llenos de polvo.
¿Tienen los libros el poder de hacernos ver los secretos ocultos? ¿Es vital viajar y aumentar nuestro espacio y margen de movimiento para poder crecer adecuadamente?
Creo que ni una cosa ni la otra.
Aunque la analogía de la carpa japonesa tenga parte de verdad creo que está llena de romanticismo lírico. Es precioso compararnos con un lindo pececillo que surca nuestras peceras o un gran estanque cubierto de verdes prados y altas montañas con hermosas cimas nevadas.
¿Pero realmente nuestro mundo determina nuestro desarrollo o es simplemente disciplina y esfuerzo, como casi todos los logros de nuestra vida? ¿No creéis que es posible viajar y viajar y no sentirse realizado personalmente? Y en contraposición… ¿No creéis que encerrado entre páginas antiguas se puede obtener un punto de vista bastante subjetivo (que en el fondo es de lo que se trata, dada la imposibilidad de la objetividad en este asunto) de como puede ser nuestro mundo y desarrollar así una correcta conducta personal y espiritual?

Marzo 19th, 2008 a las 21:53
Lo que hay que hacer es aprovechar cada minuto y cada secuencia de nuestra vida como si fuera la última. Si hacemos eso aprovecharemos todos y cada uno de los lugares que visitemos y de cada sitio extraeremos algo. No hace falta viajar mucho o leer mucho para entender la vida o llenarnos de sabiduría.
En las pequeñas cosas tambien se pueden encontrar amplios conocimientos.
Marzo 19th, 2008 a las 22:11
Creo al final todo reside en la mente. Cuando leemos, si tenemos la mente totalmente abierta, estamos viajando realmente…
También, si tienes la mente cerrada, por mucho que viajes en tu vida vas a seguir sin ver nada nuevo…
Marzo 20th, 2008 a las 19:28
Ehhhh!! Tú!!!
Ande ta??
En qué zulo andas metido??
ajaujauajuaa
Marzo 21st, 2008 a las 12:44
Acertados comentarios los de Imogen y Alexliam. Los subscribo.
A mi lo que me ha encantado es eso de “Las negritas son mías”… jajajaja…. son míiiiias….. mis negriiiiitas……
Marzo 21st, 2008 a las 12:54
Siempre he querido tener unas negritas. Desde pequeño, siempre he leído textos en los que ponía “las negritas son mías” y joder, me daba rabia. Así que en cuanto he podido me he hecho con unas.
De momento estoy muy contento con ellas.