Hace tiempo que no veo a Ernesto, diría que unos cinco años. Siempre caminaba a trompicones, pero no bebía nada de alcohol. Iba siempre encorvado, con pantalones de pana anchos y barba de tres días. No iba tan desaliñado como para considerarlo un vagabundo, pero siempre iba bastante sucio. Los clientes siempre lo miraban con un poco de asco, como se mira a una persona que es mejor evitar ante el temor a contagio. Mucho pijo idiota…
Ernesto no pronunciaba bien. Siempre expulsaba un profundo fonema grave que alargaba intercalando breves matices de consonantes. Era toda una aventura entenderlo, pero como siempre tomaba lo mismo, normalmente no lo dejábamos ni acabar. Siempre le poníamos un café con hielo que acababa derramando por encima de la mesa por culpa de unos tembleques terribles que siempre lo acompañaban.
Poco se sabe de Ernesto, más que era un gran médico. Cuentan que su prometida se fugó poco antes de la boda. Estaba profundamente enamorado, y algo dentro de él se rompió para siempre. Su mente hizo “click” y ya nunca volvió a ser lo mismo. Primero, una depresión profunda. Después, el exceso de medicación.
Todo por culpa del amor…
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Nuria es una chica de mi edad. La conocí estando ella muy enamorada, cuando entré a trabajar hace ya unos nueve años. Desapareció durante unos dos años aproximadamente, y cuando la volvimos a ver, parecía otra. Había engordado unos 20 kilos y caminaba arrastrando los pies y con la ayuda de sus padres. Parece ser que pilló a su “enamorado” haciéndole un favor a su mejor “amiga“.
De nuevo el “click“. Depresión, medicación, ansiolíticos… una joven vida truncada de nuevo. La mente se rompió de manera irreversible. Varios intentos de suicidio… muñecas llenas de cicatrices… ¿¡Dónde cojones está la salida!?
Y todo por culpa del amor…
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Madre e hija parece que estén locas. La hija, cuyo nombre desconozco pero a la que denominaré “Larubia“, parece tan mayor como la madre. Están las dos siempre calladas, leyendo el diario y fumando sin parar. Larubia se toma siempre un café con leche descafeinado de máquina con leche desnatada y sacarina. Un “desgraciado” pero a lo grande. A veces, venía con sus sobrinos, un niño y una niña, ambos disminuidos. A la niña no se le nota tanto físicamente, pero el niño camina como un péndulo porque parece ser que le pesa la cabeza. Es muy triste ver un niño tan pequeñito con un problema de ese tipo.
Jaime me dice que Larubia era una preciosidad de joven. Pero algo pasó en la vida de la joven Larubia que la transformó para siempre. Un desamor, nuevamente, fue el culpable de la vil metamorfosis. De una bella mujer pasó a convertirse en un esperpento. En medio del proceso… nuevamente el “click“.
Últimamente parecía que estaba algo mejor, aunque esto no es del todo correcto. La madrugada del viernes al sábado, a eso de las 3 de la madrugada, Larubia saltó por el balcón de su séptimo piso. Supongo que ya no aguantó más. El cuerpo estuvo en la calle casi dos horas hasta que fue descubierto. Se llevó con ella una historia a la tumba. Una triste historia que deja otra triste historia.
Y todo por culpa del amor…
A veces tengo ganas de enamorarme otra vez. Pero otras, tengo tanto miedo…

Abril 18th, 2008 at 9:06
A mí me hizo “click” la mente también. Perdí 15 kilos en un mes y fui un zombie durante un año. Sin embargo tuve a gente a mi lado que me hizo el camino lo más llano posible. El resultado: la mayor época de crecimiento mental, social e intelectual que he vivido. Miro quien era antes y después del “click” y me compadezco de la persona que era.
Vaya, que no todo “click” es malo. Hay que saber cómo encauzarlo y tener a buena gente al lado.
Abril 18th, 2008 at 9:13
Por suerte no he llegado a esos extremos, pero no lo diré muy alto…
Está claro que en cuestiones sentimentales pringa hasta el más fuerte, eso está claro, Cupido y sus secuaces del lado oscuro no respetan a nadie.
Al leer el texto me he acordado de un “click” cercano: mi abuelo murió de un infarto….y según dijeron los médicos mi abuela se puso tan, tan, triste…que su vida hizo “click” y acabó yéndose por culpa de un cáncer.
Abril 18th, 2008 at 9:14
En realidad, el trabajo mata más que el amor.
Los tristes casos que cuentas son muy especiales, son personas que creo que viven siempre bajo el influjo de ese “click”. Viven en una cuerda floja, aunque no sean conscientes de ello. Y una situación dura o difícil, sea del tipo que sea, activa irremediablemente ese click en su laberinto neuronal. Y no se sobreponen porque no saben hacerlo o se abandonan a su suerte.
Leía yo hace un tiempo la historia de una buena mujer que en menos de 3 años había perdido a sus 3 hijos, sucesivamente, en diferentes accidentes de tráfico. Y ahí estaba ella, presidiendo una asociación para ayudar a otras personas a superar esos trances. Ella no tenía en su mente ese “click”. ¿No?
Abril 18th, 2008 at 9:49
Yo creo que tiene que haber una cierta predisposición a caer en este tipo de agujeros negros. Del mismo modo que hay gente más propensa a padecer enfermedades como anorexia, bulimia, adicciones a substancias, etc. cuando no aguantan la presión exterior. No quiero decir que yo esté salvada de todos esos males, pero creo que tengo menos probabilidades de caer en ellas que algunas personas que conozco.
Y también influye bastante lo mucho o poco que nos hayan educado para manejar nuestras emociones de una forma u otra; esto es algo que a veces escasea. A un chaval le dicen “quita los codos de encima de la mesa”, “estudia más”, “tienes que dar las gracias”, pero pocas veces le dicen “cuando estés triste, llora si quieres” o “enamorarse es normal”. Por suerte, estas cosas están cambiando (o eso espero).
Abril 18th, 2008 at 9:52
Habéis leido la historia de amor de Orfeo y Eurídice?
No es tanta mitología como quieren hacernos ver.
En la realidad existen historias de amor, profundas, muy profundas, creo que si preguntaseis a más de uno/a lo escribiria,o no, por verguenza.
Cuántas historias de amor ( y no me vengais diciendo que el subconsciente nos ha traicionado), han llegado al “limite”, donde ya no se puede amar más. Cuántos hombres hechos y derechos “lloran” por amor, cuántas mujeres “lloran” por amor.
Muchos/as antes de salir de casa se limpian las lagrimas y los mocos para que nadie les vea y le pregunten…qué te ocurre?? y contesten…nada, me ha entrado algo en el ojo.
A mi se me lo preguntasen diría lo mismo.
No diría…lloro porque estoy enamorada.
Y lo que dice Imogen es cierto, sobre todo en el ultimo parrafo.
Abril 18th, 2008 at 12:25
wenass sisor, ya he contestado al meme que me mandó Sandra, ahora te toca a ti continuarlo, asi que ya sabes. + info in my blog.
Abril 18th, 2008 at 18:42
Que bien escribes tío.
Lo tengo comprobado. Las personas que trabajais cara al público (camareros, azafatas, enfermeras o crupieres de cásino…) estaís mas expuestas a la “fealdad” humana que los que tenemos un trabajo mas solitario y reflexivo (escritores, músicos, programadores informáticos, o chefs …). También funciona al revés claro, también se conoce mas gente interesante y se tiene un anecdotario mas rico pero en general los primeros suelen ser gente mas “quemada” con el género humano, mas pesimista… pero también mas sincera.
Una vez leí que para ser escritor o guionista debería ser obligatorio haber trabajado de camarero. Leyéndote a ti no me cabe ninguna duda de que es verdad.
Abril 19th, 2008 at 19:22
Creo que hay diferentes tipos de personas, personas que aguantan más, personas que aguantan menos, así como hay personas con diferentes físicos, personas con contextura física muy fuerte otros muy débiles, mujeres con muchos senos, otras con pocos senos, así hay personas que se enamoran más, personas que se enamoran menos. Creo que nacemos con eso, podríamos mejorarlo, como el hombre que desarrolla los músculos haciendo muchos ejercicios. Pero no todos estamos dispuestos a hacer ejercicios o no tenemos la suficiente fortaleza para hacerlos. Lamentablemente soy de las personas que me aferror mucho a las cosas. Soy poco inteligente pero controlar eso no se hace con la inteligencia y se me escapa de las manos, creo que nací así…
Abril 20th, 2008 at 18:09
Ojala en algún momento de mi vida se hubiese producido el click.
He tenido que asimilarlo (acostubrarme?) poco a poco.
Espero lograrlo.