El día en que dejé de creer

Martes, Mayo 15, 2007 10:24
Escrito en la categoría Personal

El domingo me fui al parque del Laberinto a estirar las piernas (en autobús, por supuesto) ya que tengo que pasear, y estoy hasta los cojones de patearme el barrio.

Ya puestos, aproveché para llevarme la cámara y hacer unas cuantas fotos. Una de ellas, fue la de esta niña que jugaba en un estanque con peces. Intentaba coger uno de esos peces naranjas que no entiendo como sobreviven en esas aguas estancadas y llenas de mierda.

 A la niña no parecía importarle lo más mínimo la suciedad del agua. Era feliz viendo como los peces se escabullían una y otra vez de entre sus deditos. Cuando sacaba las manitas se las miraba, pensando que algo no hacía bien. Pero acto seguido, las volvía a introducir en el agua.

Me quedé un buen rato mirando a la niña con la cámara en el cuello y casi se me escapa el momento de hacer la foto. Pensaba en la fe, en esa fe perdida que ya no poseo.

Hay tantas cosas en las que ya no creo. Ni en el poder divino, ni en la política, ni en la raza humana, ni en el amor para siempre… Cada día dejo de creer en algo. ¿Cuando dejé de creer en mi?

De momento, mi hija es la única cosa en la que creo con todo corazón, y sé que jamás dejaré de creer en ella. Para las demás cosas, sigo en proceso de reparación de mis más profundas emociones internas.

Me he adaptado a una vida sin sueños. Me pongo en el papel de esa niña y miro a los peces naranjas, como dan paseos aleatorios intentando no chocar entre ellos. Pero no me mojo las manos, sé que no serviría de nada.

Es por ello por lo que yo no soy tan feliz como esa niña.

¿Cuando dejará ella de creer? Espero que nunca.  

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2 Comentarios to “El día en que dejé de creer”

  1. Alalluna says:

    Mayo 15th, 2007 at 10:46

    Buen mensaje el que se esconde detrás de esta niña… Supongo que el truco para poder sobrevivir en un mundo como éste, en el cual los sueños siempe juegan con nosotros al escondite, está en no dejar nunca de intentar atrapar nuestro pequeño “pez”. Por más resbaladizo que éste sea, la esperanza de atraparlo siempre debe estar presente. Quién sabe?, igual el día menos pensado, el pez se confia y acaba atrapado por nuestras temblorosas manos… Con los tiempos que corren, es muy fácil dejar de creer, recuperar la confianza ya es algo más complicado; de todos modos, hay que intentarlo…

  2. sara says:

    Mayo 15th, 2007 at 23:06

    Hola, siento que haya pasado tanto tiempo desde que posteé por última vez. Espero que la pierna vaya a mejor (perdón por no habértelo dicho antes).

    No creo que estés tan perdido si quieres tanto a tu hija, Sisor. Cumples con tu trabajo, haces cosas que te gustan (aunque no sean tantas como quisieses), tienes a Miriam… Las cosas se irán arreglando poco a poco, déjales tiempo. Date un respiro.

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