Un gasto innecesario…
Martes, Abril 21, 2009 22:08Hoy quería hablar de Sant Jordi y de una segunda Raquel. Los más antiguos ya conocen a Raquel, mi última ex con quién estuve 3 años y con la que ya hace 2 años que lo dejé.
No deja de ser casualidad que en salsa haya conocido a otra Raquel que además sea enfermera, igual que la primera Raquel. La nueva Raquel es más pequeñita, con una gran sonrisa que me cautivó desde el primer momento que me la enseñó.
En Sant Jordi es costumbre en Catalunya regalar una rosa a la chica y un libro al chico. Andaba yo distraído pensando en regalar unas cuantas rosas…
A la evidente rosa para mi hija, quería añadir cuatro para las chicas de salsa. A saber:
1. Para Rita, la secretaria. Me meto mucho con ella, pero es un encanto.
2. Para Olga, la profe. Que menos…
3. Para Andrea, la jefa. Además de ser la jefa es la hermana de mi colega Sama.
Y la cuarta… para la nueva Raquel. Con misiva incluida. Nada muy romántico para no asustarla. Pero si un primer acercamiento para que viera que estoy interesado en ella.
Quería aprovechar que tiene clase el mismo día de Sant Jordi para acercarme y entregar las cuatro rosas, esperando que Rita le entregue a Raquel la suya, ya que no nos conocemos mucho y que coño, me da corte ir a saco para algo serio. Es extraño pensarlo así, pero si fuese un rollo o cualquier tontería no tendría ningún reparo en acercarme a ella.
Pero no es así…
Las cosas han hecho que todo cambie en unas milésimas de segundo.
Subiendo por Avenida Tibidabo, justo en frente de la esquina de la mansión protagonista de la novela “La sombra del viento” de Carlos Ruíz Zafón, ha ocurrido todo. Yo iba por el carril de la derecha un metro por detrás de un coche que circulaba por el carril izquierdo. En el otro sentido, también de dos carriles aunque muy mal delimitados, una chica resbalaba con la rueda de su ciclomotor en el raíl del tranvía azul, que sube hasta el funicular del Tibidabo. La chica se precipitó contra el suelo y el coche de mi izquierda frenó y pegó un volantazo golpeándome en el lateral de mi moto.
Mientras me voy al suelo veo como la chica pasa deslizándose por mi izquierda y casi se mete debajo de un coche. Afortunadamente para ella el coche frena y no pasa a mayores.
Yo quedo atrapado debajo de la moto. Casi trescientos kilos encima de mis piernas y no los puedo levantar. Un motorista que se ha parado a ayudar a la chica grita a los demás que dejen de mirar como gilipollas y que vayan a ayudarme. Me ayudan. Veo el coche que me ha golpeado que pone las luces de emergencia y se para. Una vez la moto levantada y preguntado si estaba bien movemos la moto para salir de la carretera. La paro, pongo el punto muerto y …
… el coche que me ha golpeado ha desaparecido.
Estribera reposa pies rota. Pedal de freno roto. Los dos intermitentes delanteros rotos (en uno el golpe del coche y en el otro el golpe con el suelo). El depósito rascado en un lado por el roce con el suelo y hundido en el otro por el golpe del coche. El radiador de la refrigeración líquida pierde agua. La parte de la cúpula delantera completamente destrozada. Las dos manetas dobladas (una el coche, la otra el suelo). La empuñadura derecha rascada también…
Por un momento mi parte romántica se ha desvanecido. Sólo he visto el problema económico encima. A una semana de coger las vacaciones, con un viaje motero previsto, me encuentro con un gasto innecesario. Un gasto que con un poco de decencia habría pagado el seguro del hijo de puta que salió corriendo.
Afortunadamente yo estoy bien. Me duele un poco el hombro y el tobillo, pero nada más. Sé que podría haber sido peor, y que me debería de alegrar por ello. Pero no. No puedo alegrarme, porque ese hijo de puta me ha jodido 1000€ casi con toda seguridad. 1000€ que no tendría porqué pagar.
Tenía ganas de decirle a Raquel que tenía ganas de conocer su sonrisa.
Ahora sólo tengo ganas de llorar o de pillar al hijo de puta del coche y arrancarle la cabeza a hostias.
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little_gades says:
Abril 22nd, 2009 at 1:25
Yo seguiría diciéndole a Raquel que quiero conocer su sonrisa, quizá, esa sonrisa sea capaz quitarte del coco por un momento, a lo mejor unos minutos el temita de la pasta, pero sólo es una opinión.
Un saludo.
P.D.: Cada vez me gusta más este blog.
WiZaRd_ says:
Abril 22nd, 2009 at 4:06
No sabes cómo te entiendo, Alex. A mí me pasó lo mismo en Noviembre. Justo el fin de semana del GP de Cheste. Me iba desde mi pueblo a Valencia a almorzar (aún era medio de noche) y veo como en una intersección del carril de sentido contrario al mío (en una carretera comarcal) se entre cruza un coche. Veía venir que lo que quería era dar la vuelta sin tener que llegar a la rotonda. Pero en fin, lo más lógico es que se esperara a que pasara yo… ¡los cojones! Justo cuando pasaba por delante de él veo como los stops del coche se apagan, embiste contra mí y me llevó arrastrando por toda la carretera. Además una carretera de paso frecuente de camiones, si me pilla uno ya no estoy contándolo ahora mismo. Amén de verme a unos palmos del puto guardarraíl. El tío cabrón, como en tu caso, se dio a la fuga y no pude pillarle nada porque me quedé unos segundos (creo) inconsciente en el suelo. El coche que iba detrás de mí paro a socorrerme y el de más atrás tiró detrás del hijo de puta ese pero ya no lo pilló. Hay que ser cabrón para hacer eso.
Y estoy con la opinión del comentarista anterior, si te centras en Raquel seguramente se te pase por un rato este problema.
Ánimo y me alegro que no haya sido nada físicamente. En mi caso tampoco lo fue, pero tampoco me sirvió de consuelo. Además, seguro que como yo y como tantísimos otros moteros, miraste primero qué se había hecho tu máquina antes d ever si tú te habías hecho algo. xD
nAt says:
Abril 22nd, 2009 at 9:40
Uf… Por esa calle pasé yo contigo…
Hace unas semanas le pasó algo parecido a mi hermana. Toda ilusionada ella por estrenar su coche nuevo (de segunda mano) y va a buscarlo al aparcamiento y ve como otro coche (no sabemos como) está circulando marcha atrás por una carretera de sentido único, no ve el coche de mi hermana y se come todo el delantero. Destrozado. A todo esto mi hermana aun en el portal de mi casa viendolo todo. Flipó.
El tipo casi se va si no es por que mi hermana sale detrás de él. Salió un hombre del coche de muy malas maneras e hicieron el parte. La questión es que ahora no encuentran al dueño del coche, se ve que debe unos pagos en su aseguradora y ésta no quiere hacerse cargo de los desperfectos. Y mi hermana se tiene que buscar la vida para buscar al dueño del coche (menos mal que es un pueblo…).
A todo este rollo…
Yo seguiría comprando esas 4 rosas. Ánimo Alex! Ojalá y no sea tanto el gasto de la reparación…
Un besazo.
Pilar says:
Abril 22nd, 2009 at 10:10
..compra la rosa, ármate de valor y dásela tú mismo con la mejor de tus sonrisas… una sonrisa provoca otra sonrisa…
Ya me contarás que tal…
Espero que estés bien y “sólo” haya sido el “gasto innecesario”.
Beso.
Stogun says:
Abril 22nd, 2009 at 23:34
Joder alex, lo siento por lo del accidente. Pero al menos estás bien que eso es lo que importa. Te recomiendo que ahora más que nunca intetes conocer más a Raquel y que mires su sonrisa ya que en estos momentos puede ser lo mejor que te venga para pasar el gasto innecesário.
Espero que de ahora a adelante todo vaya bien
Un abrazo muy grande
Carla says:
Mayo 21st, 2009 at 22:44
DIOS DIOS! no sé que decir, pero… pero queria escribir, yo qué se. estaré loca