Todo empezó hace algo más de un año, hacia finales del 2006. Un cliente me recomendaba un libro, Cometas en el cielo, de un tal Khaled Hosseini. Como no me gusta rechazar las recomendaciones me lo acabé comprando, y puedo dar fe que es una preciosidad de libro. Habla de la amistad, de los celos, de la guerra, del amor, de la vida en Afganistán…
La sensibilidad con la que el autor relata la historia es brutal a la vez que dulcemente seductora. Te atrapa desde el principio y te descubre sentimientos que tras el paso de los años, han quedado esperando su momento para ser rescatados y aflorar a la superficie. La trama va en torno a dos niños, el hijo de la casa y su criado, de una raza diferente y a la que los talibanes consideran inferior. Aparecen las primeras dudas sobre su amistad por parte del hijo de la casa, mientras que el criado no tiene ninguna. Lo daría todo por su amigo y señor. La vida si fuera necesario. Por él lo haría mil veces…
El libro me dejó muy buen sabor de boca, así que no podía dejar escapar la oportunidad de ver la película, que ya hace un mes que está estrenada y no creo que dure mucho en cartelera.
Es una pena. Esto del cine es una pena. Miles de personas van como borregos a ver pelis de acción de alto presupuesto mientras que una película de segunda dura dos telediarios y hay que sudar la gota gorda para poder verla. Intenté quedar con alguien para verla. De hecho, llevo un tiempo intentando quedar con alguien para ir al cine, pero no parece que tenga suerte.
Al final, se me han hinchado los cojones de esperar y he decidido ir solo a verla.
Una sala. Una puñetera sala da la película en toda Barcelona. Y no es un multicines, no… Lo demás es en Versión Original, que aún reconociendo que probablemente sea la mejor opción, yo sigo negándome a tener que leer una peli.
Así es como me presento frente a la sala, sin saber como será, sin ninguna referencia, sin condicionar por valoraciones ajenas, completamente solo y no muchos espectadores más. Me da la impresión que somos menos espectadores que trabajadores. Cinco en total… Vaya negocio!!!
La película:
Una maravilla. Hacía tiempo que había leído el libro y prácticamente no recordaba la trama. Pero no sólo me la ha recordado sino que ha habido momentos que casi se me saltan las lágrimas. Encogido el corazón, conmocionada el alma.
La amistad, ese preciado bien que muy pocos poseen ¿Qué queda cuando se traiciona en la amistad? La conciencia manchada. Una tortura que atormenta día tras día. ¿Hay alguna manera de corregir nuestros errores pasados?
La película carece de efectos especiales. En ocasiones puede llegar a ser lenta ya que estamos frente a una película con guión. Pero guión del bueno. Los actores, todos árabes, lo hacen perfectamente, consiguiendo que te introduzcas en el papel inmediatamente sin ninguna dificultad aún tratándose de una cultura completamente distinta a la nuestra.
En fin, no durará mucho en cartelera, pero si tenéis ocasión iros a verla. Hoy he cambiado de opinión acerca de las películas sin efectos especiales y el cine. Antes pensaba que una película sin efectos se podía ver perfectamente en casa. Pero hoy creo que aunque no sea imprescindible, hay películas cuya historia es mejor sentirla “en grande”.
Mañana si puedo haré la segunda parte de La amistad, donde tocaré temas y puntos de vista estrictamente personales relativos a ese tesoro que muchos no poseemos.