American Dreamz es una parodia de una de las modas más perjudiciales para la música de todos los tiempos: El fenómeno Operación Triunfo.
Evidentemente no habréis pensado que esto es algo que sólo ocurre aquí en España. La telebasura está en todos los paises del mundo y Estados Unidos no iba a ser menos, por no decir que casi siempre es más.
La historia se basa en el programa lider de audiencia de Estados Unidos, American Dreamz, donde se elige a un cantante de la calle que será votado por el público y etc, etc, etc. Sí, el proceso es el mismo que aquí.
Se empieza por la selección de los concursantes. Inolvidable la frase que el director y presentador del programa (Hugh Grant) le dice a sus ayudantes (los encargados de elegir a los participantes) que no quiere a gente que cante bien. Quiere a personas con las que el público se identifique. Quiere gente rara, frikis.
Paralelamente a esto la historia se centra en el presidente de los Estados Unidos (Dennis Quaid) que hace el papel de una persona completamente imbécil que siempre ha tenido que seguir las instrucciones de sus asesores para todo. Un día, al “presi“, como le llama su jefe de gabinete (Willem Dafoe), no se le ocurre otra cosa que leer un diario. Entonces se da cuenta de cosas gravísimas, como que en Irak hay tres clases políticas, algo de lo que no tenía ni idea. Asustado ante tales acontecimientos decide ponerse a leer los diarios de todo el planeta para ver que más cosas descubre, encerrándose en su habitación y sin asistir a ningún acto.
En otro punto tenemos a un ejercito terrorista en Irak que está grabando un vídeo promocional mientras hacen instrucción. En ese ejercito tenemos a Omer, un Irakí que no da una. Ni dispara bien, ni es capaz de subir un muro ni hacer nada absolutamente bien. El jefe del pelotón terrorista, que es su primo, decide darle “la blanca” y enviarlo como una célula dormida con unos familiares a Estados Unidos a “esperar indefinifamente” que lo llamen, después de encontrárselo en un tienda de campaña cantando y bailando una canción de los años dorados del cine americano. 
Omer se va para los EEUU y conoce a sus familiares, una familia árabe acomodadísima con una pedazo de casa con jacuzzi y demás pijotadas. Es buenísima la condición que le ponen de familia tipo americana. Los hijos se van de compras a arrasar con el centro comercial cada semana y el pobre Omer se siente un poco desubicado.
Hasta que un día su primo, una loca sin cuidado, le enseña su escenario donde practica sus bailes con la esperanza de que un día lo llamen para asistir a American Dreamz. Impresionante y sin desperdicio los movimientos que hace el personaje.
Sally es una de las participantes que parece que tenga más números para ganar. Al ir a su casa a buscarla para darle la noticia se muestra su cara más hipócrita repitiendo la escena de la comunicación de la noticia después que la primera toma no fuese válida por ponerse a gritar y asustar al cámara sensiblón. Poco después decide cortar con su novio porque sus metas están algo más arriba que las suyas y el pobre, desesperado, decide alistarse en el ejército para ir a ayudar a su país a… Irak.
Mientras, aparece el agente de Sally. Un tío que le dice como debe ser, que aspectos tiene que resaltar, lo que tiene que adelgazar y como una buena historia hará ganarse al público. Eso es lo importante, una buena historia. Y por supuesto, da igual que sea inventada. Lo de cantar… ¿A quien le importa como cantes?
El novio de Sally, una vez en Irak y sin que el pobre se baje del camión, le disparan en el brazo, con lo que vuelve para casa con el brazo lisiado. Al ir a casa de Sally para decirle lo que le había pasado se encuentra con que no le quieren abrir la puerta. Dentro de la casa el agente les pregunta a Sally y su madre que quien es ese y Sally le responde que el inútil de su exnovio que se alistó en el ejercito cuando ella le dejó.
Evidentemente el agente ve la historia… La dulce Sally y su novio que se portó como un héroe en la guerra de Irak (Aunque no se bajara del caminón, eso nunca se sabría). Le dice a Sally que tiene que volver con él y ella vuelve.
El presentador del programa decide que como la gente está sensibilizada con el tema musulman decide incorporar a un árabe. Van a buscar a la loca del primo de Omer, pero en su lugar se lo encuentran a él haciendo el gilipollas y asombrados de lo friki que es lo eligen. Luego, después de la decepción inicial, la loca se decide a hacer de manager de su primo, haciéndole unos modelitos y unas coreografías de cojones.
El jefe de gabinete del presi, preocupado de la mala imagen que está dando el presidente de los Estados Unidos, decide hacerlo un poco más humano asistiendo como jurado de honor en la última ronda del popular concurso.
Los terroristas, al ver que el imbécil de Omer va a asistir al concurso y enterarse de que el presindente de los Estados Unidos va a participar en la ronda final deciden planear un atentado.
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La película muestra los lados más patéticos de la vida americana y también en ciertos puntos la nuestra. Los guiños que hace del sistema americano, de la guerra de Irak y de lo que puede hacer la gente por la fama son geniales. Sólo por ver el interior de la gestión de un programa tipo OT y los valores que puede promover, por no hablar del daño real que ha hecho a la música ya merece la pena verla.