Hoy parecía un día muy tranquilo. La gente ha aprovechado la semana santa y se ha marchado. Se respiraba mucha paz.
A media tarde, estaba yo tranquilamente apoyado en la puerta, en la calle, mientras tomaba un poco el fresco. A lo lejos, se veía una figurita acercándose a trompicones. Era un hombre menudo, de unos cuarenta o cuarenta y cinco años, vestido con jersey de lana verde y unos pantalones de pana del mismo color pero una tonalidad algo más clara.
Tenía un andar raro. Caminaba como encogido, con una mano atrás y la otra delante un poco curvada. Era disminuido. Cuanto más se acercaba más detalles concretaba. Iba con una necesidad imperiosa. La mano atrás apretaba su trasero y en la cara se notaba una cierta urgencia. En cuanto divisó el bar, subió los dos peldaños que hay de nivel con la acera y entró a toda prisa. Tenía la cara empapada en sudor.
La primera puerta es una prueba fácil. La empuja. La segunda, es corredera y no puede con ella. Veo que empuja con desesperación y que la va a romper. Voy corriendo a ayudarle antes de que se cargue la puerta y puedo ver en su cara que efectivamente es disminuido. Me da las gracias como puede y entra corriendo.
Lo sigo desde fuera con la mirada. Dentro tengo a dos compañeros de Bangla Desh que lo miran y luego me miran a mi. Nos reímos. Vaya ataque de urgencia. A cualquiera le puede pasar.
Dura poco la risa.
Ashik viene a avisarme que es mejor que entre a ver algo. Yo lo que quería ver era a la rubia que estaba a punto de pasar, pero va, el trabajo es el trabajo.
Mientras cruzo el comedor veo de lejos la puerta del lavabo abierta y al tipo con los pantalones por los tobillos. Mientras le grito que cierre la puerta voy viendo el desastre.
Tiene los pantalones llenos de mierda. Hay mierda en el suelo. Hay mierda en la pared. Hay mierda por encima y por debajo del váter. Pero cuando hablo de mierda no me refiero a un poco de caquita, no. Me refiero a mierda del tamaño de una pelota de tenis.
El tío se consigue poner los pantalones y se va diciendo que no pasa nada. ¿Que no pasa nada? ¿Cómo que no pasa nada? Porqué es un disminuido que si no juro por lo más sagrado que no se va de allí sin limpiar todo aquello. Mientras camina veo todo el pantalón por detrás lleno de más y más mierda.
Todavía no logro entender que una persona tan pequeña pueda soltar tanta mierda.
Estoy bloqueado. Shazhib sale corriendo a vomitar a la calle. La peste llega casi hasta la barra, y hay unos 10 metros. Ashik va con un trapo tapándose la boca mientras yo pienso como cojones vamos a limpiar todo aquello sin echar hasta la primera papilla.
Primero, ambientador. Abrimos todo el local y vaciamos casi todo el spray. Llenamos un cubo con agua y lejía y desde lejos aplicamos sobre todo el váter, paredes y suelo. Cambiamos el agua y repetimos el proceso. Cubo, mocho y palo a la basura. Todo el local con papel de periódico. Más ambientador.
Pasada una hora, ya podemos entrar y acabar de limpiar en profundidad.
En nueve años trabajando en la hostelería nunca había visto una cosa semejante. Todavía no comprendo como una persona así podía ir sola sin acompañante que se ocupara de él.
Necesito una ducha urgentemente.
