Semilla en la tierra

… y también porque el querer es temblar a veces.

   A veces tengo la sensación de haber errado en mi etapa de crecimiento. De ser una flor que creció en un cuerpo de cactus, repleto de espinas que hieren a aquellos que osan tocarme.

   No sé donde llegué a leer que siempre se puede volver a empezar de cero. Así empiezo yo de nuevo; desde el principio.

   Vuelvo a ser, esperando una mejor suerte, una semilla en la tierra.
 

MIERDA, MIERDA y MIERDA

Posted by: SISOR | Posted in: El bar y sus clientes

Hoy parecía un día muy tranquilo. La gente ha aprovechado la semana santa y se ha marchado. Se respiraba mucha paz.

A media tarde, estaba yo tranquilamente apoyado en la puerta, en la calle, mientras tomaba un poco el fresco. A lo lejos, se veía una figurita acercándose a trompicones. Era un hombre menudo, de unos cuarenta o cuarenta y cinco años, vestido con jersey de lana verde y unos pantalones de pana del mismo color pero una tonalidad algo más clara.

Tenía un andar raro. Caminaba como encogido, con una mano atrás y la otra delante un poco curvada. Era disminuido. Cuanto más se acercaba más detalles concretaba. Iba con una necesidad imperiosa. La mano atrás apretaba su trasero y en la cara se notaba una cierta urgencia. En cuanto divisó el bar, subió los dos peldaños que hay de nivel con la acera y entró a toda prisa. Tenía la cara empapada en sudor.

La primera puerta es una prueba fácil. La empuja. La segunda, es corredera y no puede con ella. Veo que empuja con desesperación y que la va a romper. Voy corriendo a ayudarle antes de que se cargue la puerta y puedo ver en su cara que efectivamente es disminuido. Me da las gracias como puede y entra corriendo.

Lo sigo desde fuera con la mirada. Dentro tengo a dos compañeros de Bangla Desh que lo miran y luego me miran a mi. Nos reímos. Vaya ataque de urgencia.  A cualquiera le puede pasar.

Dura poco la risa.

Ashik viene a avisarme que es mejor que entre a ver algo. Yo lo que quería ver era a la rubia que estaba a punto de pasar, pero va, el trabajo es el trabajo.

Mientras cruzo el comedor veo de lejos la puerta del lavabo abierta y al tipo con los pantalones por los tobillos. Mientras le grito que cierre la puerta voy viendo el desastre.

Tiene los pantalones llenos de mierda. Hay mierda en el suelo. Hay mierda en la pared. Hay mierda por encima y por debajo del váter. Pero cuando hablo de mierda no me refiero a un poco de caquita, no. Me refiero a mierda del tamaño de una pelota de tenis.

El tío se consigue poner los pantalones y se va diciendo que no pasa nada. ¿Que no pasa nada? ¿Cómo que no pasa nada? Porqué es un disminuido que si no juro por lo más sagrado que no se va de allí sin limpiar todo aquello. Mientras camina veo todo el pantalón por detrás lleno de más y más mierda.

Todavía no logro entender que una persona tan pequeña pueda soltar tanta mierda.

Estoy bloqueado. Shazhib sale corriendo a vomitar a la calle. La peste llega casi hasta la barra, y hay unos 10 metros. Ashik va con un trapo tapándose la boca mientras yo pienso como cojones vamos a limpiar todo aquello sin echar hasta la primera papilla.

Primero, ambientador. Abrimos todo el local y vaciamos casi todo el spray. Llenamos un cubo con agua y lejía y desde lejos aplicamos sobre todo el váter, paredes y suelo. Cambiamos el agua y repetimos el proceso. Cubo, mocho y palo a la basura. Todo el local con papel de periódico. Más ambientador.

Pasada una hora, ya podemos entrar y acabar de limpiar en profundidad.

En nueve años trabajando en la hostelería nunca había visto una cosa semejante. Todavía no comprendo como una persona así podía ir sola sin acompañante que se ocupara de él.

Necesito una ducha urgentemente.

Se busca hacker para crackear máquina de tábaco

Posted by: SISOR | Posted in: El bar y sus clientes

Hoy ha sido un día grande para mi ego. Por fin ha venido el instalador de la máquina del tabaco a ponernos el famoso mando. Tenía muchísimas ganas de tener el poder de decidir quien puede fumar y quien no. Joder, que grande que soy.

Se acabó los bordes que ni te saludan. Aquellos que iban directos a la máquina sin dar las buenas tardes. Ahora si no me hacen la pelota, no hay tabaco. Por que yo lo valgo.

El mando es un triste mando con un único botón. El instalador me dice -”Ahora te explico como va”- Yo me quedo un poco pillado, y le suelto -”No habrá que apretar el único botón que tiene el mando, ¿no?”- y el me mira con cara sorprendida pensando -”Joder, ¿como lo sabías?”. Es que el que es listo, es listo.

Le he preguntado si existía un chip para piratearla, algo así como para la playstation, y me ha dicho que desconoce el mercado negro, pero que algo se podría hacer, seguro. Por eso buscaré información por mi cuenta hasta que consiga deshacerme del puto mando, porque al principio hace gracia, pero al cabo de las horas acabas hasta los cojones de ir dándole al puto botón para activar la jodida máquina. Encima te miran con prisas, como diciendo, “Vaaaaaa, que no tengo todo el día para esperar a que me enciendas el cacharro este”. Hay que joderse.

¿Y todo esto a santo de qué viene? ¿Para controlar que los menores no compren tabaco? Jajajaja, espera que me río. 234 Euros que nos han clavado por la mierda del chip y el mando. Y el tío tenía una lista que no se la acababa en días. Sólo de pensar en la caja que tendría que hacer me han entrado ganas de preguntarle cual era su último cliente para esperarle y darle el palo y pegarme unas vacaciones en el caribe. Y cada mando adicional vale unos 50€ (vaya, que tiene que durar toda la vida) y si se jode, evidentemente hay que llamar a AZKOYEN (los de la máquina de tabaco) para que ellos, y no otros, pongan en sincronía el mando y el chip. El negocio del siglo.

En un par de minutos que me ha sido imposible estar por todos se me ha hecho cola y todo. Todos esperando allí, con caras raras. Ponían las monedas y la máquina les decía SOLO ADULTOS, SOLO ADULTOS. Ellos se miraban y entonces llegaba yo Que no cunda el pánico, que yo tengo el poder. No me quiero ni imaginar como será el sábado o el domingo en plena faena. Menudas risas nos vamos a echar.

Por eso necesito a un buen hacker que me crackee la máquina. Mis nervios no sé si aguantarán tanto estrés. A estos del gobierno les ha dado por pensar que en la hostelería nos aburrimos.

Pues no. No nos aburrimos. Y tampoco tenemos porque hacer de policías. Que los vigilen sus padres, que para eso están.

Para que sirva de ejemplo práctico de que esta medida no sirve para nada. La única clienta que podría no haber tenido 18 años venía con una faldita que he sido incapaz de romperle el corazón y pedirle el DNI. Moraleja: Si estás buena no necesitas tener 18 años para comprar tabaco. Yo me rijo por otros criterios… (La culpa la tienen los padres que las visten como putas.)

Ala pués.

Define felicidad con una imagen.

Posted by: SISOR | Posted in: El bar y sus clientes

El martes me hicieron la pregunta más rara que me han hecho nunca en el maravilloso mundo de la hostelería. Y hoy, la segunda.

El martes, un chico y una chica se tomaron sendos cafés con leche con la leche natural. Cuando el chico viene a pagar me suelta:

-Perdona, ¿te puedo hacer una pregunta?

Yo, aunque parezca mentira no me asusté. Es más me armé de valor y le respondí con un…

- Por supuesto.

- ¿Que es para ti la felicidad?

¡Hay que joderse! ¿Que qué es para mi la felicidad? Pues… así de pronto… - ¿A que te refieres?

-Estudiamos fotografía y queremos saber que representa para ti la felicidad con una imagen.

- Mmmmm. Veamos… La felicidad… Una imagen…

La verdad es que me hizo mucha gracia. No sé el porque, pero me pareció una buena idea. Coger y empezar a parar a la gente y preguntarle qué es la felicidad para él o para ella. Que dijera una imagen a la que asociaría a la felicidad. También ya puestos preguntaría por la tristeza. Y ¿por que no?, por los sonidos ¿Qué canción te alegra súbitamente el día  y que tema te llena de nostalgia hasta poderte arrancar una lágrima? 

No es tarea fácil. Hay veces que los ejercicios más chorras pueden ser increiblemente difíciles. Pensarlo vosotros y veréis lo complicado que puede resultar definir una emoción con una imagen. Solamente hay una que la acertaríamos todos con los ojos cerrados, y es el terror. De tanto machacarnos con fotos e imagenes llenas de terror somos capaces de asociar sin duda alguna la emoción a dicho sentimiento a una imagen (probablemente a cualquiera del 11-S o del 11-M, por ejemplo).

De cualquier modo, la pregunta se las traía. Yo estaba todo preparado para responderle a la hora que jugaba el Barça, contra quién, y hasta le confiaría mi punto de vista sobre el partido. Pero no. Quería saber qué era para mi la felicidad. Anda que no…

Y la de hoy ha sido una pregunta más sencilla pero que he sido incapaz de contestar. Voy a la mesa y una chica bajita y tetona me pide una clara, y acto seguido me suelta:

-Perdona, a ver si tu me puedes ayudar. ¿Como se llama la madera cilíndrica que se pone entre dos maderas para que no se caigan?

-¿Mande?

- Sí, la cosa esa de madera que es como un taco que se mete entre dos maderas que siempre vienen sueltas por una bolsa cuando compras un mueble en el Ikea.

Im-presionante. La verdad es que no se exáctamente que ha visto esa chica en mí para llegar a pensar que tendría la respuesta a tan sabia pregunta. Le he recomendado que se pasara por una ferretería a ver si tenía más suerte.

Preguntas como las de ésta semana hacen mi trabajo un poco más entretenido. Lástima que normalmente todo se reduzca a preguntarme por el Barça.

El jefe de la interpol en Catalunya me molesta y yo llamo a los mossos.

Posted by: SISOR | Posted in: El bar y sus clientes

Sí, sí. Completamente verídico. El sábado cuando llego a currar me encuentro a un tipo con bigote muy raro, de esos que sólo llevan los dictadores y los humoristas, aunque él no tenía pinta ni de lo uno ni de lo otro. Poco después el Jose Antonio me pone en precendentes.

- Tío, está como una puta cabra. Me ha dicho que es el jefe de la interpol en Catalunya.
- ¿Que es quién?
- El jefe de la interpol en Catalunya.
- Joder, ¿pero eso existe?
- Yo diría que no, pero tío te dejo con el marrón que yo me piro.

Así que me cambio rápido y salgo con la cara de “No. Ni tengo ni quiero amigos”. El tío me mira y rápidamente veo que tiene una castaña encima de dos pares de cojones. Luego viene el chino del todo a cien de al lado a sacar tabaco. Y empieza:

- ¡Chino! ¡Eh, chino! ¡Chino chino chino! ¡CHINO!

No me queda más remedio que ir pallá.

- ¡Caballero! ¿Que tiene algún problema?
- No, si lo conozco. Conozco a todos los chinos de china y a casi todos los de fuera. Este se llama Chao Lee.

El tal Chao Lee le mira con cara de estar a punto de lanzarle un Kame Ame pero al final se calma y aquí no ha pasado nada.

Le pido educadamente que no se meta con los clientes y a los veinte segundos pasa una chica con pantaloncito corto y le suelta…

- ¡Pero vaya jamones que tienes! ¡So cerda!

Bueno, aquí ya le planté la cuenta en la cara. Me dice…

- Tu eres un poco chulito ¿no?
- Lo justo
- Tu hermano me ha tratado como si fuera de la familia.
- Ni es mi hermano ni tengo a nadie en la familia como usted, gracias a Dios. Así que si me hace el favor de pagar y marcharse se lo agradeceré.

El tío coge y me dice que me va a comprar la empresa. Que tiene mucho dinero pero no está pasando un buen momento. ¿Y a mi que cojones me cuentas? Le repito lo de la cuenta. Se pone a cantar. No, por Dios eso no.

Los clientes de la mesa de atrás me piden si se pueden cambiar de mesa. Los cambio de mesa y llamo a la Guardia Urbana. No tengo porque aguantar esto.

Le digo que pague de una puta vez que he llamado a la guardia urbana y me dice que me va a denunciar. Le digo que sí, que sí. Y me dice que me va a denunciar… por no querer llevarle agua a casa. Yo aún pienso que algo he entendido mal, aunque me lo repite un par de veces.

Se pone a llorar y a dar golpes en la mesa. No se calma. Yo, tampoco. Siempre que estoy de encargado me pasa algún marrón de estos. Ya es la tercera vez que llamo a la Guardia Urbana. Pero bueno, al fin, los mossos entran por la puerta (Sí, llamé a la Guardia Urbana y vienen los Mossos d’Esquadra)

Cuando los ve el tío se empieza a descojonar de ellos. A uno le dice que adónde va con esa calva si parece una bola de billar y al otro que con ese cuerpo como cojones podía ser policía. Yo, ya más tranquilo, casi se me escapa la risa. Les dice que les va a comprar la empresa ¿A los Mossos d’Esquadra? Juer, que nivel. Les dice el mismo rollo de la interpol y que les va a meter un puro que se van a cagar.

Los dos mossos eran dos chavales más jovenes que yo. El más jovencito no creo que pasara de los 22 años. El otro, el calvo, un poco mayor pero no mucho más. Al final el calvo se cabreó y casi lo saca de mala leche. Pero al final no hizo falta. El cabrón no tenía ni un duro en la cartera y evidentemente pasé de denunciarlo. Con que se lo llevaran del local yo ya tenía suficiente.

Joder que angustia. Hay que decir que los Mossos se portaron correctamente con él. Quizá demasiado. Las veces que ha venido la Guardia Urbana no hen tenido tanta paciencia. Han acabado antes con el problema. Este se alargó demasiado. Cuando acabó ya no me pude sentar a cenar.

Son riesgos de la hostelería. Y suerte que tengo de trabajar en una buena zona de Barcelona que no hay muchos pintas de estos que si no…

La gente está como una puta cabra

Posted by: SISOR | Posted in: El bar y sus clientes, Humor

Ayer por la tarde, 18:30 horas aproximadamente. Una mujer entra en el bar para preguntar si puede llamar por teléfono. Evidentemente le digo que si, que para eso está el teléfono y acto seguido abre el bolso en búsqueda de moneditas para realizar la llamada en cuestión. Visto que yo ya no podía ser de mucha ayuda decido seguir con lo que estaba haciendo, que era leer el diario, a escasos metros de donde estaba el teléfono. A esto que por mucho que yo evite escuchar la conversación siempre oigo algo de manera involuntario (lo juro lo juro).

            -Hola cariño como estássssssss. Estás biennnnnnn. Pues yo te he echado mucho de menos y … (con un tono muy zalamero y cariñoooooooso) aquí mi consciente e inconsciente ya están de pleno en la lectura del diario, cuando de pronto…

             -¿Pero como que estás en Barcelona? ¿Y que cojones haces tu en Barcelona? ¿Pero tú eres imbécil o que coño te pasa? ¡Serás Gilipollas!

Yo decido que he acabado de leer y me voy a la otra punta del bar a hacer como que miro los cuadros para intentar disimular.

             -¡Y una puta mierda! ¡Pedazo de cabrón si estoy en Calella. Mentira mentirosa Calella se encuentra a 56 Km de Barcelona y decididamente ni ella ni yo estamos en Calella ¡Pero como puedo estar con un idiota como tu! Esto es enternecedor y muy romántico.

La tía me mira y me hace gestos. Hago como que no la veo pero me llama, no hay vuelta atrás, ahora me pega. Pero no, simplemente me mira con ojos desorbitados y me pide (grita) que le de cambio. Me tira un billete de 10 € como si fuese un vulgar stripper y voy raudo y veloz a darle el puto cambio y salir por piernas. Me da miedo.

Empieza a pegar patadas al suelo y a gruñir como la niña del exorcista:

             - ¿Y ahora que hago yo? GHRRRr GHRRRRr ARGHHHr GHHRRRRr AGHHHHHr ¿Qué hago yo? ARGGGGHHr GHHHHRHHRRRr

Después de llamarlo de todo, aún tiene los cojones de decirle:

            - Pero cariño, no te enfades conmigo, yo no podía saber que tú vendrías a Barcelona. Pero como que no se va a enfadar contigo pedazo de imbécil si lo has dejado por los suelos

Lo sorprendente de todo es que de pronto la tía vuelve a su estado normal. Los ojos vuelven a sus orbitas y la espalda y expresiones corporales vuelven a ser las de una persona que vive y duerme fuera de un psiquiátrico. Se guarda todo dentro del bolso, se arregla el pelo y antes de irser me mira, sonríe, y me dedica un:

             -Adios, buenas tardes y hasta otra.

Hay que joderse.