Ayer domingo me fui por el centro de Barcelona a echar unas fotos.
Esta es una foto vulgar tomada en la plaza Sant Jaume.
Que con unos cuantos arreglos (niveles, desaturación selectiva, marco y subexposición por zonas) queda en:
¿Que os parece?
Siempre he odiado ir a la playa. La arena, el sol, mi piel blanquita achicharrada, el cáncer de piel, los garrulos con la radio, la multitud, los niños corriendo y tirándote la arena a la cara, las tías en topless (eso no, perdón, eso me gusta
)…
Vas a descansar, dicen, y cuando llegas a casa parece que te hayan pegado una paliza. Llegas destrozado. Te piensas que no te ha tocado el sol y en cuanto te duchas (en casa, en la misma playa nunca se ve igual) te das cuenta de que vas a tener que dormir de pie para evitar el roce con tu piel. Es horroroso.
Pero en cambio el mar me encanta. Me gusta ponerme música y ver romper las olas. A veces, la música la pone el mismo suave oleaje. No sé qué es lo que tiene el mar que relaja tanto. Lo ves tan inmenso que piensas que todo lo que te rodea es jodidamente insignificante. Hasta los problemas más enormes. Todo es insignificante a su lado. Y eso es genial. Por fin hay algo que nos libra del peso de nuestra vida diaria.
Pero bueno, el otro día me encontré con tres chicas que iban directas hacia la playa. Yo salía de fotografiar la exposición de Trash People y casualmente tenía la cámara colgando del cuello. Creo que es la foto de la que estoy más satisfecho. La visualicé en B&N, encuadré y disparé.
No es porque sea mía, pero me encanta.
¿Que os parece?
Hoy, después de salir de un juicio por un crimen que no había cometido, me he acercado a la Plaza Real para ver la exposición del recolector de basura, también llamado artista, Ha Schult. Unos cuantos hombrecitos hechos con latas, cables, circuitos eléctricos y cosas por el estilo.
Eran casi todos iguales, por lo que se lo podría haber currado un poco más. Pero bueno, el mensaje es lo que cuenta, y parece ser que el mensaje iba de algo del medio ambiente o algo así. Ya sabéis, eso que dicen que nos estamos cargando. Ingenuos…
Pero ale, aquí os dejo con la Gente Basura (Trash People). Y ya sabéis, si queréis ver unos centenares de estatuas (las 1000 originales no entraban en la plaza Real) y muchas guiris buenorras no lo dudéis. Tenéis de tiempo hasta el sábado.
Y no os carguéis el medio ambiente. Porque como dijo Luisma en Aída… ¿Que va a pasar con el otro medio?
¿Que os parece este autoretrato? En este caso es obligado ampliar la foto.
He intentado conseguir lo que se conoce como “Efecto Dragan” o “Draganizado”. El nombre se debe al fotógrafo Andrej Dragan, quien inventó este estilo personal para retratar a la gente. Sombras muy duras, elementos redimensionados… En fin, mejor que le echéis un ojo a su web.
Esta claro que no lo he conseguido, pero no me desagrada el efecto que causa. Estoy a punto de inventar el DraganBolea. Atentos al movimiento…
Aqui os dejo un par de fotos de Dragan de Ejemplo.
Que alguien me lo explique. Aún no entiendo como se puede pagar 3 millones de dólares por esta mierda. 2,3 millones de euros. Atención a la peaso foto:
Por esta cosa se han pagado 2,3 millones de euros. Vaya, que la próxima sesión fotográfica me la pego en el Caprabo o en el Día.
Hablando de buenas fotos, la que si que me gustó fue la ganadora del año 2006 de la 50ª edición de los Premios World Press Photo. La foto se tomó durante la invasión Israelí en el Líbano y es increíble la manera que tiene de enfocar las dos realidades de un mismo país.
Por un lado la guerra, con edificios destruidos y un escenario tétrico, y por el otro lado unos pijos de mierda con un cochazo, haciendo fotos del desastre con sus terminales móviles, sus gafas de sol y mostrando sus tetas de silicona.
Por esta foto si estaría dispuesto a pagar algo. Una cocacola, o algo así, tampoco nos explayemos. Desde luego no dispongo ahora mismo de esos 2,3 millones de euros, pero aunque los tuviese, creo que es una cantidad deshorbitada para una foto, un cuadro o cualquier expresión de arte. Ya lo comenté una vez. Parece que no soy lo suficientemente snob para entender ciertas cosas. Soy muy simple, lo siento.