Me reconforta la idea de que no he buscado, sino encontrado la soledad, y que desde ella pienso y trabajo y vivo -y escribo y hablo-, creo que con sosiego y una casi infinita resignación.
Camilo José Cela.
¿Cómo conseguimos la soledad?
En mi caso, la culpa la tuvo mi primera vida. Esa en la que el alcohol, las drogas y las fiestas destrozaron todo mi entorno. Me convertí en una mala influencia, y aquellos que merecían la pena se alejaron de mí. Más tarde, cuando di paso a mi segunda vida ya lejos del alcohol, las drogas y las fiestas, me encontré con la extraña circunstancia que los que consideraba mis amigos se convirtieron en mis malas influencias, por lo que me alejé de ellos.
Cambié de vida, y de móvil. Me cerré en casa y me dediqué a leer. A través de Internet conocí a Raquel, con quien mantuve una relación de dos años y medio. Ahora, me encuentro casi igual que al principio, con mucho tiempo libre y muchos libros para leer.
Mi vida social vuelve a ser inexistente. Nadie con quien quedar para tomar un café. Nadie con quien ir al cine (las tres últimas películas las he visto sólo).
¿Y sabéis que es lo peor? ¡Que me estoy acostumbrando!
Yo también lo llevo con sosiego y una casi infinita resignación…