Hoy estaba hablando por el messenger con una amiga e intentábamos encontrar un punto muerto en una discusión absurda.
¿Son las mujeres difíciles de comprender? ¿Son los hombres tan simples como parecen ser?
Un animal capaz de recordar 357 movimientos con un gamepad para jugar al Pro Evolution Soccer no puede ser simple de ninguna de las maneras. Y las mujeres no sois difíciles de comprender… siempre que lo intente otra mujer.
Las mujeres y los hombres hablamos idiomas diferentes. Eso es una evidencia. Nuestros actos, nuestros sueños, nuestros deseos y apetitos sexuales… ¡Todo en nosotros es diferente! No sólo por la colita y las tetitas. Somos jodidamente diferentes y el problema principal es el siguiente:
Nunca lo reconoceremos.
Así es. Intentaremos moldear al otro y nos quejaremos cuando no responda de la manera deseada. El hombre, por su manera de ser, espera una respuesta de la mujer que nunca se dará, dada la naturaleza de la mujer. La mujer, por su parte, nos acusa de simples cuando el problema es su incapacidad por asumir las evidentes diferencias entre ambos sexos.
Una mujer jamás entenderá porque disfrutan tanto los amigos en el bar viendo un partido, mientras que los hombres jamás comprenderán porque tienen que ir todas en manadas al lavabo. Ellas jamás comprenderán porqué queremos dormir después del sexo y nosotros no entenderemos porque tienen esa necesidad imperiosa de hablar para desahogarse. La clave vuelve a estar en la palabra "jamás".
Jamás lo entenderemos.
Así pues, una vez aceptada nuestra incapacidad sólo nos queda asumir dichas evidencias si queremos formar parte de las sociedades de dos. No discutir salvo que sea estrictamente necesario y aprovechar el tiempo que gastamos en pensar porqué el otro género hace esto o aquello en hacer cosas más productivas, como masturbarse o ver Operación Triunfo.
