Hay deportes interesantes y otros que no lo son tanto. Pero definitivamente, el golf es uno de esos deportes que jamás me he molestado en entender. Y bien mirado, jugado en una videoconsola no deja de ser muy interesante. Pero de ahí a salir al campo a darle golpes a una pelota para meterla en un agujero… No es mi estilo. Lo más absurdo es que ese deporte está como muletilla en todas las urbanizaciones de nivel del país. No hay una buena urbanización que se precie que no tenga al menos tres campos de golf. ¿Tantos jugadores de golf hay? ¿Ha sustituido el golf al deporte rey?
Hace poco escuchaba en el Podcast de Hora 25 estas reflexiones y la noticia del caso de Las Navas del Marqués, en Ávila, donde se iban a construir 1.600 viviendas y cuatro campos de golf. Construcción que al final se detuvo por orden del Tribunal Superior de Justicia para proteger a la cigüeña negra, de la que sólo quedan 322 parejas en España. ![]()
Hoy, he leído en 20 minutos que el alcalde de la población de Ciempozuelos ha presentado su dimisión por posible corrupción en un caso de recalificación de terrenos. Es increible lo que se puede llegar a hacer por dinero. Talar miles de arboles y destruir ecosistemas… por sistema. La recalificación del terreno es algo a la orden del día y mientras tanto, con un poco de dinero podemos tener a todos bien calladitos.
Impresionante también el dato que escuché el otro día por la radio, que sontenía que en España se han construido en estos cinco últimos años más viviendas que en el resto de paises de Europa juntos. No dejo de asombrarme que en un pais donde el urbanismo está tan sobreexpotado hayan esos problemas de precios en la vivienda.
También descubro, gracias a Juan Ramón Mora, de quien cojo prestada esta genial viñeta, que han alertado de la tala de 10.000 pinos en otro pueblo de Ávila. ¿Pero que coño pasa en Ávila? ¿Tantos políticos descerebrados hay por esos lares?
Creo que en el fondo es culpa nuestra. Si salieramos en búsqueda del que firmó las autorizaciones y le explicásemos detalladamente que esa tierra que se están cargando pertenece a todos, quizá tendría más miramientos a la hora de dar permisos para acabar con miles de arboles y el ecosistema de muchas especies en vías de extinción.
Pero como siempre, nosotros estamos demasiado ocupados mirando hacia otros lugares, intentando salir adelante como podemos con nuestros ya de por sí grandes problemas. Y aquellos desgraciados a los que hemos votado para que se ocupen de esas cuestiones, simplemente, no están haciendo nada de lo que nos podamos sentir orgullosos.
Que pena…





