Se veía venir. La verdad es que todos nos lo veíamos venir. Y el hecho de que no hayan habido más que 500 manifestantes, divididos a partes desiguales entre chusma, despistados e ilusos, es una muestra clara de que estábamos avisados.
Los comercios cerraron antes de hora. La urbana regó las calles para que la gente no se sentara. Se cercó la zona con vallas y se cacheó a todo cristo que intentase pasar por la zona. Si encontraban bebidas el diálogo era rápido y efectivo:
-¿Qué prefieres tirar el contenido de la basura por la alcantarilla o acompañarnos a comisaría?
Algunos grupos con cierta capacidad cognitiva decidieron hacer sus botellones particulares alejados de la zona del Raval. En cambio, la zona acordonada era la zona prohibida. El reto para unos cuantos gilipollas que suelen hacer su aparición estelar en aquellos momentos que saben que habrá fiesta con sus mejores rivales: las fuerzas del orden.
Da igual que se llamen Policía Nacional, Guardia Urbana o Mossos d’Esquadra. Representan el enemigo. Estamos acostumbrados a trifulcas de carácter anual (Fiestas de Gracia, de la Mercè, 12 de octubre, 11 de septiembre, etc) y ahora se ha presentado como caída del cielo esta oportunidad de rellenar ese espacio hasta el próximo enfrentamiento.
Puede que sean los mismos que hace poco recorrían las calles de Barcelona manifestándose por la ordenanza de civismo del Sr. Clos, mientras iban llenando las paredes de graffittis y rompiendo todo lo que pillaban a su paso. Son aquellos que se apuntan a lo que haga falta por tal de hacer ruido. Los que ayer quemaron contenedores de basura y luego agredían a los bomberos que intentaban apagarlo tenían experiencia en esos asuntos.
Los despistados e ilusos en cambio, pronto se dieron cuenta que sería imposible llegar a los 30.000 participantes del macrobotellón de Granada, y se retiraron pronto. No hay que olvidar que el macrobotellón de Granada ha sido el único permitido por su Ayuntamiento en toda España. Se realizó sin incidentes en una zona aislada de los hogares donde la gente normal con otras preocupaciones tiene a bien dormir para ir a trabajar al día siguiente. Se preparó todo para que saliera bien y de hecho, salió bien. En Barcelona se preparó todo para que hubiera bronca y de hecho, ha habido bronca.
Lo ideal por parte del Ayuntamiento hubiera sido una actuación similar a la de Granada. En Barcelona no puedes amenazar con las fuerzas del orden porque se te van a echar encima. Es lo que tiene esta ciudad. Es una ciudad con un ejercito de antisistemas que por arte de magia o por arte de los SMS y otros medios de propaganda (algunos blogs, también hay que decirlo) se reúnen con la intención de liarla. Y joder si la han liado.
No quiero entrar a valorar el hecho de “el botellón” porque es de entender que no sería objetivo. Soy un enfermo alcohólico, y aunque no estoy en contra de que la gente beba, ya que sino no podría tener amigos, no acepto que la gente se reúna con el único fin de emborracharse hasta perder el control y acabar; orinando en la calle, rompiendo botellas, destrozando mobiliario urbano, etc. No. Lo siento, pero la calle es de todos y hay que respetarla.
Comprendo que la cosa está muy mala, pero está demostrado que la gente no sabe beber y comportarse. Por lo tanto, hay que joderse y buscar alternativas. La casa de un amigo. La casa del amigo de un amigo. La casa del amigo del amigo de un amigo. Donde sea que lo que se rompa sea algo privado y no nuestro, de todos…
En este país como siempre somos originales protestando. Y acabar con 68 heridos y 54 detenidos por una gilipollez así la verdad es que es muy triste. La verdad es que hay cosas más importantes que el poder emborracharse en la calle, y cosas más serias por las que nos deberíamos unir. A través de SMS o de blogs, es lo mismo. Pero por sentido común. No protestar por protestar.
Actualizado: Interesante también este post de Legado.