Pues era inevitable. Esta pequeña delincuente es mi hija Miriam. De tanto en tanto me veía a mi jugar, por lo que era de esperar que el día menos pensado le diera por pedirme jugar. Además en casa de su madre ya lo ha hecho, según ella, probablemente en el ordenador que yo mismo le regalé. Todo hay que decir que el destino del ordenador era otro, pero… si se lo di con una ATI Radeon 9800 Pro de 256 Mb es de imaginar que vacío el ordenador no iba de juegos precisamente.Y hoy lo ha hecho, con mi permiso por supuesto. ¿En que se convertirá ahora? ¿Será el principio de una metamorfosis hacía la psicopatía? ¿Amenazará a sus compañeros de clase? ¿Sacará una katana y me cortará la yugular mientras duermo? ¡Encima al Pro Evolution Soccer 5! Insultando me la veo en el patio del colegio.Ahora fuera bromas. Siempre me he quejado de lo desafortunados que son los medios de comunicación con respecto a estos temas.
Incluso he llegado a quejarme en algún diario, en las cartas de lo lectores por supuesto, de la indignación que supone para un “gamer” como yo ver como nos demonizan de esta manera. Y es que todo es culpa de los videojuegos. Si algún “zumbao” mata a alguien y daba la casualidad de que había jugado alguna vez a un videojuego ya tenían la excusa puesta a huevo. Y es que es muy fácil echarle la culpa de un problema social real a algo que tenemos tan a mano y que es tan peligroso. Pero peligroso de cojones ojo… Si tenemos a los niños jugando a las consolas… ¿Como van a ver la tele? ¿Y como los vamos a educar entonces si los quitan de delante de la gran pantalla?Bromas aparte, esto me recuerda al maravilloso tema de… No, esta vez no es Ska-p. La traducción es una interpretación personal de alguien que tiene un nivel bastante pobre de inglés (que se tenga en cuenta).
Pink Floyd “Another Brick in the Wall, part II”
We don’t need no education.
We don’t need no thought control.
No dark sarcasm in the classroom.
Teacher, leave those kids alone.
Hey, teacher, leave those kids alone!
All in all it’s just another brick in the wall.
All in all you’re just another brick in the wall.
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Nosotros no necesitamos educación.
Nosotros no necesitamos controles de idea.
Ningún oscuro sarcasmo en la clase.
Profesor, ¡deje a esos niños en paz! (vendría a ser solos exactamente)
Hey, profesor, ¡deje a esos niños en paz!
Considerándolo todo usted es sólo otro ladrillo en el muro.
Considerándolo todo usted es sólo otro ladrillo en el muro.
Ese “otro ladrillo en el muro” es una pieza más en ese muro que aísla socialmente a “Pink”, el protagonista del film. Una pieza que sumada a otras… su padre murió en la guerra siendo él un crío… poco después su madre también falleció… la educación era un tanto agresiva en la posguerra…, y unas cuantas piezas más, consiguieron que el protagonista se convirtiese en una persona violenta cargada de odio que la emprende con todo lo que se menea. Que yo recuerde no utiliza ningún videojuego, pero seguro que tuvo algo que ver. Una película recomendable 100% y sin duda la mejor ópera rock de la historia.Bajo mi punto de vista, “The Wall” de Pink Floyd sería mi disco estrella. Ese disco al que le doy mi primer puesto. Entero, de arriba a abajo. Es un orgasmo sensorial único. Aún recuerdo cuando era un enano y lo escuchaba con las luces apagadas y a toda hostia. Flipaba con el sonido estereo del helicóptero en “The Happiest Days of our Lives” justo antes que “Another Brick in the Wall part II” . Y las imagenes de los crios convirtiendose en clones sin personalidad única en la fábrica de producción en serie… ¡No hay palabras!Volviendo al tema de la violencia con los videojuegos… Es muy fácil darle al niño el mando de la consola y despreocuparse de todo. Si el nene quiere el GTA San Andreas se le compra para que se este quietecito y punto. Eso de la calificación PEGI ni han oído hablar ni tampoco quieren. De todas maneras, como es una “recomendación”, el nene compra lo que quiere. Luego siempre estamos a tiempo de quejarnos al estado y al mundo mundial por permitir que se cree este tipo de juegos que solo engendra violencia.Da lo mismo si en la tele ve que un señor llamado farruquito atropella a un individuo, lo mata, huye, no tiene carné ni seguro y encima el muy hijo de puta sale inocente sin pagar por lo que hizo. O si el nene ve que un capullo ataca y bombardea un país por “sus cojones” inventándose excusas que nadie se cree.
Da lo mismo si el nene ve la realidad de la violencia en casa. Su padre maltratando a su madre, borracho, y por que no, también a él o a sus hermanos. Hay millones de ladrillos. Millones de ladrillos que pueden hacer que los niños se aíslen de la sociedad o que cometan actos salvajes.
Pero culpar y acusar con el dedo a un videojuego, simple y llanamente por ser la novedad que gana terreno vorazmente en el sector del ocio (lo mismo pasó con la Radio, con la Tele y con Internet) no creo que sea lo más justo.Siempre sale lo malo de los videojuegos (casi siempre apoyado en mentiras o acusaciones infundadas) pero olvidan los estudios que hablan de la mejora de los reflejos en los shooters, la mejora espacial en los juegos de velocidad o la mejora de organización y toma de decisiones en la estrategia. Estudios que siempre han quedado en la sombra pero que han existido.
Hoy por ejemplo, mi hija iba ganando uno cero (si, no se ni como pero ha marcado un gol) y en el último minuto le han empatado. Se ha enfadado, pero con un poco de charla he sido capaz de controlar la situación y darme cuenta de que involuntariamente le estoy enseñando a afrontar las derrotas, empates en este caso, y a que se de cuenta de que es un juego, y sirve para divertirse, y no para sacar la rabia fuera. Aunque a mi me entren ganas de estampar el mando contra el monitor en más de una ocasión. Pero eso es algo que no me gustaría que heredase mi niña de mi. Tiempo al tiempo.