La tercera acepción de la palabra alternativa es, según la RAE:
3- adj. En actividades de cualquier género, especialmente culturales, que se contrapone a los modelos oficiales comúnmente aceptados. Cine alternativo. Medicina alternativa.
¿Será que estoy plenamente inmerso en una vida alternativa?
¿No es comúnmente aceptada la vida social, en pareja, en familia…? En cambio, parece que la vida alternativa que he escogido, por acción o por inacción, sea permanecer encerrado en una habitación de tres metros cuadrados delante de un ordenador, mientras mi cabeza vuela por escenarios ilustres de cien mil cuentos jamás escritos.
¿En qué momento escogí el otro camino? No recuerdo haber llegado a ninguna ruta arenosa cuyo final se desprende en bifurcación, atizado por jueces arbolados y miradas acusadoras. ¿Camino común o camino alternativo?
¿Tan despistado anduve?
Siempre hay un halo de esnobismo ante el término alternativo. La música alternativa parece que deba de obedecer a una calidad superior a la música convencional o también mal llamada comercial. Con el cine alternativo ocurre lo mismo, siempre hay quién se dice amante del cine de “serie B” y rechaza cualquier obra que venga del otro lado del charco por el simple motivo de haber estado hecha con dinero. ¿Y de qué cojones os creéis que está hecho el mundo?
Me gustaría apoyar estos fundamentos y creer que mi vida alternativa es genial. Que es superior a la vida común. Esa que se debate entre noches de conflictos familiares y disputas conyugales. Mis únicos conflictos son a la hora de elegir la peli porno que me hará salpicar los muebles de mi habitación.
Mi vida alternativa mola.
Arranco mi moto y en nuestra intimidad la acaricio con dulzura, avanzando suavemente por las calles de mi ciudad mientras el aire de mi atmósfera me acaricia y estimula mi piel. Me encanta oír su ronroneo.
Al parar frente a un semáforo observo a mi alrededor. Todo es vida común a simple vista. Intento distinguir en los rostros de aquellos que eligieron la vida común y la de aquellos, que como yo, eligieron una vida alternativa llena de soledad, mierda y torpes sueños de príncipes gordos y princesas idiotas.
Pero no consigo distinguirlos. Quizá mi vida no sea alternativa. Quizá mi vida no sea mejor que la de aquellos que han seguido los pasos marcados por la sociedad. ¿Vidas comerciales? ¡Por Dios, que asco! En la música y el cine la subjetividad marcan los pesos a poner en la balanza. En mi vida ya no sé que pesos poner en uno u otro lado. Sólo sé que la balanza está jodidamente desequilibrada.
Mi vida alternativa es una mierda.
