Semilla en la tierra

… y también porque el querer es temblar a veces.

   A veces tengo la sensación de haber errado en mi etapa de crecimiento. De ser una flor que creció en un cuerpo de cactus, repleto de espinas que hieren a aquellos que osan tocarme.

   No sé donde llegué a leer que siempre se puede volver a empezar de cero. Así empiezo yo de nuevo; desde el principio.

   Vuelvo a ser, esperando una mejor suerte, una semilla en la tierra.
 

Un ángel en un coche feo.

Posted by: SISOR | Posted in: Personal

Exhausto.

Lunes, martes y miércoles horario intensivo de ocho de la maña a ocho de la noche.

Al salir del curro, una ducha rápida, una cena aún más rápida y unos breves minutos para hacer un par de chutes en el PRO, unos "holas" en el messenger y algún que otro guiño a mi escasa vida social.

Pocas novedades pues, que pueda aportar de vuestro interés.

Esta mañana vi un ángel. Iba en un SuperKa negro. Un coche tan feo que sólo puede conducir una mujer. Es por eso por lo qué, cuando me he ido poniendo a su nivel, me ha sido inevitable girar el cuello para ver a su conductora imaginaria. Y no me he equivocado.

Llevaba un jersey de cuello alto excesivo para el tiempo caluroso que apremiaba. La mano la llevaba caída con gracia sobre su pierna derecha, cercana al innecesario cambio de marchas en un tramo embotellado de ronda matutina donde avanzar es casi un suplicio. Reduzco un poco más para ponerme a su velocidad y así observar mejor su precioso perfil a contraluz.

El sol ofrece la tonalidad deliciosa de la primera hora de un espléndido día. Y el brillo que desprende su liso pelo es digno de ser observado como una obra de arte en un museo. Liso, ordenado e ingrávido, se desprende lo justo por el rostro para no mostrar más que un breve detalle de su delicada nariz de porcelana.

Como si supiera las coordenadas exactas de esos ojos que la analizaban, la chica ha girado súbitamente la cara dejando a la suave contraluz del interior lo que me ha parecido el destello de un ángel. Un hermoso ángel de ojos verdes que al clavar su mirada en mi, ha causado un bloqueo general en casi todo mi organismo. He podido reaccionar a tiempo para evitar un patético accidente. He acelerado e intentado mantener el equilibrio mientras hacía todo lo posible por intentar olvidar esa mirada divina y cruel, ante la imposibilidad de poder poseerla y guardarla en el rinconcito que aguarda en mi corazón expectante.

¡Qué coche más feo, por Dios! ¡Y que mujer más bonita…!

Llego con una extraña sensación al trabajo. Por un lado estoy en "modo trabajo", donde me limito a trabajar y sobrevivir físicamente al día a día. Hoy he visto un ángel que me ha recordado que hace tiempo que tengo sensaciones enterradas, emociones mucho tiempo escondidas que están deseando salir a flote.

Hace ya mucho tiempo que pasó lo de Raquel y el tema ya está olvidado. Pero desde esa relación hace ya casi un año y medio, no he vuelto a tener ocasión de dar mi cariño a nadie.

¡Tengo ganas de follar! De sentir el cuerpo de una mujer entre mis brazos y los acelerados suspiros rítmicos en el lóbulo de la oreja. De acariciar sus pechos y mordisquear sus duros pezones. Quiero comer su sexo hasta casi quedarme sin aire. Quiero oírla gritar de placer. Necesito correrme dentro de ella y resbalar entre el sudor compartido entre las sábanas, con una explosión de júbilo necesaria, para terminar con un fuerte abrazo, un dulce beso en sus ojos cerrados y susurrar un sincero "te quiero".

Tengo ganas de querer y que me quieran.

Tengo ganas de saber que alguien está pensando en mi.

Tengo ganas de sentirme especial.

… y me acabaré yendo de putas para no volver a equivocarme.

Cuando la mente hace “click”

Posted by: SISOR | Posted in: El bar y sus clientes, Personal

Hace tiempo que no veo a Ernesto, diría que unos cinco años. Siempre caminaba a trompicones, pero no bebía nada de alcohol. Iba siempre encorvado, con pantalones de pana anchos y barba de tres días. No iba tan desaliñado como para considerarlo un vagabundo, pero siempre iba bastante sucio. Los clientes siempre lo miraban con un poco de asco, como se mira a una persona que es mejor evitar ante el temor a contagio. Mucho pijo idiota…

Ernesto no pronunciaba bien. Siempre expulsaba un profundo fonema grave que alargaba intercalando breves matices de consonantes. Era toda una aventura entenderlo, pero como siempre tomaba lo mismo, normalmente no lo dejábamos ni acabar. Siempre le poníamos un café con hielo que acababa derramando por encima de la mesa por culpa de unos tembleques terribles que siempre lo acompañaban.

Poco se sabe de Ernesto, más que era un gran médico. Cuentan que su prometida se fugó poco antes de la boda. Estaba profundamente enamorado, y algo dentro de él se rompió para siempre. Su mente hizo “click” y ya nunca volvió a ser lo mismo. Primero, una depresión profunda. Después, el exceso de medicación.

Todo por culpa del amor…

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Nuria es una chica de mi edad. La conocí estando ella muy enamorada, cuando entré a trabajar hace ya unos nueve años. Desapareció durante unos dos años aproximadamente, y cuando la volvimos a ver, parecía otra. Había engordado unos 20 kilos y caminaba arrastrando los pies y con la ayuda de sus padres. Parece ser que pilló a su “enamorado” haciéndole un favor a su mejor “amiga“.

De nuevo el “click“. Depresión, medicación, ansiolíticos… una joven vida truncada de nuevo. La mente se rompió de manera irreversible. Varios intentos de suicidio… muñecas llenas de cicatrices… ¿¡Dónde cojones está la salida!?

Y todo por culpa del amor…

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Madre e hija parece que estén locas. La hija, cuyo nombre desconozco pero a la que denominaré “Larubia“, parece tan mayor como la madre. Están las dos siempre calladas, leyendo el diario y fumando sin parar. Larubia se toma siempre un café con leche descafeinado de máquina con leche desnatada y sacarina. Un “desgraciado” pero a lo grande. A veces, venía con sus sobrinos, un niño y una niña, ambos disminuidos. A la niña no se le nota tanto físicamente, pero el niño camina como un péndulo porque parece ser que le pesa la cabeza. Es muy triste ver un niño tan pequeñito con un problema de ese tipo.

Jaime me dice que Larubia era una preciosidad de joven. Pero algo pasó en la vida de la joven Larubia que la transformó para siempre. Un desamor, nuevamente, fue el culpable de la vil metamorfosis. De una bella mujer pasó a convertirse en un esperpento. En medio del proceso… nuevamente el “click“.

Últimamente parecía que estaba algo mejor, aunque esto no es del todo correcto. La madrugada del viernes al sábado, a eso de las 3 de la madrugada, Larubia saltó por el balcón de su séptimo piso. Supongo que ya no aguantó más. El cuerpo estuvo en la calle casi dos horas hasta que fue descubierto. Se llevó con ella una historia a la tumba. Una triste historia que deja otra triste historia.

Y todo por culpa del amor…

A veces tengo ganas de enamorarme otra vez. Pero otras, tengo tanto miedo…

Mi primer día en el Camp Nou

Posted by: SISOR | Posted in: Personal

Elena es una mujer de unos cincuenta y pico de años que trabaja de portera al lado de mi trabajo. Todas las mañanas le sirvo un café con leche corto de café con la leche natural y un cruasán. A veces, también se lleva un bocadillo de jamón con un zumo de melocotón. Es tranquila y habla muy bajito, pero una vez empieza no para nunca.

Elena tiene tres hijas, y a las tres les ha puesto una casa. No sé como se lo ha hecho, pero no creo que sea haciendo porterías. De todas maneras, no es algo que me incumba. Una de esas tres hijas es Cris, rubia como su madre y de unos treinta y cinco años. Tiene un hotel en Asturias y baja de tanto en tanto a Barcelona para ver a su familia y amigos.

Cris se llevó un desengaño amoroso que la convirtió en una mujer solitaria y desconfiada. Ahora parece que empieza una relación, aunque de manera demasiado meditada y con una coraza infranqueable a prueba de flechas de acero, para evitar al cupido traidor.

Cris y su padre son socios del Barça (FC Barcelona) y me había dicho una vez que si quería me dejaba los carnés para entrar al campo. Evidentemente, quizá por no haber ido nunca antes al estadio o quizá por dudar de su propuesta (hay mucha gente que dice las cosas para quedar bien, y sinceramente no tengo tanta confianza con Cris como para juzgarla) al final no lo hice.

Hace unas semanas, cuando el Barça jugaba un partido de Champions, creo que contra los Glasgow Rangers, Cris bajó a Barcelona y se pasó por el bar. Al verme, se llevó la mano a la cabeza y me dijo que se le había pasado que yo quería ir al campo, si no me hubiese dicho que la acompañara, ya que no sabía con quien ir y al final se lo había pedido a una amiga. Yo le dije que la habría acompañado con mucho gusto, y la cosa se quedó en que ya habría otra ocasión.

Esta semana Cris volvió a venir a Barcelona, y esta vez sí se acordó de mi. Pero había que matizar un asunto, ya que no sabía si su padre iría o no al campo. Si no iba, no había problema. Pero si iba…

Así fue como me ilusioné, hasta las nueve de la noche que me llegó un mensaje diciéndome que su padre había decidido ir al campo, que lo sentía mucho y que ya volvería a haber otra ocasión.

¡¡¡Chofffffff!!!

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Ya me estaba mentalizando que tendría que ir al bar a verlo o divisarlo por Internet en coreano cuando se me abrió una nueva opción para ir al campo.

Neus es una chica que está interesada en mi compañero Steven. Su familia, también es socia del Barça y ya le había invitado una vez al campo. Steven, que es del Real Madrid, le tuvo que decir que no por problemas de horario, ya que salía después del partido.

Ésta vez se lo volvió a pedir… y ésta vez Steven también trabajaba. Pero yo no, y como también conozco a Neus (joder, si la conozco…) le dije a Steven que le dijese que si no sabía con quién ir que me lo pidiera a mí, que iría encantado.

Y así fue…

Me llamó y concretamos hora y sitio.

Neus es la hermana de la famosa Elena, la princesa que rompió mi corazón en tres mil pedazos. A Neus la llegué a odiar en aquellos días en los que yo era un empalagoso pesado que estaba todo el día intentando contactar con su hermana. Pero con el paso de los años, a través de mínimos contactos en el bar, nos hemos ido conociendo y ahora puedo asegurar sin ánimo de equivocarme que es una tía de puta madre. Mi concepto de ella ha cambiado considerablemente, y el hecho de que ayer fuera al campo con ella no tiene absolutamente nada que ver.

Neus es bajita, con ojitos claros, despierta y muy inteligente. No tiene el físico de su hermana, ni esa mirada que me volvió loco, pero sin duda es mucho más interesante que ella. Ella dice tener la capacidad de elegir mal a los hombres, haciendo referencia a Steven, que no le hace mucho caso. Steven, tiene novia entre otras cosas, y lo cierto es que son completamente diferentes el uno del otro.

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Después de trabajar había quedado con Sandra para tomar algo y contarnos nuestras penas. Así que después del desahogo fuimos a mi casa a buscar la cámara para poder inmortalizar el feliz momento.

La gente estaba más gilipollas que de costumbre. Un tío pone el intermitente y en medio de la maniobra vuelve de golpe al carril, estando a punto de arrollarnos… Un imbécil cambia de carril cuando esta a tres metros de un coche aparcado en doble fila poniendo el intermitente justo un segundo antes… El tiempo se me echaba encima.

Bajando por Passeig Sant Gervasi me encuentro con unos rasgos conocidos. Es un ángel con nombre: Elena… No puede ser. Mucha casualidad tendría que ser que después de años sin verla me la fuera a encontrar el día que quedo con su hermana para ir a ver el fútbol. Iba con un perro y un chico guapo, o con un perro guapo y un chico. Ahora no caigo…

Barcelona era una puta jungla. Ya lo es normalmente, pero cuando hay partido todo se complica todavía más. Las motos intentan meterse por todos los agujeros posibles, pero mi moto ya empieza a ser demasiado grande para esas labores. Al final, dejo corriendo a Sandra para que coja el autobús hacia Esparreguera y me dirijo hacia la zona de encuentro. Dejo la moto a unas cuantas calles de distancia por la imposibilidad de acercarme más.

Aquello era un puto circo. Todo lleno de gente que va hacia una única dirección: El Camp Nou. Una marabunta de personas con bufandas, banderas, bocinas, y camisetas de todas las épocas blaugrana. Me empiezo a emocionar.

Neus me explica como va todo:

-Tú serás mi padre

-¡Pues vale! ¿Y ya está?

- Si. Luego hay que pasar la tarjeta por un lector de código de barras y ya está.

Que sencillo. En la primera puerta enseño el carné, pero el tío no me mira ni a la cara y creo que ni al carné. Pasamos y vamos a la otra entrada, donde hay que pasar la tarjeta por el lector del código de barras. Ya estoy dentro. Vamos a la grada inferior para tomar unas cuantas fotos, ya que los asientos que tenemos están en “la llotja“, arriba, y desde esta posición se ve todo más cerquita.

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Una cosa que me llamó muchísimo la atención fue la acústica. Desde esa parte inferior, los cánticos resonaban con muchísima más fuerza en comparación con nuestra situación posterior arriba. Escuchando a los seguidores del Schalke 04 se me puso la piel de gallina.

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Después de tomar unas cuantas fotos subimos arriba. “La llotja” es una zona privilegiada, a la que se accede a través de una habitación cerrada con llave que sólo los socios usuarios de dicha localidad poseen. La habitación tiene aire acondicionado, unas sillas cómodas y confortables, armarios y cajones, una mesa empotrada… Había unos conocidos de Neus, ya que siempre son los mismos y se conocen de muchos años.

Pasamos a sentarnos en las localidades. Estamos tapados. Si llueve, no nos mojamos. Pero estamos algo lejos y la luz no es todo lo buena que debería ser para el objetivo de mi cámara, que es bastante lento, un 70-300mm a 4′5-5′6f con estabilizador, eso sí. Pero no es suficiente. Subo la ISO para conseguir un poco más de velocidad pero el ruido que saldrá será tremendo. Lo veo venir…

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Suena el himno. Todos cantan. Minuto de silencio en memoria de no se qué alemán. Todos callan. El partido empieza.

Vaya mierda de partido.

Los alemanes nos están chuleando. El Barça está con su habitual mal juego y el hecho de que yo esté en el campo no parece afectarles mucho. Para ser mi primer día me estoy estrenando con un partido lamentable.

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En el momento menos pensado marca el jugador menos pensado, Toure Yayá, en una jugada de patio de colegio. Todo el mundo canta el gol saltando, chillando, abrazándose, besándose…

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Pero el gol no cambia nada, el partido sigue siendo un desastre. En la segunda parte el señor entrenador tiene la penosa idea de cambiar al mejor jugador del partido: al joven Bojan. Todo el campo le silva (al entrenador, por supuesto). El campo adora a Bojan. El chaval está tirando del equipo mientras las figuras no están haciendo absolutamente nada. Nadie entiende el porqué de esta acción. A eso en mi tierra se le llama dispararse en el pie.

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Los cambios no cambian el juego. A cinco minutos del final la gente se levanta y se empieza a marchar. Habría sido la mejor opción, ya que lo que veríamos tampoco tendría mucho interés y no hubiésemos tenido que meternos en el berenjenal en que se convirtió aquello. Miles de personas intentando salir por puertas diminutas. Colas de gente empujándose por salir. Ya en la calle, la gente toma la carretera frente la atenta mirada de centenares de agentes de las fuerzas de seguridad (que pagamos todos) que se preocupan principalmente que nadie mate a nadie.

Camino al lugar donde Neus ha quedado con su madre, que le viene a recoger, le pregunto por su hermana. Le pregunto si es posible que estuviese por allí con un perro guapo y un chico y me dice que sí. Lleva dos años viviendo con su novio. Hablo de lo que me pasó con ella pero casi no se acuerda de nada. Recuerda que me gustaba, pero nada más. Me dice que siente que se hubiera comportado de manera tan borde conmigo, pero me asegura que no se acuerda de nada.

Le digo que probablemente ella tuviera razón. Le explico mi enfermedad. Dice que eso es demasiada información para un día. Todavía sigue alucinando cuando llegamos al punto de encuentro. Hablamos un poco de mi y de cómo me encuentro. Estoy bien, le digo. Hablamos un poco más hasta que llega su madre enfadada, diciendo que lleva un buen rato esperando. Era imposible ver nada ante tanta gente. Nos despedimos y voy camino de mi moto, pensando en lo curiosa que es la vida.

¿Quién hubiese dicho que acabaría yendo al campo con la hermana de Elena…?

Racionalidad versus afectividad

Posted by: SISOR | Posted in: Personal

Dicen que hay dos clases de personas, los racionales y los pasionales, y que todo lo demás son puntos intermedios entre estos dos extremos.

Y yo estoy de acuerdo.

Hay gente que piensa, que usa la razón para conseguir todas sus metas. Son gente fría, calculadora. Sólo se arriesgan cuando saben que van a ganar y no confían nunca en sus instintos. Sólo la experiencia les guía. Gente racional… Superhombres.

Y luego estamos los pasionales, los que dejaríamos todo por seguir a nuestro corazón. Los perdidos. Los sin rumbo. Muchas veces pensamos y pensamos de manera racional, pero somos incapaces de hacer algo en contra de nuestros sentimientos. Nos volvemos marionetas en manos de un corazón idiota, que nos expone a veces a peligros dolorosos a rabiar.

Pero nunca aprendemos.

Solemos decir que nunca más volverá a pasar. Que nunca cometeremos otra vez el mismo error.

Pero entonces dos miradas se cruzan, hay un contacto visual, y nuestro corazón vuelve a tomar el control de nuestro destino. Se acelera, y ya nada vuelve a ser igual. La razón se vuelve a quedar rezagada y volvemos a dejarlo todo al antojo de nuestro intrépido corazón.

Nos movemos por impulsos. Por ráfagas. Por miradas…

Los racionales creen en la lógica aplastante que lo domina todo. Los pasionales creemos en el amor que también lo domina todo. Cada uno, a su manera, tiene su parte de razón.

Los pasionales tendríamos que aplicar un poco más la lógica para no sufrir tanto. Y los racionales tendrían que arriesgar un poco más y creer en el amor, para no ser tan hijos de puta.

versus 

Si, el dibujo lo he hecho yo.

La culpa la tengo yo, y sólo yo.

Posted by: SISOR | Posted in: Personal

Hace unos día que estoy algo ausente. No escribo. No estoy por el messenger. Parece que me haya tragado la tierra.

Pero el motivo es bien otro.

Últimamente me jode más de lo normal una actitud que hasta hace poco venía siendo habitual en mí. Quedarme parado, en frente del ordenador, esperando que ocurra vete a saber qué. Con la mano en el ratón, paseando por páginas por puro aburrimiento, sin darme cuenta que pierdo mi tiempo sin hacer absolutamente nada.

Simplemente espero a que mi mundo virtual me dé una noticia, me informe de un comentario en mi blog, o simplemente que una chica guapa se decida a querer conocerme vía meetic.

Siempre me tiro a lo fácil, a lo cómodo. A conseguir la felicidad rápida, instantánea, sin hacer un mínimo esfuerzo por mi parte.

Y siempre acabo llorando…

Soy una puta víctima. Siempre voy lamentándome por mi pasado, por mi enfermedad, por mi carencia de estudios universitarios, por mi soledad. En fin, que siempre lloro pero no hago absolutamente nada para cambiarlo. Siempre tengo excusas para todo. Siempre hay alguien a quién echarle las culpas. Siempre, siempre, siempre…

Pero ya está bien. Ya va siendo hora de madurar.

Hoy me he ido al gimnasio y después me he pasado por la cafetería de el Corte Inglés a tomarme un té rojo. He leído un poco y me he puesto a pensar en mi carácter, en mi impulsividad, en mis fallos… En las cosas que tengo que cambiar para conseguir algo más que frascos sin valor pagados por paypal llenos de lágrimas. Luego, me he ido solo a cenar al chino (sí, los miércoles se están convirtiendo en actividades en solitario, y lo cierto es que disfruto muchísimo con ellas) y he seguido dándole vueltas al asunto.

Hay muchas cosas que tengo que cambiar, pero la primera de todas es luchar contra la inactividad. Moverme, y evitar a toda costa quedarme como un gilipollas mirando cosas que no quiero ver y haciendo peso contra el ratón. Perder el tiempo con conversaciones vacías por el messenger que se podrían evitar.

Y lo más importante de todo: ser capaz de planear y conseguir objetivos a largo plazo. Luchar por algo. No optar por el camino fácil.

Soy testigo que los objetivos cumplidos con esfuerzo llenan más que los que se consiguen de la noche a la mañana. He dejado de beber. He dejado de fumar tres paquetes de tábaco al día. Y tanto lo uno como lo otro son metas que me costaron muchísimo alcanzar y de las que estoy muy orgulloso.

Hace tiempo que no hago ningún esfuerzo por nada.

Tengo que poner orden en mi vida. Y sé que YO soy el único responsable de ella. YO soy el motor y los frenos. YO soy el camino y el destino. Tengo que dejar de esperar cosas que sé que no van a llegar, de llorar por cosas que ya pasaron y de soñar en imposibles desde el asiento de ésta cómoda silla.

Necesito ponerme en acción YA.

culpable

 Actualización:

Por si alguien no me ha entendido, no estoy mal. Ni mucho menos. Más bien todo lo contrario. Me he dado cuenta de muchas cosas que hago mal y he tomado la decisión de cambiarlas. Y lo voy a hacer.

Pero necesitaba decírmelo para tenerlo más claro todavía. Y debía ser duro. Es por eso el tono de mi post, pero estoy perfectamente. Con una fuerza revitalizada y con ganas de ponerme en movimiento en mis nuevos proyectos lo antes posible.