Semilla en la tierra

… y también porque el querer es temblar a veces.

   A veces tengo la sensación de haber errado en mi etapa de crecimiento. De ser una flor que creció en un cuerpo de cactus, repleto de espinas que hieren a aquellos que osan tocarme.

   No sé donde llegué a leer que siempre se puede volver a empezar de cero. Así empiezo yo de nuevo; desde el principio.

   Vuelvo a ser, esperando una mejor suerte, una semilla en la tierra.
 

Los celos.

Posted by: SISOR | Posted in: Sociedad

Ayer leí un interesante artículo en el suplemento ES de la Vanguardia sobre los celos. Siempre me ha parecido interesante la capacidad que tiene el ser humano de crear emociones destructivas. Aunque en este caso, los celos son una emoción destructiva que no es exclusiva de los humanos. Sólo hay que ver el comportamiento animal: perros, gatos, palomas… todos se sacan los ojos cuando macho se introduce más de la cuenta en su territorio.

El artículo decía que el 64% de los suecos encuestados había leído los mensajes del móvil de su pareja en un momento de descuido: al ir al baño, al quedarse dormida, etc.

Tal asalto a la privacidad no es algo exclusivo de los suecos. Yo, reconozco haberlo hecho en una ocasión.

Cada persona es un mundo, y cada pareja es una asociación de dos mundos, por lo que hablar de manera generalizada es muy peligroso. Pero en el caso en el que yo me vi envuelto, vencido por la tentación de mirar el móvil a mi pareja, fue un claro caso de celos irracionales y descontrolados que se convirtieron en un peligro emocional que casi me desborda.

Los celos son una falta de confianza, creo que eso es evidente. Y la confianza hay que ganársela. Y esta chica, Marian para más señas, no se la había ganado. Marian es la famosa chica del TLP de la que ya hablé en una ocasión. Y sus desvaríos emocionales, acciones irresponsables y otras carencias psicológicas graves hicieron que mi confianza hacia ella se viera reducida casi hasta el absurdo.

Con Raquel, en cambio, todo fue distinto. Ha sido la persona en la que más he confiado y jamás se me pasó por la cabeza que me pudiera engañar. Se iba de marcha con sus amigas y yo me quedaba en casa tranquilo sabiendo que jamás me engañaría. Nunca le miré el móvil, ni me lo planteé siquiera. Tenía toda mi confianza.

Pero soy celoso. Reconozco que lo soy. Los celos no sólo son una falta de confianza como he dicho arriba. Son mucho más.

En el artículo de la Vanguardia habla de la necesidad de sentirnos especiales, únicos. Queremos ser “esa persona única” para nuestra pareja, y en el momento que “otra persona” entra en juego, tenemos miedo de perder nuestra privilegiada posición.

Creo que es cierto. Todos sentimos esa necesidad. Pero los celos, en la mayoría de los casos, nos hacen actuar de una manera tan negativa que somos nosotros mismos los que provocamos perder posiciones en esa escala ficticia de importancia relativa-absoluta para la persona amada.

No podemos olvidar que todo el mundo tiene capacidad de elección. Y si la persona amada, por el motivo que sea, decide dejarte… ¡Hay poco que puedas hacer! Esto sí es una verdad absoluta. Pero da lo mismo pensar de manera racional. No tiene ningún sentido.

Cuando los celos vienen, da lo mismo sentarte e intentar tranquilizarte. No funcionará. La sangre empezará a hervir, y la mente tramitará miles de versiones de una supuesta historia de amor a tus espaldas, donde hasta sus hermanos pueden ser amantes de tu desagradecida pareja. La celotípia es el descontrol absoluto. Es ceder tu cuadro de mandos emocional a ese personaje malvado y cabrón llamado “celos“.

Yo, cuando bebía, sentía esta sensación desgraciadamente demasiado a menudo. Ahora, no sé si porque las personas con las que me junto son de otra materia moral, o porque soy yo el que se ha reconvertido, pero soy capaz de controlar los celos antes de que me exploten en la cara.

Es evidente que todos tenemos que tener nuestros espacios. Y en pareja con más motivos. Es bonito eso de tener siempre a tu pareja al lado, pero también necesitamos una vida social activa para no aburrirnos de nosotros mismos. Aquí es donde entra en juego la comentada confianza. No debemos sentirnos dueños de las emociones de los demás. Ellos las comparten con nosotros porque quieren. Y la mejor manera de que quieran seguir haciéndolo es seguir siendo como éramos antes de que los malévolos celos entraran en nuestras vidas, ya que el comportamiento enfermizo puede alejar más a la pareja que acercarla, que vendría a ser nuestro objetivo.

Un punto muy interesante del artículo ha sido la diferenciación entre los celos masculinos y femeninos. Según el doctor David M. Buss, psicólogo evolucionista de la Universidad de Texas, los hombres tienen celos sexuales y las mujeres celos emocionales. Es decir, los hombres tememos más que nuestras parejas se acuesten con otros hombres mientras ellas temen que nosotros nos enamoremos de otras.

No obstante, no estoy de acuerdo con la explicación que da dónde culpa a la biología de esta actitud. Para mí, esto se debe únicamente al comportamiento de la sociedad.

Pero sea como fuere, los celos son una emoción peligrosa. Sólo hay que ver las mujeres que mueren en nuestro país en manos de sus “amados” por culpa de unos celos patológicos graves. Por eso aunque pueda parecer una tontería, hay que saber como controlar esos impulsos antes de que se descontrolen y puedan hacer daño a alguien.

¿Qué opináis del tema?

¿Habéis mirado alguna vez el móvil o el correo a vuestra pareja a escondidas?

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Seré Pedófilo?

Posted by: SISOR | Posted in: Opinión, Sociedad

Aquí tenemos una de las cuestiones más peliagudas que creo he presentado en este blog. El título del post no es una dura real que me quite el sueño. Es el fruto de una reflexión provocada por un post y sus comentarios, donde se comenta el caso de un acoso por parte de una menor a un adulto.

Primero de todo definamos términos, según la RAE:

Pederastia:   “Abuso sexual cometido con niños.”

Pedofilia:   “Atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes.”

Partimos de una base bien diferenciada; La acción. La pederastia es el abuso en sí, el acto de la violación, mientras que la pedofilia es una “atracción”, no una acción.

Un punto a tener en cuenta es el mito de la corrupción de menores, que en España no existe. En España, se puede tener legalmente relaciones sexuales consentidas a partir de los 13 años. Lo que viene a decir que legalmente se puede follar libremente siempre que las dos partes quieran… ¿Pero moralmente? ¿Que nos dirá la sociedad?

No soy hipócrita, y reconozco que en más de una ocasión he visto a chicas menores de edad (aunque más cercanas a los 18 que a los 13, todo hay que decirlo) que han logrado excitarme. He sentido esa atracción erótica o sexual que comenta la pedofilia. Van vestidas a la moda, con unos cuerpos de infarto, unos pechos firmes y tentadores y una piel lisa, sedosa y sin una miserable arruga.  ¿Me convierte esto en un pedófilo?

No soy el único. Hay campañas publicitarias que buscan precisamente esos cuerpos inocentes, en su estado de máximo esplendor. ¿Cuantos de los que ahora me leen no han pensado nunca eso de… - Joder, en mis tiempos de escuela las chiquillas no estaban así de buenas- ?

¿Nadie ve la connotación machista? Volvemos al hombre varonil y a la mujer puta. En un comentario del post lo clavan:

Además en este tema se mezcla el machismo más evidente porque si un adolescente de 16 años se cepilla a su vecina buenorra de 30 el padre lo mirará con una mezcla de orgullo y envidia. (”Je, je. Que machote. Se nota que ha salido a mí. ¡Quién pudiera!)

Si la que se acuesta con el vecino de 30 años es su “niñita” de 16 las cosas cambian. (”Sera golfa la cría. ¡Qué bochorno!, como se enteren los vecinos. Yo mato al tío ese. Lo denuncio.”)

Lo dijo Esaul.

Socialmente hay tema para rato. Podemos hablar de la India o los países árabes, por ejemplo, donde lo más normal es casar o entrelazar con un consentimiento forzado por parte de la familia a una niña con un hombre demasiado adulto, quizá. Pero socialmente está visto como algo honorable poder casar a su hija con lo que ellos consideran un buen partido.

En otros países, a los doce o trece años ya están empuñando un arma. Ya son adultos… ¿Que hace que un niño de trece años sea capaz de decidir a quien matar y no de decidir a quien se quiere follar?

Inocencia, sería la palabra. Conseguir relaciones sexuales mediante engaños o falsas promesas se conoce como estupro. Pero esos engaños o falsas promesas se van a ver repetidas una y otra vez nuevamente durante su fase adulta.

Se puede prometer amor eterno y querer únicamente echar un clavo. La diferencia que nos acerca al éxito es la convicción de la mentira y la inocencia de la víctima. Evidentemente, una menor tiene bastante más de esto último que una persona adulta.

No quiero juzgar a nadie. Yo mismo reconozco que he visto a menores a las que me habría follado con mucho gusto hasta que se me cayera la polla a trozos.

¿Pero estamos hablando de amor o sólo de sexo, de pasión…?

La historia y la ficción (Lolita, de Nabokov, La flaqueza del Bolchevique, impresionante película, no he leído la novela) nos recuerdan que no es un caso aislado. Todo el mundo se puede sentir atraído por los encantos de la juventud.

Pero siempre hay ojos dispuestos a juzgarte.

¿Que opináis del tema?

Hoy toca… Homosexualidad.

Posted by: SISOR | Posted in: Sociedad

Hoy he ido a parar a un blog de esos raros raros. Y es que con un nombre como Gordo de mierda ya entras acojonado. Lo he descubierto a través de Atun tun tun. El post que me ha llamado la atención trataba sobre los homosexuales y me ha hecho plantearme muchas cosas.
 
A partir del razonamiento de Gordo de mierda (a partir de ahora, Gdm) a él le da un poco de repelús ver a dos homosexuales varones besándose. Y eso no quiere decir que no los respete. En el post en cuestión se plantea el porqué de ese repelús cuando comprende perfectamente que están en su derecho de hacerlo.

Me ha llamado la atención porque yo pienso completamente igual que él. Los respeto. Comprendo su libertad y deseo que todo el mundo sea feliz. Todos tienen derecho a ser felices a su manera. Conozco a unos cuantos chicos gays y la verdad es que no tengo ningún problema a la hora de relacionarme con ellos. Pero me cuesta muchísimo verlos besarse. Pero más que repelús lo que siento es un poco de asco.

A partir de los comentarios he ido a otro enlace en Barrapunto, donde hay una reflexión a partir de una mini encuesta. Se pregunta a unas parejas que sería más desagradable, si tener un hijo y de adolescente encontrártelo pegándose el lote con un amigo o el mismo caso pero en femenino. Sí, en efecto los hombres respondieron que sería más desagradable que fuera un hijo y para las mujeres al contrario. ¿Porqué? ¿Que diferencia puede haber entre uno y otro si los dos han escogido la homosexualidad?

No lo sé, pero quiero volver a profundizar sobre el asco-repelús que me produce ver a dos hombres besarse y por el contrario el morbo que siento al ver a dos mujeres hacerlo. De hecho es algo generalizado. En las peliculas porno, por ejemplo (esto lo sé por terceras o cuartas personas :lol:) prácticamente siempre hay una escena lésbica, pero jamás se les pasaría por la cabeza poner una de dos gays.

¿Los motivos de dicho asco-repelús? Pues en los comentarios de Barrapunto señalan dos posibles causas.

  1. Que por mi naturaleza masculina tenga una predisposición a sentir atracción por las mujeres y un rechazo por los hombres, lo que me haría entender el sentimiento de una mujer al sentirse atraida por otra mujer (por la cual yo también puedo sentir atracción) pero no lo mismo con dos hombres (con los que no siento la más mínima atracción).
  2. Identificación. Al ver a dos mujeres besarse te identificas con cualquiera de las dos y te sientes bien, pero al ver a dos hombres e identificarte con uno de ellos el sentimiento que tienes es desagradable porque no te gustaría estar en ese lugar. Inconscientemente nos sentimos identificados con miles de personajes, en el cine, en la tele y hasta cuando cerramos los ojos y soñamos. Por lo que al ser algo inconsciente no pensamos en ello.

Yo personalmente me inclino más por la segunda opción, la identificación. Aunque no me acaba de quedar nada claro. Supongo que es una cuestión social y que al final después de verlo muchas y muchas veces acabe por entrar en nuestras cabezas. Como dicen en los comentarios de esos blogs, en la comunidad americana fue muy difícil integrar a los negros (personas de color para los sensibles). Hasta el punto de aceptarlos racionalmente pero no instintivamente. Sabes que tienen derechos, que son iguales que tú, pero no los ves con los mismos ojos.

Creo que pasa lo mismo, están saliendo del armario como dicen, pero hasta que no pase un tiempo y no se vea de una manera más natural y sin miedo, no lo aceptaremos. Puede costar. Es posible que hayan más altercados por gilipollas como los de la piscina de Madrid que patalearon a dos gays por besarse. Si hasta los ancianos criticaron que se besasen en público. Creo que hace falta un cambio, pero el siguiente movimiento lo tienen que hacer ellos y ellas.

El hecho de que no me guste ver a dos hombres no significa que no los respete. Son personas libres que se quieren. Y ya está. Si no me gusta, tengo claro que eso es mi problema, no el suyo.

Y como me ha gustado la terapia de Gdm, voy a hacer igual que él. Una terapia de choque, como titula a su post. No me gusta ver a dos hombres besarse, y creo que debo de ir acostumbrándome, por lo que …
 

Y por supuesto, no creo que haga falta mencionar en estos casos que se habla de temas tan sensibles que los comentarios fuera de lugar o irrespetuosos serán debidamente eliminados.