Hacer un PseudoHDR con una máscara de capa basada en la luminancia.


Pues aquí os dejo mi primer vídeotutorial. La calidad de Youtube no me ha acabado de convencer, por lo que os pongo aquí un enlace para descargar el archivo y poder verlo en mejor calidad.

El método lo aprendí del libro Fotografía Digital de Alta Calidad de José María Mellado. Un imprescindible de todo fotógrafo digital.

Si os conformáis con Youtube

 

 

Cualquier duda ya sabéis.


Espacios de Color.


Gestión del color

Desde el momento tomamos una fotografía al momento que tenemos la copia en la mano, pasamos por diferentes plataformas las cuales utilizan espacios de color que hay que conocer.

Tenemos modelos básicos. Por ejemplo;

RGB (Red, Green, Blue), CYMK (Cyan, Yellow, Magenta y Key(Negro)), HSL (Hue, Saturation, Lightness – Tonalidad, Saturación, Luminancia) o su variante HSV (Hue, Saturation, Value – Tonalidad, Saturación, Valor), LAB, etc.

De todos estos modos, sólo utilizaremos el modo RGB, salvo excepciones como puedan ser envíos a imprenta, dónde usaremos el CYMK, o ediciones profesionales de color dónde haríamos servir el modo LAB. Desgraciadamente, cada vez que hacemos un cambio de modo estamos degradando la fotografía, motivo por el cual no es recomendable pasar a LAB para editar el color, y luego volver al RGB para seguir con el resto de las ediciones.

Dentro del RGB tenemos varios espacios de color diferentes. El más famoso y probablemente más estandarizado a nivel doméstico es el sRGB (conocido por muchos profesionales como stupid RGB por su limitado rango). Las cámaras compactas por defecto usan éste espacio de color, aunque ya hay algunas que incorporan la posibilidad de usar el Adobe RGB. El sRGB es el espacio de color de la red. Dicho de otra manera, los navegadores sólo ven sRGB, y si utilizas otro espacio de color diferente vas a conseguir que la foto no conserve los colores originales al ser malinterpretados por el navegador (sea cual fuere, IE, Firefox, Opera…)

El Adobe RGB es el que se está imponiendo a un nivel más avanzado. Como he dicho antes, el stupid RGB era maltratado por los profesionales por tener un rango muy limitado. ¿Qué significa esto? Pues que si imaginamos el espacio de color como una gran paleta de colores, resultaría que el sRGB es una paleta más bien pequeña, con los inconvenientes que ello conlleva. Adobe RGB tiene un rango superior (una paleta de colores más grande) lo que permite presentar los colores con más fidelidad que lo hace el sRGB. Éste es el motivo principal de su uso a nivel aficionado y profesional. Todo el mundo lo recomienda, y sólo por eso, y porque no tengo personalidad, yo lo uso.

Como guinda del pastel tenemos el ProPhoto RGB. Sería algo así como la paleta más grande de colores (sí, más grande incluso que Adope RGB). Ciertamente, no encuentro un motivo para no usarlo, ya que usa un rango MUCHO más amplio. De hecho, es tan amplio, que usa colores que el ojo humano es capaz de distinguir.

Entonces… ¿Por qué usar tantos colores? Simplemente, por la versatilidad y flexibilidad a la hora de trabajar

Un archivo de 8 bits en sRGB, rápidamente queda falto de información al hacer unos mínimos retoques (otro día profundizaré en los 8, 16 bits), pero al trabajar con Adobe RGB o con ProPhoto RGB a 16 bits puedes manipular con muchísima más soltura y precisión sin temor a perder información en los colores.

Otro ejemplo para observar la pérdida de información en los colores lo tenemos en los archivos RAW. Al abrir el Camera Raw tenemos la posibilidad de elegir el espacio de color, y a la vez, podemos observar los cambios que se producen en la imagen. Evidentemente, los cambios prácticamente no son visibles al ojo humano. Los monitores no son capaces de mostrar tanta información, pero para eso tenemos el histograma.

En el histograma con la información por canales de color vemos que en el caso número 1, en sRGB, el canal rojo se nos va. Simplemente el espacio de color no puede mostrar toda la información que tiene el canal rojo. La flecha de arriba a la derecha de color rojo nos muestra que se ha perdido parte de la información. En la imagen veremos que las luces son tan altas que se han quemado.

El caso número 2, en Adobe RGB, el canal rojo todavía se va, como se puede ver en el histograma y en la flechita de arriba, pero la información que se ha perdido es bastante menor.

Por último, en el caso número 3, el ProPhoto RGB, el canal rojo no tiene casi pérdida. La flechita de la derecha está desactivada diciendo que todo está OK.

Como veis, la diferencia entre los tres espacios de color es mínima, pero suficiente. Ahora veamos la imagen en cuestión.

El modo sRGB muestra varias zonas quemadas (en rojo) que muestran falta de información. Es la ausencia de información del canal rojo, como hemos visto en el histograma de arriba, que nos muestra el blanco puro en vez de un blanco con un matiz muy sutil de rojo.

El modo Adobe RGB muestra aún zonas quemadas, pero son mucho menores, tal y como hemos visto en el histograma.

Por último el ProPhoto RGB muestra una mínima cantidad de altas luces quemadas. Sin duda el mejor espacio de color de los tres.

La foto ha sido sobreexpuesta un poco para provocar las altas luces, pero en los tres casos han mantenido los mismos ajustes.

Yo, todavía sin saber porque no uso el ProPhoto RGB, utilizo el Adobe RGB a 16 bits en la edición en Photoshop. Si no me equivoco la utilización de espacios de color como el ProPhoto está recomendado para cámaras con un rango dinámico superior a la mía, dónde el Adobe RGB hace corto. Como no es mi caso, de momento sigo con Adobe RGB.

Eso sí, no olvidéis convertir desde Photoshop el espacio de color de Adobe RGB a sRGB antes de grabar el archivo si la intención es mostrar las fotos vía WEB. Os llevaréis disgustos al ver lo que hace con vuestros colores los malditos navegadores. :)


Sobre f/5.6


Alex frente el espejo Aquí no hay un Sobre SISOR porqué ya lo escribí en su momento en mi blog personal, Semilla en la Tierra.

En cambio, voy a intentar explicar el porqué de éste blog de fotografía.

Nunca le encontré la gracia a hacerme fotos. Siempre tenía la impresión de ser algo para personas a las que gustan de revivir recuerdos. Y ese, evidentemente, no era mi caso. Por otra parte, la fotografía como medio artístico y de expresión no estaba al alcance del bolsillo de cualquiera.

Pasé por la fotografía convencional (analógica, clásica, o cómo se la quiera denominar) sin que llamase especialmente la atención en mi. La única cámara que me compré fue una Yashica de muy bajo coste que utilicé para el servicio militar. No creo que hiciese más de 200 fotos con dicha cámara.

Si el boom digital no hubiese llegado, yo todavía viviría sin haber conocido esta afición. ¡Pero llegó!

Uno de mis mayores defectos es que soy un caprichoso y me encanta la tecnología. Si sumamos estos dos factores no es de extrañar que en cuanto el mencionado boom de la fotografía digital estalló, yo no dudé en subirme al carro de la nueva tendencia. Me compré una Olympus Camedia C-50 Zoom. Una cámara de 5 megapíxeles que en aquel momento era “lo más”. 500 € me costó el cacharro. La puertecilla que escondía el objetivo se me estropeó a los cuatro días, y las fotos tenían ruido incluso al ISO más bajo. El famoso ruido de las Olympus

Me quedé con la pasión a medio camino hasta que le regalé a mí entonces pareja una Canon Ixus 40. 4 Megapíxeles de autentica calidad. Descubrí que eso de los megapíxeles no era tan importante, después de ver como aquella pequeña maravilla de Canon pequeñita y delicada le daba cuarenta vueltas a mi Olympus de 5 megapíxeles.

Entonces, mi entonces pareja me correspondió con una Canon Powershot G6 y ya nada volvió a ser igual…

Era una cámara Bridge (puente), ya que es el paso entre las cámaras compactas y las réflex. Tienen opciones avanzadísimas para ser compactas, pero no llegan a ser réflex.

Mientras me afianzaba con la cámara, empecé a trastear con Photoshop. Siempre me ha gustado pasar horas editando cositas en el ordenador. Así que a base de comprar libros y más libros sobre Photoshop, y de leer multitud de foros y blogs de fotografías, fui profundizando en este interesante campo de la edición digital.

Hace medio año, aproximadamente, di el paso final. Me lancé a por mi primera réflex. Una Canon EOS 400D con un objetivo Sigma 18-50mm f2.8 DC EX (vendría a ser el equivalente de la serie “L” de Canon) y ahora con un Canon 70-300mm f/4-5.6 IS USM.

Una de las cosas que he aprendido en este tiempo ha sido que a base de fotografiar se mejora. A base de leer se mejora. A base de consultar se mejora. Pero lo más útil de todo es ser capaz de memorizar todo lo que se va aprendiendo para saber cuándo utilizarlo. Y aquí es cuando entra en escena este blog.

En f5.6 espero poder escribir de lo que vaya aprendiendo, así como de lo que ya he aprendido para asegurarme de no olvidarlo. Será como un ejercicio de repaso que con el tiempo se convertirá en una especie de taller donde a base de dudas, consultas y ejercicios se pueda ir mejorando día a día.

No soy ningún experto en la materia. Soy camarero, no fotógrafo. Pero espero poco a poco ir mejorando en éste terreno tan apasionante.