La sección aúrea en la fotografía.
La primera vez que hoy este término fue en la novela de Dan Brown el código Da Vinci. Por tratarse de una novela tampoco le hice mucho caso. No me gusta creerme todo lo que leo en una novela porque luego me llevo desagradables sorpresas.
En la novela, al número en cuestión también se lo conocía como número fi o el número de la divina proporción. Era una proporción que aparecía en repetidas ocasiones en la naturaleza. Una proporción que se respeta bastante en millones de obras de arte.
Según la Wikipedia:
Se trata de un número que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como “unidad” sino como relación o proporción entre partes de un cuerpo o entre cuerpos, que encontramos en la naturaleza en la morfología de diversos elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas, proporciones humanas, etc.
Los pitagóricos, que definían los números como expresiones de proporciones (y no como unidades, tal y como hoy es común), creían que la realidad es numérica y que esta proporción expresaba una verdad fundamental acerca de la existencia. Fueron estas cualidades las que más tarde (en el Renacimiento) le atribuyeron el adjetivo de divina o de oro.
Ahora, un tiempo después, me encuentro con el resurgir de la sección áurea en un campo que si me interesa. La fotografía.
El tema es muy complejo. Se puede encontrar información en la red a patadas. Yo mencionaré un par de páginas que han sido las que me han llevado a escribir este post, y las que más me han influido en este campo.
En el foro de Ojodigital, de fotografía, existe este post sobre el tema. Su propio autor, recomienda dos artículos más suyos sobre la sección áurea. El primero relativo a las características geométricas y un segundo dedicado a su presencia en el mundo del arte. Algo demasiado técnicos, quizá.
¿Alguna vez os habéis planteado porque una foto queda mejor encuadrada de una manera que de otra?
La técnica que yo intentaba usar siempre era la regla de los tercios. Es decir, partir la imagen en una cuadrícula de tres por tres e intentar que los motivos principales estuvieran alineados con las líneas que dividen los cuadrantes. Intentar eliminar los horizontes centrados que provocaban una simetría muy aburrida en la imagen.
La sección áurea amplía un poco más esta cuadrícula al variar las proporciones.
Los motivos centrados aburren. ¿Por que? Pues no lo sé, supongo que es un problema de percepción. Os pongo un ejemplo.
Esta imagen está centrada y es aburrida.
Ahora ha ganado muchos puntos al mejorar el encuadre.
Otro ejemplo:
La vista te lleva hacia abajo, pero al centro.
En cambio…
Ahora la vista conduce a la derecha. Además la torre también coincide con un punto clave de la proporción áurea, lo que hace que sea aún más atractiva a la vista.
Hay multitud de reglas para conseguir una adecuada composición. Pero a veces va bien precisamente no seguir dichas reglas para salir de las fotos “habituales”.
Pero el conocer estas reglas sin duda ayuda muchísimo a eliminar fotos mediocres.
Espero no haberos aburrido.
Gestión de archivos
La gestión de archivos fotográficos como apuntaba emedeme en el post de los flujos de trabajo se convierte en algo tedioso y pesado cuando no se sabe por dónde empezar. Yo, he buscado varias alternativas hasta llegar a la que uso actualmente. Os la cuento.
Primero de todo explicar que yo disparo en RAW. El RAW es el formato nativo de la cámara. En el archivo RAW aparece toda la información captada por el sensor, sin ningún tipo de post procesado. Todas las cámaras captan la fotografía en RAW (que en castellano se puede traducir como “en bruto” o “en crudo”), pero las que no tienen salida en dicho formato suelen comprimir la foto en JPEG aplicándole unos valores que se suelen configurar en la cámara. Valores tales como el balance de blancos, la saturación, el brillo, la nitidez… Todos esos valores son aplicados sobre el RAW original y dan como resultado un archivo JPEG que luego no puede ser revertido, por lo que el JPEG es siempre menos manejable. Luego tenemos el TIFF, es un archivo mucho más pesado que el JPEG, porque está sin compresión, pero de la misma manera que el JPEG, tiene impresos de manera irreversible los valores de configuración de la cámara.
Para según que fotos, con un JPEG tienes más que suficiente. Pero si haces fotos con fines didácticos como yo, lo que quieres es una mayor flexibilidad a la hora de experimentar y aprender con tus fotos. Y para eso es imprescindible el RAW. También es conocido como el negativo digital.
De tal manera, yo conservo el RAW original, el JPEG finalizado (para subirlo a flickr, por ejemplo) y en ocasiones una tercera versión en formato TIFF o PSD (archivo nativo de Photoshop) cuando hago muchas modificaciones en una foto y quiero conservar las capas que he retocado. A veces los TIFF o PSD llegan a los 200 o 300 Megas.
Ahora viene lo complicado. ¿Cómo organizar tanto archivo?
Yo uso un sistema de categorías de carpetas. Las clásicas: Una para salidas a afotar, otra para personales, otra para amigos, otra para experimentos…
Y dentro de estas carpetas, uso una subcarpeta con la fecha de la toma, pero de tal manera:
De esta manera me aseguro que las carpetas estén ordenadas cronológicamente y con una breve explicación. Es importante poner el orden de la fecha de esta manera (aaaa mm dd).
Dentro de cada carpeta tengo los RAW. Absolutamente todos los RAW que hago de mis sesiones. En la mayoría de los casos no los utilizo todos. En la última salida, por ejemplo, hice unas 200 fotos, pero sólo utilicé alrededor de unas 100. Las restantes, son tomas similares o encuadres que no me convencen, pero que en algún momento podrían ser útiles. Al precio que va el Megabyte es una tontería eliminar archivos, pero… ¿Realmente merece la pena conservar las segundas o terceras tomas?
Estoy empezando a creer que no merece la pena. Principalmente porque no he utilizado JAMÁS un archivo de esos. Siempre están allí, pero para nada en concreto. Es probable que cambie esta manera de trabajar y me dedique a ahorrar espacio y eliminar archivos que no volveré a abrir.
Una vez tengo los RAW en su carpeta correspondiente viene la edición. Al modificar un archivo RAW, los cambios se guardan dentro del propio archivo RAW, por lo que toda la información original del archivo sigue estando perfectamente guardada. Se puede modificar todo que la información sigue estando allí. En algunos casos, incrustado dentro del mismo archivo y en otros, en un archivo sidecar (xmp) que va ligado al archivo RAW. Hay muchos tipos de archivos RAW. No sólo cada marca tiene el propio (Nikon, Canon, Olympus…) sino que además dentro de la propia marca, hay diferentes archivos (El de la Canon 300D no es el mismo que el de la Canon 400D, por ejemplo.
Photoshop CS3 tiene una maravilla que la versión CS2 no tiene. Y me refiero a su nueva versión de Camera Raw 4.1.
Mientras que en el anterior Camera Raw era imprescindible abrir el Photoshop para efectuar unos mínimos retoques, hoy en día con el Camera Raw 4.1 sólo es necesario para hacer un retoque por zonas o algunas modificaciones de peso. La mayoría de ajustes básicos se pueden realizar perfectamente sin abrir siquiera el Photoshop.
Veamos un ejemplo.
En este caso podemos estudiar el histograma y ver que la foto está sobreexpuesta. Las zonas rojas nos enseñan las partes dónde las luces están quemadas y las zonas azules indican las sombras que se han perdido.
Desde aquí podemos arreglar todas las luces a través de la exposición, el balance de blancos, etc. Hacemos un recorte y bajamos la exposición, subimos el valor “recuperación” para recuperar parte de las luces quemadas y subimos el valor de “luz de relleno” para recuperar parte de las sombras perdidas.
Por último aplicamos un enfoque y prácticamente tenemos la imagen acabada.
Abrimos la imagen en Photoshop únicamente para ponerle un marco y pasarla a JPEG por si la subo a flickr.
En este ejemplo, no he modificado la imagen por zonas. Si gusta este rollo otro día me animo y os lo cuento. O como hacer un seudo HDR de un RAW… Estoy abierto a sugerencias.
Pues bien, al no modificar la imagen por zonas no me ha sido necesario guardar la imagen en TIFF o en PSD, ya que no hay capas.
Antes, utilizaba dos carpetas, una con el nombre TIFF y otra con el nombre JPEG para enviar los archivos convertidos en dichos formatos. Últimamente, estoy tomando por costumbre dejar los archivos modificados en la misma subcarpeta para saber dónde encontrarlos, ya que todos los JPEG juntos se hacen algo caóticos. Es como si metemos todos los MP3 en una única carpeta. Al final se hace grande y es imposible encontrar nada.
Si seguimos con la clasificación de archivos tenemos que tener en cuenta los gestores. Hay muchos, varios y diversos para todos los gustos y sabores. Yo destacaré cuatro.
ACDSEE, Adobe Bridge, Adobe Lightroom y FastStone Image Viewer.
ACDSEE era mi favorito, hasta que me pasé al RAW. Para empezar, el formato RAW de mi Canon EOS 400D no era compatible con la versión de ACDSEE que tenía. Ahora, con la versión 9, creo que ya lo han solventado. Era rápido (hasta que conocí el FastStone Image Viewer), bonito y sencillo de usar. Le apliqué miles de etiquetas a mis fotografías y cuando tuve que restaurar el sistema (algún día explicaré como trabajo con imágenes del disco duro) se perdieron todas las etiquetas. Crea una base de datos y allí guarda las etiquetas. Un punto negativo de dos pares de cojones.
Por lo demás es magnífico. Destaco sobretodo su sencillez y precio, que no es nada elevado para lo mucho que ofrece. Pero tampoco le pidas mucho…
FastStone Image Viewer fue el sustituto radical del ACDSEE. Es bastante similar pero con una ventaja tremenda. Es gratuito. Descárgatelo de su web.
Aparte de esa ventaja que anima a probarlo tenemos la velocidad. Normalmente leer un RAW no es lo mismo que leer un JPEG, pero para FS Image Viewer no parece importarle mucho. Es rapidísimo. Diría que el más rápido que he visto a la hora de visualizar RAW. Por lo demás tiene de todo para mover archivos y gestionarlos como quieras, incluyendo destinos que se pueden guardar en favoritos (como he dicho antes salidas para afotar, familiares, amigos, experimentos…), una vista previa que puedes ampliar al 100% para ver detalles simplemente pasando el cursor por encima, está en castellano, etc. Merece la pena ser probado.
Adobe Lightroom es una joya a medio construir. Estéticamente es precioso. Las opciones son magníficas. La edición de RAW es tremenda. Pero es jodidamente lento. Es lento de cojones y por el momento sólo está en inglés. Ronda por ahí un parche para traducirlo al castellano pero no lo he probado, porque para mí el tema de la velocidad es primordial. No soy el único que se queja de eso, pero no puedo dejar de tener un ojo puesto sobre el programa porque pinta muy bien. Esperemos que le den unos retoques.
Adobe Bridge es el gestor que viene con Photoshop. Realmente está infravalorado. Al ser una parte que se integra a la perfección con Photoshop podemos trabajar en lotes de manera soberbia. Todos los programas antes mencionados hacen cambios de nombres en lotes. Incluso ACDSEE si no me equivoco también hace cambios de tamaño o algunos ajustes en lote. Pero con Bridge y Photoshop puedes hacer todo en lotes. Desde arreglos básicos, añadir marcos mediante acciones o añadir marcas de agua para proteger las fotos. Todo.
Aparte de eso tenemos la gestión. Uno de los inconvenientes que tienen los otros programas que no son de Adobe es que los archivos sidecar (xmp) de los RAW son archivos independientes al RAW mismo que se queda en la carpeta de origen cuando los mueves de sitio. Es decir, yo edito la foto PRUEBA.CR2 (archivo RAW de mi cámara) y la guardo. En la carpeta queda PRUEBA.CR2 y PRUEBA.xmp que es el archivo sidecar del RAW. Pues sólo se mueve el archivo que seleccionas, y al únicamente visualizar archivos de imagen el .xmp no aparece y se queda ahí muerto de asco con sus configuraciones guardadas. Al abrir el archivo PRUEBA.CR2 en otra carpeta y no tener el sidecar, el archivo vuelve a sus preferencias de inicio tal y como salieron del sensor de la cámara
Otro punto a favor de Bridge son las etiquetas. A favor de este punto tenemos que Bridge no actúa como ACDSEE, que grababa las etiquetas en una base de datos, sino que lo hace dentro del archivo, en los datos EXIF que van incrustados en el archivo de imagen junto a otros valores como la fecha de la imagen, los valores de la toma, etc. De esta manera la etiqueta no se pierde, sino que se conserva al mover el archivo de sitio y es independiente del programa que se use. Un gran punto a tener en cuenta si te quieres pegar un buen trabajo de gestión sobre tus fotos (Anda que no me jodió a mí aquella vez con ACDSEE que me pegué toda la tarde poniendo etiquetas…)
No he mencionado Picasa de Google porque tiene un pequeño problema, y es que es nefasto con los RAW. Lo he usado para probarlo y tengo que decir que me encantó, pero el hecho de no visualizar bien los RAW o tardar mil años en hacerlo me ha hecho descartarlo.
Bueno, y con esto acabo mi primer rollo de mi manera de hacer las cosas. He creado la categoría Así trabajo yo, para dar a entender de que va esta categoría. Espero que me comentéis que os ha parecido.
Flujo de trabajo
El flujo de trabajo vendría a ser el proceso que una persona realiza desde que obtiene algo y lo convierte a su resultado final, con todos los pasos intermedios. Este proceso en la mayoría de los casos, es secreto.
Y no lo digo en broma. La mayoría de la gente es recelosa de contar su flujo de trabajo, como si se descubriera lo fácil y sencillo que es llegar a donde él ha llegado. En la película The prestige que aquí se tradujo como El truco final (el prestigio), da a entender que ese flujo de trabajo es el pan que da de comer al mago. Y es comprensible. La magia no existe, y por tanto, explicar cómo se hacen las cosas sólo consigue que aquello que en un principio considerábamos como arte o incluso obra del más allá se convierte en algo tan vulgar y cotidiano que nos produce incluso una sensación de no querer averiguar el secreto del “cómo se hace”.
Saliéndonos de la película y volviendo al mundo que vivimos (y eso incluye la red, para frikis y no frikis), el flujo de trabajo sigue siendo algo que no se cuenta. Lo he visto en multitud de ocasiones. En fotografía, en música, en diseño, en miles de cosas. Sé enseña el resultado, pero no el cómo se ha llegado a él.
¿Creéis que esto es positivo? ¿Se debería compartir el conocimiento en una época en la que se presume mucho de la cultura libre? Socialmente parece estar aceptado que cuanto menos sepan los demás más sabré yo. Y se ve con buenos ojos.
Los tutoriales son una bendición. Y seguramente habrá quien me diga que no hay pocos. Y tienen toda la razón. El problema viene cuando buscamos algo más, cuando queremos seguir evolucionando y descubrimos que la información se corta. Que aquellos trabajos que realmente nos interesan y que nos podrían hacer la vida más sencilla simplemente no están explicados. ¿Qué hacemos entonces? Buscar por nuestra propia cuenta, supongo. A veces incluso gastarse mucho dinero en libros técnicos donde al ser un material comercial, a menudo encontramos algún que otro consejo que no podemos obtener de manera gratuita.
Si después de todos los esfuerzos que nos hemos tomado por evolucionar, descubrimos pequeños tesoros… ¿Qué hacemos? ¿Lo compartimos? En la mayoría de los casos, no. El secreto lo guardamos y pasa a formar parte de lo que yo sé y tú no. En el fondo seguimos siendo animales egoístas.
Pero de manera egoísta, creo que compartir es el mejor modo de evolucionar. Si todos compartimos nuestro modo de trabajar es posible que alguien nos diga: “Oye, ¿Y por qué no haces esto de ésta otra manera que resulta más práctico?” Y de esta manera aprender algo valioso. Si nos guardamos todo, al final se muere con nosotros, sin saber si hubiésemos podido hacerlo mejor. Y creerme, casi siempre se puede hacer mejor.
Todo este royo rollo viene a raíz de que voy a empezar a explicar mis flujos de trabajo. Desde cómo ordeno y administro mis fotografías, pasando por como las edito, o como gestiono mis discos duros, las imágenes para restaurar el sistema y todo lo que se me pase por la cabeza. Intentaré ser técnico, así como explicar los tecnicismos. Si alguien no entiende algo que no dude en preguntar. Y del mismo modo, si alguien conoce alguna manera alternativa de hacer las cosas que no se corte.



Comentarios: