Limpiando el lugar


En muchas ocasiones no tenemos la oportunidad de preparar la escena de la fotografía. Pero siempre podemos usar los recursos que Photoshop pone a nuestro alcance para, de manera sencilla, dar un cambio radical a una fotografía que puede ganar enteros con unos cuantos detalles corregidos.

En este ejemplo he usado una foto de mi barrio, donde se puede ver el suelo lleno de mierda. Colillas, una tirita y basura de toda índole hacen de esta foto ya de por si bastante vulgar una mierda de fotografía. En otras ocasiones puede ser un grafiti o un incómodo grano en medio de la nariz (las mujeres ya pueden respirar tranquilas , jejeje). Suelen ser detalles que pueden hacer desmerecer una foto o incluso una buena foto.

original

He aquí las zonas a corregir. Tenemos trabajo… Podéis clickar para verla más grande.

basura

parcheVamos a trabajar con la herramienta Parche. También se podría usar el pincel corrector, o el pincel corrector puntual, aunque para mí el parche es mucho más flexible y se adapta a casi cualquier situación. Lo tenemos escondido por entre estas herramientas. (Ver imagen a la izquierda)

Pues bien, el proceso es muy sencillo.

clonar1

clonar2

clonar3

 clonar4

clonar5

clonar6

Una vez tenemos el suelo limpio, ya sólo nos queda hacer los ajustes que nosotros queramos. En este caso le he ajustado los niveles, la he convertido a B&N, la he virado a sepia y le he añadido un pequeño viñeteado. La foto no es para tirar cohetes, pero desde luego no es tan chocante a la vista como la original. 

final 

Es bueno practicar con estas cosas. Con un poco de práctica se acaba haciendo de manera automática con defectos fácilmente corregibles y ayuda a mejorar muchísimo en los pequeños detalles de nuestras fotos.


La exposición.


Volviendo un poco a los fundamentos de la fotografía voy a intentar explicar en qué consiste la exposición.

Yo definiría exposición como el conjunto de acciones que permiten que la luz entre en contacto con la película o el sensor para crear la fotografía. Estas acciones en principio son dos, la apertura del diafragma y la velocidad del obturador, aunque hay otros factores que también inciden en la huella que la luz deja en la película o el sensor, como son los valores ISO, por ejemplo.

Una analogía que me gustó mucho y que leí en un libro era la del grifo de agua. Imaginemos que la luz es agua, y que tenemos que llenar un vaso (crear una fotografía). Cuanto más abramos el grifo, más agua entrará y más rápidamente se llenará el vaso. Pues con la fotografía pasa algo parecido. Cuanto más abras el diafragma (el diafragma es el orificio por el que entra la luz) más luz entrará, y la foto se hará antes, porque se llenará antes de luz. El obturador se encarga de permitir que la luz pase por el diafragma hasta la película o el sensor, abriéndose y cerrándose en intervalos que pueden ser desde 1/2000 segundos a muchos segundos o incluso minutos, dando opciones a exponer de muchísimas maneras posibles.

Se puede exponer con un diafragma muy cerrado, como un f/22 y unos minutos, o por el contrario con un diafragma muy abierto, como un f/2.8 y apenas fracciones de segundo.

Si dejamos caer mucha agua y el vaso rebosa, se dice que la fotografía esta sobreexpuesta. Si por el contrario, nos quedamos cortos y el vaso no se llena, la fotografía esta subexpuesta.

Conseguir una buena exposición no es sencillo. Hay veces en las qué, sencillamente, no es posible técnicamente. Las cámaras digitales tienen su punto flaco en su rango dinámico, y no en los megapíxeles como muchos creen. El rango dinámico es la distancia que hay entre las sombras y las luces, de manera que una cámara digital no es capaz de abarcar un espectro muy amplio de tonos en una fotografía en la que hay un alto grado de contraste.

¿Habéis probado a echar una foto en una habitación oscura con una ventana abierta en un día iluminado? Veréis que es prácticamente imposible hacer una exposición completa de los dos niveles tan diferenciados, el interior de la habitación con poca luz y el exterior con unas luces muy altas.

Las cámaras exponen de manera automática siguiendo unos patrones de conducta preestablecidos a partir de los valores que consigue del fotómetro interno, por lo que a veces, seguir las indicaciones del modo automático de la cámara, no es la mejor opción.

Aprender a exponer tiene su dificultad, pero es altamente gratificante saber que has conseguido lo que tú querías y no lo que la cámara ha decidido por ti. Hoy en día casi todas las compactas del mercado permiten ajustar la exposición de manera manual. Se puede empezar usando el modo Av (Prioridad de Apertura del diafragma) o el modo Tv (Prioridad del Obturador).

Con el modo Av (Prioridad de Apertura del diafragma) lo que hacemos es establecer la apertura que queremos. f/2.8, f/5.6, f/8, etc. Y según la apertura del diafragma que escojamos, la cámara se encargara de ajustar la velocidad de obturación. Este modo es recomendado para jugar con la profundidad de campo. Con aperturas grandes (número f pequeño, f/2.8 por ejemplo) se consigue una profundidad de campo muy reducida, dejando muchas zonas fuera del foco y quedándose desenfocadas.

En el modo Tv (Prioridad de la velocidad de Obturación) pasa justo lo contrario. Seleccionamos la velocidad a la que queremos que trabaje el obturador y la cámara se encarga de ajustar la apertura del diafragma. Es muy útil cuando queremos hacer fotos rápidas, por ejemplo, y evitar así que nos queden movidas. Si ajustamos este modo a un número muy pequeño 1/125 o menor, es muy difícil encontrar una foto movida, aunque según las condiciones de luz y la sensibilidad ISO es posible que la foto salga algo oscura si jugamos mucho con este modo y nos excedemos con la velocidad, sobre todo en interiores.

La ISO es la sensibilidad de la película, pero que se ha adaptado a los sensores digitales, para lo bueno y para lo malo. Me explico…

A una película con una sensibilidad ISO de 50 o 100 se le considera una película lenta. Se necesita más tiempo de exposición para que la foto se llene de luz. Pero por otra parte, la foto es mucho más nítida y carece de grano.

A una película con una sensibilidad alta, un ISO 1000, por ejemplo, se le considera una película rápida. Se necesita menos tiempo de exposición, pero en contra tiene el grano.

En el formato digital, el sensor hace una función similar para aumentar la sensibilidad del sensor, lo que provoca que a ISOS muy altas aparezca RUIDO, un efecto muy similar al grano de la película.

Una foto puede estar bien expuesta a f/5.6 y 1/60s de exposición a ISO 100 pero si la tomamos a ISO 400 tendremos que o bien cerrar el diafragma o reducir el tiempo de exposición o de lo contrario la foto se nos quemaría.

En ocasiones, la luz ambiental es escasa y no nos permite tomar la fotografía con una velocidad determinada. En esas ocasiones nos vemos obligados a subir la ISO, siendo conscientes de que eso implicará un aumento del ruido, pero una ganancia de tiempo en la exposición.

Mi recomendación es evidente. Usar siempre la ISO más baja que las condiciones os permitan. Si hay que usar trípode o algo que lo simule (no siempre se lleva un trípode encima, pero hay que echarle imaginación a la cosa) se usa, pero evitar siempre que sea posible las ISOS altas.

Como habéis visto, hay muchos valores a tener en cuenta a la hora de exponer. Una vez se hayan dominado los modos Av y Tv hay que pasar al M (Modo Manual). Yo todavía voy jugando entre los tres modos, y es que no es nada sencillo aprender a medir la luz y exponer una escena.

Y no, no todo se resuelve en Photoshop.

Otro día tomaremos los modos de medir la luz y hacía donde hay que exponer y porqué.


Ajustes básicos II (Color)


Hoy voy a tocar uno de los temas más peliagudos de la fotografía: El color.

La fotografía es luz, y la luz es color. Y la percepción del color es algo completamente subjetivo, ya que no todo el mundo asimila el color de la misma manera a través de sus ojos y cerebro. Es por eso que el ajuste del color puede ser una de las cosas más complicadas hoy día en fotografía.

Sólo hay que probar los ajustes automáticos de color para darnos cuenta de que es un control que no podemos permitirnos ajustar de manera automática. Yo normalmente usaba dos métodos, y casualmente, en la revista de este mes de Súper Foto Práctica aparece un artículo para corregir el color a través de las curvas. Muy útil, sin duda, aunque lo dejaré para más adelante cuando toque las curvas.

Los dos métodos se basan en el Equilibrio de color. Es segundo es una variación un poco más avanzada.  

Aquí os dejo una imagen de prueba. Evidentemente, como siempre, he pronunciado el defecto para ver mejor el efecto. La imagen tiene una clara dominante magenta.

Pues ahora abrimos la herramienta Equilibrio de Color (Control+B) o Imagen/Ajustes/Equilibrio de Color.

Lo que yo hago es desplazar los niveles de los tres pares de colores primero hacia la izquierda del todo, luego a la derecha para poco a poco ir moviendo de un lado a otro hasta encontrar el tono que más se ajusta a mi visión del color correcto. Primero empiezo con Iluminaciones dónde ajusto lo grosso, para después ir pasando a Medios Tonos y acabar en las Sombras para los detalles. Como digo, todo esto es subjetivo, ya que yo puedo ver el color de una manera diferente a otra persona. Pero a base de entrenar el ojo, como el músico que entrena el oído, se puede conseguir una vista muy equilibrada (Yo estoy en ello todavía)

Después de ajustar un poco a mí me da un resultado similar a esto.

 

 

Y la diferencia es la siguiente:

La diferencia es evidente.

Ahora voy a explicar el otro método que se basa en el mismo principio que éste, a través del Equilibrio de color, pero un poco más avanzado, que explica Mellado en su libro.

Consiste en crear dos capas de ajuste, una de Tono/Saturación, que elevaremos al 100% y aceptaremos, y otra de Equilibrio de Color.

A la capa de ajuste de Tono/Saturación, un 100%.

Y ahora, en la nueva capa de ajuste de Equilibrio de color, hacemos lo mismo que hemos hecho antes, pero ahora nos fijamos en la saturación de la foto. Tenemos que buscar que haya un nivel equilibrado de color, y evitar que un color predomine en la imagen. Puede que cueste un poco al principio, pero cuando lo dominas es mucho más preciso que hacerlo sin la capa saturación. Además, tenemos la ventaja de la capa de ajuste, y poder retocar luego cualquier mínimo detalle que se nos haya escapado (repito que la capa de saturación al principio, más que ayudar, despista). Se desactiva la capa de saturación, y si todavía no nos convence, la volvemos a activar, le damos doble click a la capa de ajuste de Equilibrio de Color, y seguimos…

 

 

Al final, el esfuerzo merece la pena.